Misterios en las noticias
Ciencia sin respuesta
Nuevas imágenes del telescopio Gemini Norte, en Hawái, muestran que la extraña nebulosa Pa 30, a unos 7.500 años luz, está recorrida por cadenas de nudos de gas que parecen perlas en un hilo. Se cree que Pa 30 es lo que queda de una estrella cuya explosión fue registrada en el año 1181 por observadores japoneses, chinos y árabes. Es el único remanente conocido de un tipo raro y débil de explosión llamado Iax, y su núcleo dañado, apodado estrella zombi, todavía brilla en el centro.
El equipo, codirigido por Ilaria Caiazzo y Tim Cunningham, informa en The Astrophysical Journal que los nudos tienen tamaños sorprendentemente parecidos. También halló que la estrella superviviente apenas se ha movido del centro, es decir, la explosión casi no le dio impulso.
Lo que sigue abierto: por qué los nudos son tan uniformes, por qué la explosión parece tan simétrica y cómo se formó el objeto. Se ha propuesto la fusión de dos enanas blancas, sin confirmar. Los autores preparan modelos por ordenador.
Cada mañana durante la primavera y el verano del hemisferio sur, una fina franja de nube de hielo de agua crece desde el volcán Arsia Mons, en Marte, y puede extenderse unos 1.800 kilómetros antes de desaparecer hacia el mediodía. La sonda Mars Express de la ESA la observa desde 2018, pero ningún modelo informático lograba reproducirla.
Un nuevo estudio publicado en Nature Geoscience, dirigido por Jorge Hernández-Bernal, por fin recreó la nube al permitir que el vapor de agua se congelara directamente en hielo, sin granos de polvo que iniciaran los cristales. Este proceso, llamado nucleación homogénea, se había propuesto para la alta atmósfera de la Tierra y de Venus, pero nunca se había confirmado en ninguna atmósfera planetaria. En el modelo, el aire empujado por el volcán de 20 kilómetros se enfría unos 30 grados en diez minutos.
El problema: esto exige una humedad muy superior a cualquier valor medido en la Tierra, y esas condiciones en Marte se deducen del modelo, no se han observado. Los autores reconocen además que algunos rasgos de la nube simulada aún no coinciden con lo que ven las cámaras.
Una ráfaga rápida de radio llamada FRB 20240304B ha sido rastreada hasta una galaxia cuya luz partió cuando el universo tenía apenas unos 3.000 millones de años. El destello fue captado por el radiotelescopio MeerKAT, en Sudáfrica, y los resultados se publicaron en la revista Science el 8 de octubre. Esto duplica aproximadamente la distancia a la que se ha logrado identificar la galaxia de origen de estas ráfagas.
Los telescopios terrestres no encontraron nada en esa posición, así que el equipo recurrió al telescopio espacial James Webb. Webb reveló una galaxia enana débil y grumosa, con cerca del uno por ciento de la masa estelar de la Vía Láctea y una rápida formación de estrellas. Como la mayoría de sus estrellas parecen muy jóvenes, los autores consideran improbable una fusión lenta de dos estrellas de neutrones y ven más plausible un magnetar, una estrella de neutrones joven y muy magnetizada.
Qué produce realmente las ráfagas rápidas de radio sigue sin resolverse. Los investigadores subrayan que una sola ráfaga no demuestra que todas tengan el mismo origen.
Un estallido de rayos gamma detectado por primera vez el 6 de julio de 2022, conocido como GRB 220706A, parece haber tenido un motor central que siguió activo unos 27 días, medidos en el tiempo propio del estallido. Son unos 20 días más que el anterior poseedor del récord. El resultado procede de un equipo dirigido por Benjamin Gompertz, de la Universidad de Birmingham, y se publicó como preprint en septiembre de 2026. Aún no ha pasado revisión por pares.
El equipo combinó datos de rayos X de Swift, NICER y Chandra con observaciones ópticas, infrarrojas, milimétricas y de radio. Las erupciones de rayos X siguieron apareciendo durante unos 51 días vistas desde la Tierra, mientras que la luz visible fue mucho más débil de lo esperado, probablemente por el polvo de la galaxia anfitriona.
Qué alimentó el estallido durante tanto tiempo sigue sin resolverse. La idea principal del equipo es una estrella masiva en colapso que alimenta un agujero negro, pero lleva los modelos estándar al límite. También se consideraron un magnetar recién nacido y una estrella destrozada por un agujero negro, y ningún escenario encaja con todos los detalles. Una luz adicional vista a los 17 días podría deberse a una supernova muy brillante, aunque no está confirmado.
El 4 de julio de 2025 varios instrumentos espaciales captaron un breve estallido de rayos gamma, un destello de menos de medio segundo que suele indicar el choque de dos estrellas de neutrones. El evento, catalogado como EP250704a, debía apagarse enseguida. Sin embargo, la cámara de rayos X de campo amplio de la sonda china Einstein Probe siguió detectando rayos X suaves desde el mismo punto durante casi diez minutos.
Un equipo internacional que publicó el hallazgo en Science Bulletin identificó la galaxia anfitriona, midió su distancia y no encontró ninguna supernova, lo que respalda una fusión y no el colapso de una estrella. El parpadeo rápido y el espectro cambiante sugieren que la luz extra procedía del objeto que dejó la fusión, no de la onda expansiva.
Qué es ese objeto sigue sin resolverse. Una estrella de neutrones recién nacida, de giro rápido y campo magnético intenso, es una candidata plausible, pero no está confirmada. El equipo sospecha además que misiones anteriores, ciegas a esta luz de baja energía, pudieron pasar por alto esta fase en muchos otros estallidos.
En 1999 el telescopio espacial Hubble registró el espectro de una enana blanca llamada HS 0209+0832 y encontró unas cien huellas químicas que nadie pudo identificar. Durante más de dos décadas esos datos quedaron en el archivo como un enigma sin resolver.
Un equipo dirigido por Jamie Williams, de la Universidad de Warwick, ha relacionado ahora muchas de esas líneas con el niobio, un elemento pesado nunca antes detectado en ninguna enana blanca. Datos antiguos de la misión FUSE de la NASA muestran la misma firma, y cuatro meses de observaciones de TESS revelaron un parpadeo regular en el brillo de la estrella. En Nature Astronomy, los autores proponen un planeta del tamaño de Júpiter formado con el material que la estrella expulsó al morir, que orbita muy cerca y pierde su atmósfera.
El planeta no se ha visto directamente. Su existencia se deduce de la química y de los cambios de brillo, y cómo se forman estos mundos de segunda generación, o cuán comunes son, sigue sin respuesta.
