Documentado

El Rey de la Seda Tailandesa que se adentró en la selva y nunca regresó

2025-04-13 · Desaparecidos sin rastro · 2 min de lectura

Para el fin de semana de Pascua de 1967, Jim Thompson era uno de los estadounidenses más famosos de Asia. Nacido en Delaware en 1906 y formado como arquitecto, sirvió en la Segunda Guerra Mundial en la Oficina de Servicios Estratégicos (OSS), la precursora bélica de la CIA. Al llegar la paz se quedó en Bangkok e hizo algo improbable: tomó el moribundo oficio tailandés de la seda tejida a mano y lo convirtió en una industria de lujo de fama mundial. La prensa lo coronó como el Rey de la Seda Tailandesa, y su casa de teca junto a un canal de Bangkok, repleta de arte del sudeste asiático, ya era entonces un hito. Hoy es un museo.

El viernes 24 de marzo de 1967, Thompson viajó con su vieja amiga Connie Mangskau a las Cameron Highlands, un fresco enclave montañoso de Malasia, donde se hospedaron como invitados del doctor T. G. Ling y su esposa en un bungaló llamado Moonlight Cottage. El Domingo de Pascua, 26 de marzo, tras la iglesia y un almuerzo campestre, los demás se retiraron a dormir la siesta. Thompson, de 61 años, salió al parecer a caminar solo. Dejó atrás sus cigarrillos, pese a ser un fumador empedernido, y las pastillas que llevaba para los dolorosos cólicos de sus cálculos biliares. Nadie volvió a verlo.

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