Vamos aguantando: los ultimos 10 minutos del Edmund Fitzgerald
La tarde del 9 de noviembre de 1975, un carguero solto amarras en el extremo occidental del lago Superior, el mayor de los lagos de agua dulce que marcan la frontera entre Estados Unidos y Canada.
Se llamaba Edmund Fitzgerald. Media 222 metros de eslora y 23 de manga, y cuando se boto en 1958 era el barco mas grande de aquellos lagos. Las tripulaciones lo llamaban el Gran Fitz.
En sus bodegas llevaba unas 26.500 toneladas de granulos de mineral de hierro, con destino a una acereria al otro extremo de la via navegable. A bordo iban 29 hombres.
Ya habia aviso de temporal. En noviembre eso es normal en esos lagos, y tanto el Fitzgerald como un segundo carguero que salio casi a la vez eligieron una ruta norte, pegada a la costa canadiense, donde la tierra frena el viento.
Los dos barcos mantuvieron contacto por radio toda la noche y el dia siguiente. La tormenta crecio en lugar de pasar.
Para la tarde del 10 de noviembre el viento racheaba a unos 139 kilometros por hora y las olas corrian entre 7 y 11 metros.
Hacia las tres y media de la tarde, el capitan del Fitzgerald llamo al otro barco. Dijo que habia perdido dos tapas de ventilacion y un tramo de barandilla, y que el barco habia cogido escora. Dijo que reducia velocidad para que el otro carguero acortara la distancia por detras.
Dijo tambien algo que se les quedo grabado a todos los que lo oyeron. Tenia las bombas funcionando.
Aqui esta el misterio en una frase, antes del resto de la historia. Un barco de 222 metros con 29 hombres se hundio en menos de diez minutos en una de las masas de agua mas vigiladas del mundo, con otro barco siguiendolo por radar, y nadie lanzo una llamada de socorro ni arrio un bote.
Dos barcos ciegos en la tormenta
En una hora la situacion empeoro de una forma facil de pasar por alto.
Los dos radares del Fitzgerald se averiaron.
Eso dejo al barco corriendo de noche dentro de una tormenta sin manera de ver donde estaba. El capitan pidio al otro carguero que lo siguiera y le fuera diciendo hacia donde iba. El resto de la noche, el barco de atras fue sus ojos.
El Fitzgerald se dirigia a la bahia Whitefish, un rincon abrigado en el extremo oriental del lago. Alli hay una radiobaliza y una luz que los barcos usan para encontrar la entrada. Esa noche las dos estaban fuera de servicio por el temporal.
Asi que el barco mas grande del lago corria hacia un refugio que no podia ver, guiado por una voz en la radio.
Sobre las siete de la tarde cerro la nieve y el otro carguero perdio de vista sus luces.
A eso de las siete y diez los dos barcos hablaron por ultima vez. El otro capitan pregunto como iba el Fitzgerald.
La respuesta fue: vamos aguantando.
**Eso es lo ultimo que alguien oyo del Edmund Fitzgerald. Todo lo posterior a ese punto es reconstruccion.**
Minutos despues el Fitzgerald ya no estaba en el radar del otro barco. No hubo socorro. Ni bengala. Ni radiobaliza de emergencia. Nada en la superficie.
La busqueda
El otro carguero dio la vuelta y volvio a meterse en la tormenta a buscar, lo que exigio valor de verdad, porque las mismas olas seguian corriendo.
Aviones y otros barcos se sumaron durante la noche y los dias siguientes. Lo que hallaron fueron restos: botes rotos, aros salvavidas, una balsa hinchable, bombonas de gas. Los dos botes se recuperaron, muy danados y vacios.
No se encontro a nadie. Ninguno de los 29 hombres fue recuperado jamas.
Ese ultimo dato tiene una explicacion fisica y fria. El agua de ese lago se mantiene casi a punto de congelacion bajo la superficie. Los cuerpos que bajan alli no suelen volver a subir.
El 14 de noviembre, cuatro dias despues del hundimiento, un avion con equipo para detectar grandes masas de metal capto una senal fuerte a unos 27 kilometros de la boca de la bahia Whitefish.