El telescopio espacial James Webb ha encontrado pruebas sólidas de que HD 3167 b, un planeta rocoso situado a unos 154 años luz en la constelación de Piscis, conserva una atmósfera. El planeta gira alrededor de su estrella en aproximadamente un día terrestre, tan cerca que su superficie estaría en parte fundida.
El resultado contradice lo esperado. Los planetas tan próximos a su estrella sufren un viento estelar intenso y radiación de alta energía, que con el tiempo deberían arrancar cualquier gas. El equipo dirigido por Brandon Park Coy y Edwin Kite, de la Universidad de Chicago, publicó el hallazgo el 7 de octubre en The Astrophysical Journal Letters.
La composición de esa atmósfera sigue siendo incierta. Se esperaba un vapor tenue de roca evaporada, pero los datos apuntan más bien a gases más pesados, como dióxido de carbono, monóxido de carbono o agua. Cómo retiene el planeta esa envoltura y de dónde procede el gas sigue sin respuesta. Es el mundo de lava más frío conocido con indicios de atmósfera.
Una señal de radio de banda estrecha captada por el telescopio chino FAST en dirección a K2-155 d, una supertierra situada a unos 238 años luz, se describe en un artículo publicado el 27 de agosto en The Astronomical Journal. La señal está cerca de 1148,4 megahercios. Se registró en 2021, pero solo se detectó este año, cuando una nueva búsqueda con aprendizaje automático revisó los datos archivados.
Sobre el papel superó varias de las primeras pruebas que se usan en la búsqueda de tecnofirmas. Era muy estrecha en frecuencia, algo que las fuentes naturales rara vez producen, su frecuencia derivaba de forma compatible con el movimiento de un planeta y parecía venir de un único punto del cielo.
Los propios investigadores se inclinan por una interferencia de origen humano. La señal apareció solo en un canal de polarización, y se hallaron señales parecidas cerca de otras tres estrellas en frecuencias similares. Expertos externos que revisaron los datos coinciden en que lo más probable es un origen terrestre. Aun así, la fuente concreta no se ha identificado.
En 2020, unos investigadores informaron de que la polarización del fondo cósmico de microondas, la luz más antigua del universo, parece girada en un ángulo diminuto. El modelo estándar de la cosmología predice que no debería existir ningún giro. El efecto, llamado birrefringencia cósmica, era débil, y muchos sospecharon un problema de calibración en los instrumentos.
Un nuevo estudio de Anto Lonappan, Brian Keating y Kam Arnold, publicado en The Astrophysical Journal Letters, volvió a examinar ocho mapas de polarización independientes de la sonda Planck. La lógica es sencilla: un efecto cósmico real debería mostrar el mismo desplazamiento en todos los conjuntos de datos, mientras que un sesgo instrumental variaría de un mapa a otro. El equipo comprobó que el desplazamiento se comporta como una señal auténtica del cielo.
El resultado no es estadísticamente concluyente y los autores piden más observaciones. Si se confirma, algo desconocido está torciendo la luz en todo el cosmos, quizá partículas aún no descubiertas ligadas a la materia oscura. Por ahora nadie sabe qué lo causa.
La dolina de The Mammoth Site, en Hot Springs, Dakota del Sur, de la que se han recuperado más de 60 mamuts colombinos desde 1974, se dató durante mucho tiempo en unos 26.000 años. Un estudio en Quaternary Research sitúa ahora las muertes entre unos 160.000 y 232.000 años atrás.
La edad anterior procedía del radiocarbono del mineral de los huesos, pero el equipo, dirigido por Shannon Mahan, del Servicio Geológico de Estados Unidos, comprobó que el agua subterránea puede sustituir el carbono del hueso y reiniciar esa señal. Por eso recurrieron a la datación por luminiscencia de granos de feldespato de la arena circundante, y dos laboratorios distintos obtuvieron resultados coincidentes.
Una muestra del centro de la dolina sigue dando unos 40.000 años menos que el resto, y los investigadores admiten que ninguna explicación encaja todavía. Quieren aplicar la datación por uranio-torio antes de redibujar la vida de la Edad de Hielo en las Black Hills.
Un equipo que analizó datos orbitales ha encontrado un cuerpo rocoso denso y fuertemente magnetizado oculto bajo la región de Dewar, en la cara oculta de la Luna. Mide unos 60 kilómetros de ancho y alcanza cerca de 9 kilómetros de profundidad. El estudio, publicado el 23 de septiembre en Science Advances, combinó mapas de gravedad de la misión GRAIL de la NASA con mediciones magnéticas de la sonda japonesa Kaguya y del Lunar Prospector.
Los investigadores lo interpretan como un antiguo complejo volcánico cuyo magma se enfrió bajo tierra hace unos 4.200 millones de años y conservó el campo magnético de la época. Calculan que ese campo tenía entre un quinto y un tercio de la intensidad del campo terrestre actual.
Lo que sigue sin explicación es cómo un cuerpo tan pequeño como la Luna pudo generar un campo así. El debate existe desde los años setenta, cuando las rocas del Apolo mostraron huellas magnéticas, y algunos análisis recientes dudaban de que hubiera existido una dinamo lunar temprana. El nuevo resultado la respalda, pero el mecanismo sigue siendo desconocido.
Las imágenes del telescopio espacial Euclid han revelado un sistema estelar extremadamente tenue, llamado Fornax-7, situado a unos 9.100 años luz del centro de la galaxia enana Fornax. Contiene apenas unas 170 masas solares en estrellas, y esas estrellas tienen alrededor de 10.000 millones de años.
Si Fornax-7 orbita realmente alrededor de Fornax, sería un satélite de un satélite, ya que la propia Fornax gira en torno a la Vía Láctea. Eso rebajaría muchísimo el límite conocido a partir del cual las galaxias forman sus propias compañeras pequeñas.
El problema es que nadie puede decir todavía qué es el objeto. El equipo plantea tres opciones: un cúmulo estelar sin materia oscura, una galaxia minúscula dominada por materia oscura o un objeto ajeno del halo de la Vía Láctea que solo coincide con Fornax por azar. Para resolverlo hará falta espectroscopía que mida la velocidad de sus estrellas, algo que según los autores quizá requiera la próxima generación de telescopios. El estudio está publicado en arXiv y aún no ha pasado revisión por pares.
Astrónomos de la Universidad de Ginebra informan de que GJ 3090 b, un subneptuno situado a unos 73 años luz en la constelación del Fénix, orbita su estrella enana roja en sentido contrario al giro de la propia estrella. El planeta es unas 2,2 veces más ancho que la Tierra, tiene unas 4,5 veces su masa y completa una órbita en menos de tres días.
