Creo que puedo lograrlo: la desaparición de Michael Rockefeller
Poco después de las siete de la mañana del 19 de noviembre de 1961, un estadounidense de veintitrés años se desnudó sobre el casco volcado de un pequeño catamarán en el mar de Arafura, frente a la costa suroeste de lo que entonces era Nueva Guinea Neerlandesa. Había pasado una noche y casi todo un día aferrado a los restos junto a un antropólogo holandés llamado Rene Wassing. La corriente los alejaba de tierra en lugar de acercarlos. Michael Clark Rockefeller ató dos bidones vacíos para formar un flotador improvisado, dijo que ya no se podía esperar y pronunció la frase que persigue este caso desde entonces: "Creo que puedo lograrlo".
Wassing lo siguió con la vista durante media hora. Más tarde describió tres puntos sobre el agua, los dos bidones y una cabeza, que se hacían cada vez más pequeños. Después, nada. Jamás se ha recuperado el menor rastro de Michael Rockefeller.
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