La manana en que el cielo declaro la guerra sobre Nuremberg
Todavía no eran las cinco de la mañana del 14 de abril de 1561 cuando, según el único relato que ha sobrevivido, el cielo sobre Núremberg se llenó de formas. La ciudad era una de las más ricas y cultas del Sacro Imperio Romano, un centro de metalistería, comercio e imprenta, y sus habitantes madrugaban. Donde el sol naciente debía trepar en soledad, se dice que los testigos vieron globos, varas y cruces, algunos rojos como la sangre, otros de un negro azulado, otros del color del hierro. Las formas se movían. Para quienes miraban desde las calles, aquello no parecía clima. Parecía una batalla.
Todo lo que sabemos de esa mañana procede de un hombre y de una hoja de papel. Hans Glaser era grabador en Núremberg, y a los pocos días del suceso produjo un pliego suelto: una sola página grande que combinaba un grabado en madera coloreado a mano con un bloque de denso texto alemán. La hoja mide unos 26 por 38 centímetros. Hoy se conserva en la colección de estampas de la Biblioteca Central de Zúrich, y es la única razón por la que el episodio se recuerda. Sin la imprenta de Glaser, el 14 de abril de 1561 habría pasado como cualquier otro amanecer olvidado.
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