El equipo siguió cinco tránsitos con un telescopio de 3,6 metros de ESO en Chile y midió cómo el planeta tapa distintas zonas de la estrella en rotación. El resultado apunta a una inclinación de unos 136 grados, una órbita claramente retrógrada. El estudio se publica en Astronomy & Astrophysics.
Lo que sigue sin explicación es cómo llegó a esa situación. Las órbitas inversas suelen atribuirse a un planeta compañero masivo o a una segunda estrella que desvía el mundo, pero aquí no se conoce ningún perturbador así. Los investigadores proponen otra vía: un segundo disco de gas capturado del espacio interestelar, girando al revés, donde el planeta pudo formarse. Es una propuesta, no un mecanismo confirmado.
Con el instrumento MUSE del Very Large Telescope de ESO, un equipo de astrónomos ha cartografiado un frente de choque curvo de hidrógeno, nitrógeno y oxígeno brillantes alrededor de RXJ0528+2838, una enana blanca situada a unos 730 años luz que orbita una compañera parecida al Sol. El estudio, dirigido por Simone Scaringi, de la Universidad de Durham, y Krystian Ilkiewicz, de Varsovia, se publica en Nature Astronomy.
Un choque de proa así se forma cuando la materia sale despedida de una estrella y choca con el gas que la rodea. En los sistemas binarios cercanos ese flujo suele nacer de un disco de materia que gira alrededor de la enana blanca, pero aquí no hay disco. Los autores proponen que el intenso campo magnético de la estrella canaliza el gas hacia su superficie y ayuda a expulsar una parte.
Sin embargo, las cuentas no cuadran. Según sus cálculos, el magnetismo por sí solo podría sostener la estructura unos pocos siglos, y el choque tiene al menos 1.000 años. La fuente de energía que falta la describen como un motor desconocido aún por identificar.
Un equipo que trabaja con el telescopio espacial James Webb ha medido la atmósfera de HATS-6 b, un planeta de tamaño similar a Júpiter que orbita una pequeña y fría enana roja. Los resultados, publicados en The Astronomical Journal, muestran agua, metano, dióxido de carbono y amoníaco. Es apenas la segunda vez que se detecta amoníaco en un planeta fuera del sistema solar.
La mayor sorpresa es la temperatura. Los modelos preveían unos 425 grados Celsius, pero las mediciones apuntan a unos 120 grados. El equipo, dirigido por una doctoranda de la Universidad de Maryland dentro de un programa del Webb dedicado a planetas gigantes alrededor de enanas rojas, sugiere que nubes altas o una neblina podrían estar reflejando gran parte de la luz de la estrella.
Esa explicación no está confirmada. El desajuste plantea además una duda más amplia: si la temperatura puede estimarse tan mal, las lecturas atmosféricas de otros planetas alrededor de estrellas pequeñas y activas podrían ser menos fiables de lo que se creía. También sigue abierta la pregunta de cómo pudo formarse un planeta tan grande alrededor de una estrella con, en teoría, demasiado poco material.
Trabajando en conjunto, los telescopios espaciales Hubble y James Webb han hallado 27 objetos desconocidos hasta ahora que orbitan el Sol más allá de Neptuno. Todos miden menos de unos 40 kilómetros de diámetro, y el más pequeño ronda los 10 kilómetros. Los resultados se publicaron a principios de septiembre en dos artículos de The Astronomical Journal.
Los modelos predecían que cuerpos tan pequeños debían haber sufrido colisiones durante miles de millones de años, lo que removería su superficie y cambiaría su color respecto a los objetos mayores. El equipo, dirigido por investigadoras doctorales de la Universidad del Norte de Arizona y la Universidad de Victoria, encontró lo contrario. Los objetos pequeños comparten los colores de sus parientes grandes y parecen conservar la química del lugar donde se formaron. Incluso los que fueron lanzados hace mucho a órbitas alargadas e inclinadas mantienen esa huella.
Por qué sigue sin explicación: o bien en el Sistema Solar exterior ocurren muchas menos colisiones de lo que indican las estimaciones de población, o bien los impactos suceden pero, por alguna razón, no alteran estas superficies. Ninguna opción encaja bien con los modelos actuales, y los investigadores piden más observaciones.
El 23 de noviembre de 2023, los dos detectores LIGO de Estados Unidos registraron ondas gravitacionales procedentes de la colisión de dos agujeros negros a unos 2.000 millones de años luz. El evento, llamado GW231123, llamó la atención de inmediato: los análisis habituales situaban sus masas en unas 137 y 101 veces la del Sol, ambos girando casi al máximo posible. Según los modelos estelares, las estrellas comunes no deberían colapsar en agujeros negros de ese rango de masa, por eso se habló de un evento imposible.
Estudios recientes proponen otra lectura. Si las ondas fueron desviadas y amplificadas por un objeto situado entre nosotros y la fuente, la fusión pudo ser mucho más pequeña y corriente. El ajuste apunta a una lente compacta de unas mil masas solares.
Así, un misterio sustituye a otro. Nadie sabe qué podría ser esa lente: un raro agujero negro de masa intermedia o un grumo de materia oscura más denso de lo que permite la teoría estándar. La evidencia estadística todavía no basta para afirmarlo.
Una nube de hidrógeno cerca de la galaxia espiral M94, a unos 15 millones de años luz, ha superado su prueba más dura como posible galaxia que nunca formó estrellas. El objeto, conocido como Cloud-9, contiene alrededor de un millón de masas solares de gas.
Un equipo dirigido por Ignacio Trujillo, del Instituto de Astrofísica de Canarias, la observó durante dos noches de junio de 2026 con la cámara HiPERCAM del Gran Telescopio Canarias, uno de los mayores telescopios ópticos del mundo, en cinco filtros a la vez. No encontraron luz estelar en el centro. Si hay estrellas, su masa total es inferior a unas 16.000 masas solares, de modo que el gas las supera al menos sesenta a uno. Los resultados se publicaron como preprint en agosto.
Los modelos del universo temprano predicen galaxias oscuras sin estrellas, pero ninguna ha sido confirmada. Los investigadores aún no pueden descartar que Cloud-9 sea un resto de marea o una nube de gas de paso, y por qué nunca se encendió sigue sin respuesta.
Astrónomos que trabajan con el telescopio espacial Hubble han confirmado un patrón atmosférico de diez lados alrededor del polo sur de Saturno. El hallazgo se publicó en Science Advances el 4 de septiembre de 2026, firmado por un equipo dirigido por Agustín Sánchez-Lavega, de la Universidad del País Vasco, junto con colegas del Centro Goddard de la NASA y de la Universidad de California en Berkeley.
