UN CASO REAL
En disputa

El pintor que se ahogó en un lago en calma: la muerte de Tom Thomson

2026-10-17 · · Muertes inexplicables · 8 min de lectura

Un día de verano de julio de 1917, un hombre empujó su canoa desde un pequeño muelle del lago Canoe y se alejó remando por el agua.

El lago Canoe está en el parque Algonquin, un enorme bosque de lagos y ríos en la provincia de Ontario, Canadá, a unos 250 km al norte de Toronto. En verano es un lugar tranquilo, verde y quieto.

El hombre era Tom Thomson. Tenía 39 años. Era pintor, y también uno de los mejores piragüistas del parque. Había trabajado allí como guía y como guardabosques contra incendios. Conocía el lago como otros conocen su propia cocina.

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Más tarde ese mismo día, su canoa fue vista flotando boca abajo en el lago.

8 días después, su cuerpo salió a la superficie.

Esta es la historia de cómo el pintor más importante de Canadá murió en unas aguas que conocía a la perfección, del sedal de pesca que apareció enrollado en su tobillo y de las 2 tumbas que todavía discuten entre sí. En una frase: el veredicto oficial fue ahogamiento accidental, pero las pruebas se manejaron tan mal que nadie puede demostrarlo, ni tampoco demostrar ninguna otra cosa.

El pintor del norte

Para entender por qué esta muerte sigue importando, hay que saber quién era.

Tom Thomson se crió en una granja de Ontario. Llegó tarde a la pintura, y durante años trabajó como dibujante comercial en Toronto. Después, a partir de 1912 más o menos, empezó a pasar la primavera, el verano y el otoño en el parque Algonquin.

Pintó cientos de pequeños bocetos al óleo sobre tablillas de madera, sentado en su canoa o en una roca junto al agua. En invierno convertía algunos en grandes lienzos. 2 de ellos, un pino solitario frente a un lago y un árbol azotado por el viento en una orilla rocosa, se cuentan entre los cuadros más conocidos de Canadá.

Un grupo de amigos pintores formaría después un movimiento que cambió el arte canadiense. Él no llegó a verlo. Murió 3 años antes de que naciera.

El último día

El 8 de julio de 1917, Tom Thomson se alojaba en un pequeño albergue del lago Canoe.

Esa mañana lo vieron hablando con el dueño del albergue. Según el diario de un guarda del parque, salió del muelle del albergue algo después de las 12 y media para pescar, y quizá rumbo a uno de los lagos cercanos o a una presa donde a veces pasaba la noche.

Iba solo en su canoa gris.

Según los registros, nadie volvió a verlo con vida.

Su canoa apareció flotando boca abajo. Y aquí las fuentes ya discrepan. Unas dicen que la vieron esa misma tarde. Otras, que la encontraron al día siguiente. Según varios relatos, su remo no apareció nunca.

Una canoa volcada de un experto en un lago en calma, en verano, era algo muy raro. Pero mucha gente en el lago supuso que simplemente estaba acampado en alguna parte y que ya aparecería.

No apareció. Empezó la búsqueda.

El cuerpo en el lago

La mañana del 16 de julio, 8 días después de su desaparición, su cuerpo fue hallado flotando en las aguas poco profundas del lago Canoe. Un relato posterior dice que lo vio un veraneante que pescaba en el lago. Otro da como fecha el 15 de julio, no el 16.

El cuerpo había pasado más de una semana en agua templada de verano. Estaba hinchado y muy descompuesto.

Se notaron 2 cosas.

La primera fue un moratón de unos 10 cm en un lado de la cabeza, cerca de la sien. Había algo de sangre en un oído. La mayoría de los documentos lo sitúan en el lado derecho. Al menos un relato posterior lo sitúa en el izquierdo. Esa diferencia importa, como veremos.

La segunda era más extraña. Un trozo de sedal de pesca estaba enrollado muchas veces alrededor de uno de sus tobillos.

Un veredicto apresurado

Un médico que estaba de vacaciones en el lago examinó el cuerpo. Escribió que la causa de la muerte era ahogamiento, y que el moratón podía deberse a un golpe contra algo al caer.

Como el cuerpo se descomponía deprisa con el calor y aún no habían llegado las instrucciones de la familia, lo embalsamaron y lo enterraron enseguida en el pequeño cementerio de una colina sobre el lago.

El juez de instrucción llegó en tren después. Esa misma noche celebró una breve audiencia junto al lago. Según varios relatos, nunca vio el cuerpo, que ya estaba bajo tierra. El veredicto: ahogamiento accidental.

2 tumbas

La familia de Tom Thomson quería enterrarlo en casa, en la parcela familiar junto a la iglesia de un pueblo llamado Leith, al otro lado de la provincia, a un largo viaje de distancia.

Así que llegó un empresario de pompas fúnebres de un pueblo cercano. La misma tarde en que llegó subió al pequeño cementerio sobre el lago. Insistió en trabajar solo, de noche.