El Fitzgerald yacia a 160 metros de profundidad. Estaba en dos trozos. La seccion de proa reposaba derecha sobre el fondo. La de popa estaba boca abajo, a unos 50 metros, girada en angulo. Entre ambas se extendia un campo de mineral derramado y chatarra.
Lo que mostro el pecio y lo que no
Un sumergible no tripulado inspecciono el pecio en 1976. Expediciones posteriores lo filmaron de nuevo en los anos ochenta y noventa.
Las imagenes mostraron que varias tapas de escotilla sobre las bodegas faltaban o estaban hundidas hacia dentro. Parte de los marcos de acero alrededor de las aberturas estaba fracturada.
Suena concluyente. No lo es, y ahi esta el nucleo de una discusion que dura 50 anos.
Un barco que golpea el fondo a 160 metros, se parte en dos y vuelca 26.500 toneladas de mineral se causa a si mismo un dano enorme en el proceso. Una tapa doblada en el fondo del lago puede ser la razon del hundimiento o su consecuencia. Las imagenes no separan las dos cosas.
Los buzos de 1994 grabaron mas de 40 horas de video. Uno vio a un tripulante en el fondo, cerca de la proa, con mono y chaleco salvavidas, lo que dice que al menos un hombre supo que el barco estaba en apuros y tuvo tiempo de ponerselo.
En julio de 1995 un equipo de buceo recupero la campana del barco. En su lugar dejaron sobre el pecio una replica grabada con los nombres de los 29 hombres. Las familias pidieron que el lugar quedara en paz, y hoy esta protegido.
Conclusiones y preguntas abiertas
Dos investigaciones oficiales llegaron a dos respuestas distintas, algo poco habitual.
**Las tapas de escotilla dejaron entrar agua y el barco se lleno despacio.** Fue la conclusion de la junta de la guardia costera en 1977. Las abrazaderas que sujetan las tapas estaban gastadas y no todas cerradas, de modo que el agua que barria la cubierta podia colarse, bodega a bodega, hasta que el barco ya no tuvo flotabilidad para subir sobre una ola. El problema: las navieras lo rechazaron con enfado, porque carga la culpa sobre la tripulacion por no cerrar abrazaderas. Tambien encaja mal con que el capitan informara de que sus bombas daban abasto.
**Las tapas se hundieron de golpe bajo el peso del agua en cubierta.** Fue la conclusion de la junta nacional de seguridad en 1978, que discrepo formalmente de la guardia costera. En esta version el barco no se lleno poco a poco. Un muro de agua cayo sobre la cubierta, una o varias tapas cedieron y la bodega se inundo en segundos. El problema: explica el silencio, porque no hubo tiempo de llamar. No explica por que el barco ya escoraba horas antes.
**Rozo un bajio no cartografiado horas antes.** La asociacion naviera sostuvo que los danos comunicados por la tarde, la escora y las tapas perdidas, venian de haber tocado fondo cerca de una zona poco profunda en la ruta norte, y que desde entonces hacia agua en silencio. El problema: nadie ha encontrado el dano correspondiente. La parte inferior de la proa esta enterrada en fango, asi que el unico lugar que zanjaria la cuestion no se puede examinar.
**Dos olas enormes la golpearon al final.** El capitan del otro carguero conto que, hacia la hora critica, pasaron junto a el dos olas lo bastante grandes para cubrir su propia cubierta y siguieron en direccion al Fitzgerald. El problema: es el relato de un hombre sobre agua en la oscuridad, y no descarta ninguna de las otras explicaciones. Solo aporta el empujon final.
**Se partio en dos en la superficie.** Algunos buzos de 1994 concluyeron que el casco fallo cuando aun flotaba, por grietas de fatiga y flexion que eran un problema conocido en esa clase de barcos. El problema: el carguero que iba detras lo seguia por radar y vio desaparecer un eco, no dos.
Lo que todos aceptan es poco: estaba danado, escoraba, estaba ciego, y despues desaparecio en menos tiempo del que cuesta enviar un mensaje de radio.
Lo que nadie puede decir es cual de esas cosas lo mato.
Cincuenta anos despues, el Edmund Fitzgerald es el naufragio mejor documentado de los Grandes Lagos y el menos explicado. El lago entrego la posicion del barco en cuatro dias, sus fotografias en un ano y su campana en veinte. La razon no la ha entregado nunca.