Saturno es conocido desde hace décadas por el hexágono de su polo norte, fotografiado por las Voyager en los años ochenta y estable desde entonces. La figura del sur se comporta de otro modo. Las imágenes del Hubble desde 2023 solo muestran indicios débiles, y observadores aficionados captaron rastros en 2024. En 2025 los diez lados ya aparecían bien definidos, y la estructura parece reforzarse en lugar de desvanecerse.
Los investigadores la describen como una onda dentro de una corriente en chorro polar que atraviesa varias capas de la atmósfera. Lo que no pueden decir es por qué surgió ahora, qué la alimenta ni si llegará a estabilizarse como la del norte.
Un nuevo estudio publicado en Nature Astronomy por los científicos planetarios Paolo Sossi y Dan Bower, de ETH Zúrich, concluye que la Tierra se formó casi por completo con material nacido dentro de la órbita de Júpiter. Las estimaciones anteriores situaban entre un 6 y un 40 por ciento del planeta como procedente del frío sistema solar exterior.
El equipo comparó la química terrestre con meteoritos, incluidas muestras de Marte y del asteroide Vesta, usando diez sistemas isotópicos distintos en lugar de los dos habituales en trabajos previos. El resultado deja la aportación exterior por debajo del 2 por ciento de la masa terrestre, y quizá en cero. Una explicación probable es que la gravedad del joven Júpiter actuó como barrera entre las dos regiones del disco.
El hallazgo abre un nuevo problema: si el material rico en agua de más allá de Júpiter apenas llegó a la Tierra, no está claro de dónde salieron los océanos. El sistema solar interior era caliente y seco, y los investigadores afirman que el origen del agua terrestre necesita ahora otra explicación.
Físicos del Instituto Nacional de Estándares y Tecnología de EE. UU. (NIST) han publicado el resultado de una década de trabajo para medir la constante gravitacional de Newton, conocida como G mayúscula. Para evitar sesgos, un investigador ocultó un desfase secreto en los datos de masa y guardó la corrección en un sobre sellado, de modo que el analista nunca conoció la respuesta real mientras trabajaba.
Al abrir por fin el sobre, el equipo obtuvo un valor de unos 6,67387 x 10^-11 en unidades estándar. Es aproximadamente un 0,0235 por ciento menor que una medición de 2007 realizada en la Oficina Internacional de Pesas y Medidas en Francia con un método muy parecido. El trabajo aparece en la revista Metrologia.
G es la constante fundamental conocida con menos precisión, y los principales laboratorios discrepan desde hace décadas mucho más de lo que permiten sus márgenes de error. Nadie sabe aún si la diferencia se debe a errores sutiles y ocultos o si apunta a algo que falta en la física. El nuevo resultado no zanja la cuestión: confirma que la discrepancia es real y persistente.
Astrónomos que utilizaron el conjunto ALMA en Chile midieron el gas que escapa de 3I/ATLAS, el tercer objeto interestelar confirmado que atraviesa el sistema solar. Un equipo dirigido por Nathan Roth, de la American University, informó el 9 de septiembre en The Astrophysical Journal Letters que la coma del cometa es inusualmente rica en metanol. Frente al cianuro de hidrógeno, las proporciones medidas rondaron 70 y 120, lo que sitúa al visitante entre los cometas con más metanol jamás registrados.
Los cometas son restos congelados del sistema que los formó, de modo que la química de su hielo se considera una huella del lugar de origen. Trabajos previos con el telescopio James Webb ya habían señalado una firma extraña de dióxido de carbono y agua distinta a la medida en cometas locales.
El origen de ese desequilibrio no está resuelto. Puede apuntar a hielos congelados a temperaturas más bajas o a una región estelar bañada por otra radiación. El objeto ya se apaga, así que las mediciones tomadas hasta ahora podrían ser las únicas disponibles.
Desde hace casi un siglo, los astrónomos observan bandas oscuras que recorren Venus en luz ultravioleta. Algo mezclado en sus nubes de ácido sulfúrico absorbe esa luz, pero nadie ha logrado identificarlo. Los científicos lo llaman simplemente el absorbente desconocido, y retiene una parte importante de la luz solar que recibe el planeta.
Un estudio publicado este mes en Astrobiology, dirigido por Jan Spacek de la Foundation for Applied Molecular Evolution junto a colegas de Corea del Sur, Reino Unido y Polonia, abordó el problema desde otro ángulo. En lugar de adivinar la sustancia, el equipo combinó observaciones existentes de Venus con modelos de dispersión de la luz para calcular cuán oscuras deben ser las gotas de las nubes. La respuesta: muy oscuras. La sustancia debe absorber luz con enorme eficacia, estar muy concentrada, o ambas cosas.
Muchos candidatos inorgánicos no alcanzan ese umbral. Algunas moléculas de carbono muy absorbentes sí podrían, según los autores, que recalcan que orgánico no significa biológico. La identidad del absorbente sigue abierta, y quizá hagan falta sondas futuras como DAVINCI de la NASA para resolverla.
Cariclo, un pequeño cuerpo helado de unos 250 kilómetros de ancho que orbita el Sol a unas 17 veces la distancia de la Tierra, fue el primer objeto menor en el que se descubrieron anillos. Un nuevo estudio publicado en Science Advances, dirigido por Pablo Santos-Sanz, del Instituto de Astrofísica de Andalucía (IAA-CSIC), indica que esos anillos parecen haber cambiado en apenas unos años.
El equipo utilizó el telescopio espacial James Webb para observar el paso de Cariclo por delante de una estrella el 18 de octubre de 2022 y midió cuánta luz bloqueaba cada anillo. Frente a las observaciones de la década anterior, el anillo interior aparece ahora bastante más opaco, y el exterior, más tenue.
Los investigadores reconocen que la causa no está clara. Puede tratarse de una evolución real del material, de un efecto de los distintos filtros usados en observaciones anteriores o de una combinación de ambos. Si el cambio es real, los anillos de los cuerpos pequeños y lejanos serían mucho más dinámicos de lo que se creía, y aún no se ha confirmado ningún mecanismo que lo explique.
Una fuente de radio compacta dentro de nuestra propia galaxia se comporta de un modo que ninguna clase conocida de objeto explica. Catalogada como VT J1906+0849, fue localizada en el sondeo del cielo del Very Large Array en octubre de 2017, y los datos de archivo de un sondeo de 2005 mostraron que ya estaba allí. A lo largo de unos 21 años se volvió al menos seis veces más brillante, alcanzó un máximo cercano a 200 milijansky hacia 2014, se apagó y volvió a encenderse a finales de 2025.
