Shag Harbour: el choque que Canadá archivó y jamás explicó
El pueblo de Shag Harbour se acuesta temprano. En el extremo sur de Nueva Escocia, donde la tierra se deshilacha en un puñado de islas y empieza el agua fría del golfo de Maine, los barcos de pesca quedan amarrados al caer la noche y las casas a lo largo de la carretera 3 se quedan en silencio. Así que cuando un racimo de luces bajó del cielo hacia las once y veinte de la noche del 4 de octubre de 1967, no había mucha gente despierta para verlo. Pero hubo suficiente. Al menos once personas, según el recuento que sobrevive en los registros, vieron lo mismo más o menos en el mismo instante: un objeto bajo, con un resplandor amarillo anaranjado constante, que se movía despacio y con deliberación, descendiendo hacia el agua negra de la bahía.
Uno de ellos era un joven llamado Laurie Wickens, que atravesaba el pueblo por la carretera con cuatro amigos. Vieron el objeto descender y seguir perdiendo altura hasta que pareció golpear la superficie del mar en algún punto frente a la costa. Wickens condujo directo al destacamento de la Real Policía Montada del Canadá en Barrington Passage y denunció que un avión grande, o un pequeño avión de línea, acababa de estrellarse contra el agua frente a Shag Harbour. Mientras hablaba, creía que había gente muriendo en el mar.
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