Jerome de Sandy Cove: el hombre que se negó a hablar durante cincuenta años
El niño tenía ocho años y nunca lo olvidó. La mañana del 8 de septiembre de 1863, George Colin Albright, a quien todos en Sandy Cove llamaban Collie, caminaba por la playa de guijarros al pie de los acantilados de Digby Neck, la lengua de tierra larga y estrecha que se adentra en la bahía de Fundy a lo largo de la costa occidental de Nueva Escocia, cuando vio una forma acurrucada contra una roca cerca de la línea de la marea. Era un hombre joven, de pelo oscuro y bien constituido, de no más de veinticinco años al parecer, empapado, aterido hasta los huesos y apenas consciente. El niño le habló. No respondió.
Cuando la familia y los vecinos de Collie bajaron hasta el agua, comprendieron enseguida por qué el desconocido no se había levantado a recibirlos. Le habían cortado ambas piernas por encima de la rodilla. Lo subieron de la playa, fuera del alcance de las mareas de Fundy, y lo llevaron a una casa donde pudieran calentarlo y darle de comer.
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