Un equipo dirigido por Jessie M. Miller, de Caltech, combinó los datos del sondeo con observaciones del Very Long Baseline Array de 2010, 2022 y 2025 y con apuntamientos del telescopio de rayos X Swift. El telescopio de rayos X no vio absolutamente nada, y eso es lo que no encaja: casi todos los objetos capaces de emitir tanta radio son también ruidosos en rayos X.
La lectura preferida es un objeto compacto, agujero negro o estrella de neutrones, que atrae materia y lanza chorros, mientras un viento denso del disco oculta los rayos X. Sería entonces un pariente del sistema extremo SS 433. El nuevo brillo sigue sin explicación.
Desde 2009, el telescopio espacial Fermi de la NASA registra más rayos gamma procedentes del centro de la Vía Láctea de los que pueden explicar las fuentes conocidas. Los astrónomos lo llaman el Exceso del Centro Galáctico, y durante años la explicación favorita fue una población oculta de púlsares de milisegundos, estrellas muertas que giran muy rápido y son demasiado débiles para verse una a una.
Un equipo dirigido por Florian List, de la Universidad de Viena, ha vuelto a examinar la señal en la revista Physical Review Letters. Con un sistema de aprendizaje automático entrenado con más de un millón de fotones simulados, analizaron a la vez la posición y la energía de los rayos gamma. El resultado complica la hipótesis de los púlsares: para producir el brillo harían falta más de 35.000 fuentes puntuales, muy por encima de los cientos o pocos miles que predicen los modelos.
Los autores subrayan que no han encontrado materia oscura. Solo concluyen que todavía no se puede descartar que partículas de materia oscura se aniquilen entre sí y emitan esa radiación. La densa región central, el agujero negro supermasivo Sagitario A* y las poblaciones estelares siguen siendo posibles contribuyentes, y el origen real del exceso continúa sin conocerse.
Un pulsar que parecio tranquilo durante una decada ha producido tres aceleraciones repentinas de su giro, segun un equipo dirigido por Zhaoyi Wang, de la Universidad de Xiamen. El objeto, PSR J1637-4642, fue seguido con el radiotelescopio Murriyang, en Australia, durante 15,5 anos, de febrero de 2009 a octubre de 2024.
Los pulsares son restos estelares densos que giran con regularidad de reloj, de modo que cualquier salto brusco en la frecuencia de rotacion resalta enseguida. El primer episodio, hacia 2018, elevo esa frecuencia unos 17,54 microhercios, un cambio relativo de 2,7 partes por millon. El segundo llego unos tres anos despues, de unos 14 nanohercios, y el tercero 2,7 anos mas tarde, de unos 179 nanohercios.
Nadie sabe que desencadena estos saltos. La explicacion preferida habla de una transferencia subita de momento angular desde un superfluido interior hacia la corteza solida, pero los autores dicen sin rodeos que la causa exacta sigue sin conocerse. El articulo ha sido aceptado por Astrophysical Journal Letters.
Los fisicos del experimento LUX-ZEPLIN, un detector de xenon situado a casi kilometro y medio bajo tierra en el Sanford Underground Research Facility de Dakota del Sur, han comunicado una unica interaccion de particula que no logran explicar. El suceso deposito mucha mas energia de la que deberia producir una colision normal de materia oscura con un atomo de xenon. El equipo calcula que solo hay un 0,5 por ciento de probabilidad de que proceda de una fuente convencional.
El fisico Eric Dahl, de la Universidad Northwestern, lo describio como el evento aislado mas interesante que ha visto en veinte anos buscando materia oscura. Una lectura posible es una particula masiva de interaccion debil con una masa al menos 200 veces la del proton. Otra es mucho mas prosaica: desintegracion radiactiva en los propios materiales del detector, o una cadena de radon mal modelada.
Nada esta cerrado. El resultado cubre apenas una cuarta parte de los datos previstos, y un solo evento demuestra poco. El articulo se ha enviado a Physical Review Letters.
Astrónomos que revisaban datos de archivo de libre acceso del Observatorio de rayos X Chandra, de la NASA, han extraído 84 objetos que no encajan en ninguna categoría conocida. El equipo, dirigido por Mustafa Muhibullah, de la Universidad de Alabama, los llama fuentes de rayos X hiperblandas. El trabajo apareció en Nature Astronomy el 9 de septiembre de 2026.
Las fuentes se encontraron en seis galaxias, entre ellas Andrómeda, la galaxia del Molinete y cuatro sistemas elípticos. Lo que las distingue es la forma de su emisión. Producen rayos X de energía tan baja que los programas habituales de rastreo, que casi nunca buscan por debajo de medio kiloelectronvoltio, las pasaron por alto durante un cuarto de siglo. Junto a ese brillo débil emiten, al parecer, una intensa radiación ultravioleta.
Los investigadores sugieren que los objetos podrían tocar dos problemas abiertos: qué sistemas estelares producen supernovas de tipo Ia y qué arranca electrones al gas interestelar. Qué son en realidad sigue sin determinarse.
El radiotelescopio chino FAST, de 500 metros de apertura, ha detectado dos grandes nubes de hidrógeno neutro en las afueras de la galaxia del Remolino, M51. Las nubes, denominadas Cloud N y Cloud S, se localizaron en observaciones a la longitud de onda de radio de 21 centímetros. Cada una contiene hidrógeno equivalente a unos tres millones de masas solares, y aun así no muestran ninguna luz estelar.
El equipo, dirigido por Qingze Chen, de los Observatorios Astronómicos Nacionales de la Academia China de Ciencias, sitúa las nubes entre unos 228.000 y 293.000 años luz del centro de M51. La masa total estimada de su halo alcanza miles de millones de masas solares. Los resultados se publicaron en la revista Astronomy and Astrophysics.
Qué son realmente estas nubes sigue sin resolverse. Una lectura sostiene que se trata de halos oscuros que nunca llegaron a formar estrellas, lo que los convertiría en supervivientes raros del universo joven. La alternativa es más corriente: gas arrancado de M51 en encuentros pasados con sus vecinas. Los autores no descartan ninguna opción y piden mapas de radio más nítidos.
El 12 de agosto de 2026 la revista Nature publico el hallazgo de un objeto sin equivalente en los catalogos, al que sus autores llaman estrella de agujero negro. Bautizado MoM-BH*-1, fue detectado por el telescopio espacial James Webb en luz que abandono su origen unos pocos cientos de millones de anos despues del Big Bang.