A la mañana siguiente tenía listo un ataúd metálico sellado. Salió en tren. El 21 de julio de 1917 fue enterrado en la parcela familiar de Leith.

La gente del lago Canoe no se lo creyó. Señalaban que el empresario había trabajado solo, a oscuras, apenas unas horas. Desenterrar una tumba, abrir un ataúd, pasar un cuerpo descompuesto a un ataúd nuevo y volver a tapar la fosa era, decían, demasiado para un solo hombre en ese tiempo. Las historias locales contaban que el ataúd se fue a Leith lleno de tierra y piedras, y que Tom Thomson seguía bajo tierra en la colina sobre el lago.

El ataúd de Leith estaba sellado. Nadie lo abrió.

El cráneo de la colina

En octubre de 1956, casi 40 años después, 4 hombres del lago decidieron averiguarlo. Uno de ellos era un juez de la zona. Subieron al viejo cementerio con palas y cavaron en la tumba donde Tom Thomson había sido enterrado la primera vez.

Encontraron un ataúd. Dentro había huesos humanos.

Entre ellos había un cráneo con un agujero redondo de unos 2 cm en el lado izquierdo.

Los restos se llevaron al laboratorio criminal de la policía de Ontario. Los examinó el patólogo jefe. El gobierno provincial anunció su conclusión: los huesos no eran de Tom Thomson. Eran de un hombre más joven, de entre 20 y 30 años, indígena. El agujero del cráneo, dijo, no era de una bala. Era de una operación quirúrgica en la que se retira un trozo de hueso.

Tom Thomson tenía 39 años, era de origen escocés, y su moratón se había registrado en el lado derecho.

Así que, oficialmente, un indígena desconocido había sido enterrado más tarde en la vieja tumba, quizá en el ataúd vacío que quedó allí en 1917.

No todos lo aceptaron. Un médico presente en la excavación de 1956 escribió que el cráneo parecía de un hombre blanco de una estatura parecida a la de Tom Thomson. En 2009, un periodista canadiense y un antropólogo universitario compararon fotografías de ese cráneo con fotografías de Tom Thomson. El antropólogo dijo no ver nada en el cráneo que indicara que fuera de otra persona. Otros investigadores discreparon de esa comparación. El cráneo volvió a enterrarse, y nunca se ha hecho pública ninguna prueba de ADN. La familia de Tom Thomson se ha mostrado reacia a abrir ninguna de las 2 tumbas.

**Aquí termina lo documentado: un pintor se ahogó en 1917, un médico lo llamó accidente, y nadie ha demostrado más allá de toda duda en qué tumba está su cuerpo.**

Conclusiones y preguntas abiertas

Hay 3 explicaciones principales sobre cómo murió, y una cuarta pregunta sobre dónde yace.

**Fue un accidente.** Así lo dijeron el médico y el juez de instrucción. Algunos historiadores y autores han sugerido que se puso de pie en la canoa, quizá para pescar o para orinar, perdió el equilibrio, se golpeó la cabeza contra el borde y se ahogó aturdido. Eso explicaría el moratón y la canoa volcada. En cuanto al sedal, algunos historiadores dicen que enrollar sedal en un tobillo dolorido era un viejo remedio contra el dolor de articulaciones. Otro autor cree que el sedal procedía de los hombres que sacaron el cuerpo del agua. El problema: era un experto, en un lago en calma, a plena luz del día. Y las pruebas nunca se examinaron como es debido.

**Fue un suicidio.** Se ha sugerido de vez en cuando, por historias sobre su vida privada. El problema: no hay carta, ni testigo, ni nada en sus últimos días que apunte claramente a ello.

**Fue un asesinato.** Décadas después surgieron historias de una pelea en una fiesta la noche anterior y de una discusión por dinero con un hombre del lago. Una mujer contó muchos años más tarde que la esposa del dueño del albergue le había dicho que su marido golpeó a Tom Thomson en una pelea, y que este cayó y se golpeó la cabeza. Son relatos de segunda mano, contados mucho después. Nunca se acusó a nadie de nada, y todos los que aparecen en esas historias murieron hace mucho sin haber sido acusados jamás ante ningún tribunal. El problema: nada de ello se registró en su momento. Todo se apoya en recuerdos y rumores.

**¿Y en qué tumba?** La conclusión oficial de 1956 dice que el cráneo de la colina no es suyo, así que yace en Leith. Algunos investigadores creen que el cráneo sí es suyo, así que nunca salió del lago. El problema: solo una prueba de ADN podría zanjarlo, y nunca se ha hecho pública ninguna.

Lo que queda abierto es casi todo lo que importa. Cómo acabó en el agua un maestro de la canoa. Por qué tenía el sedal en el tobillo. Por qué nunca apareció el remo. Y si el hombre cuyos cuadros hicieron famosos los lagos del norte sigue descansando en una colina sobre el lago donde murió.

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