La manana en que el cielo declaro la guerra sobre Nuremberg
Todavia no eran las cinco de la manana cuando el cielo sobre Nuremberg comenzo a arder. Hombres y mujeres que salian al frio aire de abril se detuvieron donde estaban. Sobre las agujas de una de las ciudades mas ricas y cultas del Sacro Imperio Romano, el amanecer habia sido invadido. Donde el sol naciente debia trepar en soledad, habia ahora globos, varas y cruces, algunos rojos como la sangre, otros de un negro azulado, otros del color del hierro, y se movian. Para quienes miraban desde las calles, aquello no parecia clima. Parecia una batalla.
El relato sobrevive gracias a un hombre y a una hoja de papel. Hans Glaser era grabador en Nuremberg, y a los pocos dias del suceso produjo un pliego suelto: una sola gran pagina que combinaba un grabado en madera coloreado a mano con un bloque de denso texto aleman. Esa hoja, de unos 26 por 38 centimetros, se conserva hoy en la coleccion de estampas de la Biblioteca Central de Zurich. Es la razon por la que sabemos algo en absoluto sobre lo que la ciudad afirmo haber visto. Sin la imprenta de Glaser, la manana del 14 de abril de 1561 se habria desvanecido como cualquier otro amanecer olvidado.
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