Su espectro es extrano. La luz se corta de golpe por debajo de cierta longitud de onda, un salto de Balmer muy marcado, y el objeto apenas contiene otra cosa que hidrogeno y helio. El equipo, dirigido por Rohan Naidu en el MIT, describe un agujero negro de unas cien mil masas solares enterrado dentro de un capullo denso de hidrogeno. Ese capullo brilla como una unica estrella enorme, del ancho aproximado del sistema solar.
El significado sigue abierto. El Webb ha registrado cientos de objetos rojos y debiles a distancias parecidas, y los investigadores discuten si todos esconden la misma estructura. Tampoco hay respuesta aceptada sobre como se formo tan pronto un agujero negro de esa masa.
Investigadores que analizaron los registros sísmicos del módulo InSight de la NASA describen un límite de composición situado unos 24 kilómetros bajo la superficie marciana. La roca por encima es más rica en sílice y la de abajo está dominada por hierro y magnesio. El trabajo, dirigido desde la Universidad de Oxford con colegas de Bristol, se publicó en la revista Nature Astronomy.
Ese patrón aparece cuando la roca fundida se acumula bajo tierra, se enfría despacio y se separa en capas. En la Tierra el proceso va ligado al movimiento de placas. Marte no tiene placas móviles, y la estratificación podría extenderse cientos o miles de kilómetros bajo el hemisferio norte.
Qué impulsó ese sistema sigue sin respuesta. Marte se ha descrito durante décadas como un planeta de tapa rígida cuyos volcanes se alimentaban de depósitos someros. Si un cuerpo así puede construir una red interconectada de este tamaño, la explicación habitual sobre la formación de cortezas rocosas está incompleta. Tampoco se sabe si algo de ese sistema conserva calor hoy.
Físicos en Japón han usado la propia Tierra como detector de materia oscura. Equipos de la Universidad de Kioto, la Universidad de Hiroshima y la Universidad Nihon analizaron cerca de diez años de mediciones geomagnéticas registradas entre 2012 y 2022 en el observatorio de Eskdalemuir, en Escocia, operado por el Servicio Geológico Británico. La idea es que partículas ultraligeras como los axiones o los fotones oscuros dejarían una huella electromagnética débil y regular en el campo magnético del planeta.
El análisis produjo límites sobre los axiones unas cien veces más estrictos que los de experimentos terrestres anteriores. También produjo algo que el equipo no buscaba: varias señales candidatas en el rango de los fotones oscuros que no coinciden con ninguna fuente identificada.
Los investigadores son cautos. Las candidatas no están confirmadas como materia oscura y no se han descartado efectos geofísicos ordinarios ni fallos instrumentales. El trabajo, con Atsushi Taruya como autor de correspondencia, apareció en Progress of Theoretical and Experimental Physics y en Physical Review D, y se difundió el 5 de septiembre de 2026.
Un nuevo estudio combinó el radiotelescopio chino FAST con las posiciones de galaxias del proyecto DESI para medir cuánto hidrógeno atómico neutro ha contenido el universo durante los últimos 4.500 millones de años. El equipo, dirigido por investigadores de la Academia China de Ciencias, sumó la débil emisión de radio de 21 centímetros de unos 2,5 millones de galaxias repartidas por casi un tercio del cielo.
Las cifras no cuadran. Hace 4.500 millones de años la formación estelar era unas 2,5 veces más rápida que hoy, pero la reserva de hidrógeno solo era unas 1,4 veces mayor. La falta de combustible, por tanto, no explica el desplome.
Qué cambió sigue siendo una pregunta abierta. Los autores proponen que las galaxias perdieron eficiencia al convertir el hidrógeno atómico en la forma molecular de la que nacen las estrellas, aunque la causa de esa pérdida no está establecida. El trabajo apareció en Nature Astronomy el 1 de septiembre de 2026.
Saturno ha desarrollado una segunda figura polar y nadie sabe por qué. Los astrónomos describen una onda atmosférica de diez lados, un decágono, que rodea el polo sur del planeta. Los observadores aficionados Trevor Barry y Jean-Paul Oger detectaron primero un patrón tenue en imágenes tomadas en 2024. El seguimiento con el telescopio espacial Hubble confirmó la estructura y mostró que atraviesa varias capas de la atmósfera.
El equipo, dirigido por Agustín Sánchez-Lavega en la Universidad del País Vasco, publicó el resultado en Science Advances. El hexágono del norte de Saturno se observa desde hace más de cuarenta años y se ha mantenido estable. El decágono del sur es distinto. Es nuevo y parece estar fortaleciéndose en lugar de desvanecerse.
La causa sigue abierta. Los investigadores no saben qué alimenta la onda, por qué se formó ahora y no durante los años de la misión Cassini, ni si perdurará. Se han planificado observaciones con el telescopio James Webb para poner a prueba las hipótesis rivales.
Dos enanas rojas débiles que un sondeo anterior había señalado como posibles emplazamientos de megaestructuras artificiales han sido examinadas por el telescopio espacial James Webb, y la anomalía que las hizo interesantes resulta estar mucho más atrás que ellas. Las candidatas procedían del Proyecto Hefesto, una búsqueda entre cerca de un millón de estrellas situadas a menos de mil años luz que rastreaba objetos tenues en luz visible pero inusualmente brillantes en el infrarrojo. Esa combinación es justo lo que cabría esperar de una envoltura de colectores que atrapara la energía de una estrella.
La mayor resolución del Webb separó la luz. En ambos casos el exceso infrarrojo pertenece a galaxias de fondo que los datos antiguos, más gruesos, habían mezclado con las estrellas en primer plano. Una coincide con una galaxia caliente oscurecida por polvo y la otra parece un brote estelar polvoriento.
El resultado no cierra la búsqueda. Los investigadores señalan que buena parte de las candidatas restantes puede estar contaminada del mismo modo, y solo los sondeos infrarrojos más precisos previstos para la década de 2030 mostrarán qué anomalías sobreviven.
Una estrella muerta catalogada como 1E 1547.0-5408 podría haber revelado algo extraño sobre el propio espacio vacío. Se trata de un magnetar, el núcleo colapsado de una estrella grande envuelto en un campo magnético billones de veces más intenso que cualquiera fabricado en la Tierra. Un equipo dirigido por Rachael E. Stewart, de la Universidad George Washington, combinó datos de radio del telescopio Murriyang, en Australia, con mediciones de rayos X de los instrumentos IXPE y NICER de la NASA, y después modeló los resultados en un superordenador de la Universidad Swinburne.
Los rayos X llegaron muy polarizados, es decir, con sus ondas alineadas en una sola dirección, y esa dirección permaneció fija respecto al campo magnético mientras la estrella giraba. Las ondas de radio se comportaron igual. Según el artículo publicado en Nature, eso se parece a lo que ocurriría si el vacío alrededor de la estrella curvara la luz, un efecto que Werner Heisenberg predijo hace unos noventa años y que nunca se había observado.
