Documentado

La Zona del Silencio: cómo un misil estadounidense perdido construyó la leyenda más extraña de México

2026-08-11 · Lugares enigmáticos · 10 min de lectura

Donde se juntan los estados de Durango, Chihuahua y Coahuila, el Desierto Chihuahuense se aplana en una cuenca cerrada llamada Bolsón de Mapimí. De ella no sale ningún río. La lluvia que cae aquí se queda aquí hasta que se evapora. El suelo fue en su día el fondo de un brazo del antiguo mar de Tetis, y todavía guarda fósiles marinos y depósitos de sal que se explotan hoy en día. El pueblo de cierto tamaño más cercano es Ceballos, en Durango, a unos cuarenta kilómetros a través del matorral de gobernadora. En la mayoría de los mapas la zona no lleva nombre alguno. En la imaginación popular lleva uno muy concreto: la Zona del Silencio.

El nombre no es antiguo. Parece datar de 1966, cuando un ingeniero llamado Harry de la Peña, que trabajaba en un levantamiento para la petrolera estatal Pemex, informó de que las comunicaciones por radio se apagaban sobre un tramo de la cuenca. La llamó zona del silencio, la expresión llegó a la prensa y quedó fijada. Circulan también afirmaciones más antiguas, normalmente sobre pilotos de los años treinta que habrían perdido el contacto al cruzar la región. Esas historias no tienen documentación de la época detrás y pertenecen al folclore, no al expediente.

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