Los autores evitan hablar de prueba definitiva. Otros procesos en la atmósfera de un magnetar podrían dejar una huella parecida, y hacen falta más observaciones y simulaciones.
La Burbuja del Cisne es una inmensa nube de rayos gamma de muy alta energía que se extiende miles de años luz. Durante años los astrónomos supusieron que la producía la cercana región de formación estelar Cygnus X, situada a unos 4.600 años luz. La parte más energética de esa emisión, sin embargo, nunca tuvo una explicación satisfactoria.
Un equipo dirigido por Zhaodong Shi propone ahora un origen mucho más lejano: Cygnus X-3, un microcuásar a unos 31.600 años luz, donde un objeto compacto gira alrededor de una estrella normal. El sistema ha sido descrito como el primer super PeVatrón confirmado de la Vía Láctea, capaz de acelerar partículas hasta al menos 30 PeV. Sus simulaciones reproducen tanto el brillo de la burbuja como su desvanecimiento hacia el exterior, y solo requieren un pequeño porcentaje de la potencia del sistema.
El caso no está cerrado. Los telescopios actuales no pueden separar a Cygnus X-3 de los cúmulos estelares de la misma zona del cielo. Los autores señalan que hará falta el Cherenkov Telescope Array. Publicado en The Astrophysical Journal Letters.
Un equipo de la Universidad de Wisconsin-Madison ha medido un planeta que no encaja en los modelos actuales sobre cómo se forman los mundos. Catalogado como GJ 523b, tiene unas 23 veces la masa de la Tierra y solo unas 2.5 veces su anchura. Esa combinación lo convierte en un cuerpo extraordinariamente denso, una bola de roca y metal comprimida en un tamaño menor que el de Neptuno.
El satélite TESS de la NASA lo detectó primero al vigilar la leve caída de luz que se produce cuando un planeta pasa por delante de su estrella. Las observaciones posteriores con el telescopio WIYN de Arizona y con el telescopio espacial James Webb fijaron su masa y su diámetro. El sistema es joven en términos astronómicos, de unos 170 millones de años.
El enigma es la atmósfera ausente. Un cuerpo tan pesado debería haber atraído una gruesa envoltura de hidrógeno durante su formación, y GJ 523b apenas tiene. Los investigadores plantean dos hipótesis: la radiación de la estrella cercana arrancó el gas, o una colisión entre dos planetas jóvenes lo expulsó. Ninguna está demostrada. El artículo sigue siendo un preprint en revisión.
Astrónomos del programa MeerTRAP, que trabaja con el radiotelescopio MeerKAT en Sudáfrica, han comunicado 27 fuentes de radio hasta ahora desconocidas dentro de nuestra galaxia. El artículo que las describe se envió el 12 de agosto de 2026.
Los objetos pertenecen a la clase de los transitorios de radio rotantes (RRAT). En lugar del pulso regular de un púlsar normal, emiten impulsos aislados separados por largos silencios, a veces de minutos y a veces de horas, de modo que los sondeos habituales los pasan por alto con facilidad. Los periodos medidos van aproximadamente de 0,78 a 4 segundos. La posición de catorce de ellos se fijó con precisión de segundo de arco gracias a los datos guardados en el búfer de transitorios del telescopio, y solo cuatro cuentan por ahora con una solución temporal completa.
Sigue sin explicarse por qué algunas estrellas de neutrones emiten de forma esporádica mientras otras laten sin interrupción. Las observaciones de seguimiento mostraron que cuatro de las nuevas fuentes se comportan como púlsares corrientes, lo que difumina aún más la frontera entre ambas categorías.
Un equipo que observó un único objeto lejano durante dos décadas ha obtenido un resultado que no encaja con los manuales. Se trata de PKS 2155-304, un blázar situado a unos 1.500 millones de años luz en la constelación de Piscis Austrinus. Un blázar es una galaxia cuyo agujero negro central dispara un chorro de partículas casi directamente hacia la Tierra, y los modelos habituales predicen que su luz visible y su emisión de rayos X deben aumentar y disminuir a la vez.
Alicja Wierzcholska, del Instituto de Física Nuclear de Cracovia, y Michael Zacharias, de la Universidad de Heidelberg, reunieron casi veinte años de mediciones. En la revista Journal of High Energy Astrophysics informan de que el vínculo esperado entre la luz óptica y los rayos X sencillamente no aparece. Cada estallido siguió además su propio patrón, y en 2012 se registró una caída de brillo sin ninguna llamarada asociada.
Una lectura abierta es que los protones, y no solo los electrones, alimentan la emisión. Por ahora el desajuste no tiene explicación aceptada.
Astrónomos que trabajan con el telescopio espacial James Webb informaron el 12 de agosto de 2026, en la revista Nature, de un objeto que no encaja en ningún catálogo previo. Bautizado MoM-BH*-1, parece una enorme nube de hidrógeno del tamaño aproximado de nuestro sistema solar y brilla unas 100.000 millones de veces más que una estrella corriente. Su luz no procede de la fusión nuclear. El equipo sostiene que la alimenta un agujero negro de unas 100.000 masas solares enterrado en el gas, y llama a esta clase estrella de agujero negro.
El objeto se encuentra en el universo temprano, apenas unos cientos de millones de años después del Big Bang. Podría explicar los pequeños puntos rojos que el Webb sigue detectando en esa época y que nadie ha logrado interpretar.
Lo que no se explica es por qué estos objetos parecen abundar en el cosmos joven y luego desaparecen. Cómo se forman, cuánto duran y qué dejan atrás siguen siendo preguntas abiertas.
Un grupo dirigido por Thomas Siegert ha revisado más de veinte años de datos del espectrómetro SPI, a bordo del satélite INTEGRAL, y ha llegado a un resultado incómodo. La línea gamma de 511 keV, la huella inequívoca de positrones que se aniquilan con electrones, aparece en manchas situadas bastante lejos del plano de la Vía Láctea. Algunas caen hacia la Corriente de Magallanes, una hacia la estructura de gas llamada Complex C y otras hacia concentraciones de galaxias cercanas.
Los positrones son antimateria. Los astrónomos saben desde hace mucho que la galaxia los produce, pero el suministro esperado no encaja con lo que implican estas manchas. Al recalcular con las nuevas medidas, la producción de positrones de la Vía Láctea sale entre dos y tres veces más alta que en las estimaciones previas. El estudio se publicó en Astronomy and Astrophysics en julio de 2026.
Los autores son prudentes. Admiten que algunos rasgos podrían ser artefactos de imagen, aunque sostienen que sería extraño que todas las manchas fueran solo ruido. Una respuesta más firme quizá deba esperar a la misión COSI de la NASA, prevista para 2027.
Un destello catalogado como TDE 2025abcr ha dado a los astrónomos uno de los casos más raros registrados en torno a un agujero negro. La señal se produjo cuando una estrella fue desgarrada por la gravedad de un agujero negro masivo, un proceso llamado evento de disrupción por marea. Lo inusual es el lugar: unos 30.000 años luz del centro de la galaxia WISEA J014656.04-152214.7.
Se espera que los agujeros negros masivos ocupen los centros galácticos, anclados por la masa que los rodea. Uno situado tan afuera es un errante. El destello lo detectó primero un clasificador de inteligencia artificial llamado tdescore y luego lo confirmó el telescopio SOAR de 4,1 metros en Chile, con un equipo de la Universidad de Carolina del Norte en Chapel Hill. Los resultados salieron en The Astrophysical Journal Letters el 27 de julio de 2026, y el equipo lo describe como el mayor desplazamiento medido hasta ahora en un evento de este tipo hallado en luz visible.
Cómo llegó allí el agujero negro sigue sin resolverse. Puede ser el núcleo sobreviviente de una galaxia fusionada hace mucho tiempo, o haber sido expulsado por encuentros gravitatorios con otros agujeros negros.
Los astrónomos que seguían al objeto cercano a la Tierra 1998 SH2 encontraron algo que la gravedad por sí sola no explica. Durante un acercamiento en agosto de 2025, el cuerpo apareció a unas 19 desviaciones estándar del lugar que predecían los cálculos orbitales. Una discrepancia de ese tamaño suele indicar un error en los datos, no un comportamiento extraño del objeto.
Las imágenes más profundas contaron otra historia. Telescopios en Brasil, Chile y Hawái detectaron una coma débil y una cola estrecha de más de 20 segundos de arco: gas y polvo escapan de la superficie y empujan al cuerpo fuera de su ruta. El trabajo, publicado en Nature Astronomy en julio de 2026, ofrece una de las confirmaciones más claras de un cometa oscuro, un objeto con aspecto de roca y conducta de cometa.
Queda abierto cuántos cuerpos disfrazados de este tipo recorren el sistema solar interior. Si la desgasificación puede desviar una órbita tanto sin que nadie lo note, las predicciones de impacto a largo plazo tal vez deban revisarse.
Desaparecidos y casos abiertos
El 2 de octubre de 1982, dos hombres que pescaban en un lago sin nombre al norte de la carretera 301, cerca de la autopista I-4 en Tampa, Florida, encontraron el cuerpo de un hombre flotando boca abajo. Estaba desnudo y no llevaba identificación. La causa de muerte se registró como ahogamiento, y el caso siguió abierto más de cuatro décadas con el número UP214 en la base de datos nacional. Exámenes anteriores señalaron varias fracturas curadas y material quirúrgico, pero no surgió ningún nombre.
Más tarde los restos fueron exhumados por la Oficina del Sheriff del condado de Hillsborough, el médico forense del condado y la Universidad del Sur de Florida. En 2024 las pruebas se enviaron al laboratorio Othram, en Texas, que creó un perfil genético y realizó una búsqueda genealógica. Las pistas llevaron a familiares, y el hombre fue identificado como Robert William Hart. El anuncio se hizo el 6 de octubre de 2026.
El comunicado no indica su edad, dónde fue visto por última vez ni cómo llegó al lago. Esas preguntas siguen sin respuesta.
El 29 de septiembre de 1999 se halló el cuerpo muy descompuesto de una mujer a bordo de un yate de cabina abandonado que iba a la deriva en la bahía de Sigsby, cerca de Rat Key, frente a Key West, Florida. Los investigadores llegaron allí por un llamante anónimo que dijo ser su novio y que ella tenía tendencias suicidas. Las huellas dactilares no dieron resultado y durante 27 años solo se la conoció por el apodo de "Cinnamon".
Este mes, Othram anunció que la Oficina del Sheriff del condado de Monroe y el Departamento de Policía de Florida la han identificado como Cumie Doylene McCutcheon. Othram obtuvo un perfil de ADN mediante secuenciación del genoma y los genealogistas estatales localizaron a sus familiares.
Se cree que su muerte está ligada a una posible sobredosis de anfetaminas y alcohol, y el suicidio se consideró como una posibilidad. Siguen sin respuesta pública varias preguntas: quién era el llamante anónimo, si su relato se comprobó y cómo acabó ella sola en un barco abandonado.
En abril de 1982 una mujer fue hallada muerta en la orilla del río Black Warrior, en la comunidad de Fosters, condado de Tuscaloosa, Alabama. Su muerte fue violenta y, 44 años después, nadie sabe quién era. Los investigadores informaron el 7 de octubre de que nuevos objetos del caso se están analizando.
El caso es singular porque había muchas pruebas desde el principio. El cuerpo se encontró poco después de la muerte y la policía tenía fotografías en color, huellas dactilares, registros dentales y su ropa. Aun así, nadie la reclamó. La autopsia mostró que había dado a luz, por lo que podría tener familiares vivos. Los investigadores creen que probablemente no era de la zona. Sus restos fueron exhumados en busca de nuevas pistas, y una reconstrucción facial hecha en 2023 por el laboratorio FACES de la Universidad Estatal de Luisiana generó avisos, pero ningún avance decisivo.
La unidad de delitos violentos de Tuscaloosa espera que la genealogía genética le devuelva por fin su nombre. Advierten que las pruebas de 1982 no se guardaron pensando en el ADN, así que el éxito no está asegurado.
La Policía Estatal de Pensilvania ha identificado a una joven cuyo cuerpo fue hallado el 8 de abril de 1986 en un bosque junto a la autopista Interestatal 81, en el municipio de Kline, condado de Schuylkill. Se trataba de Gladys T. Johnson, de Washington D.C., a quien su familia llamaba Tinker. Tenía 18 años cuando salió de casa en marzo de 1986 para celebrar su cumpleaños y nunca regresó.
Un ciclista que circulaba junto a unas vías de tren cercanas encontró el cuerpo. Solo llevaba un anillo de amistad de plata. La autopsia no halló signos de violencia y atribuyó la muerte a los efectos de la cocaína, pero la forma de muerte quedó sin determinar. Fue enterrada sin nombre ese mismo año.
Los restos se exhumaron en 2024 y en 2025 comenzó el trabajo de genealogía genética. Una reconstrucción facial difundida por el Centro Nacional para Niños Desaparecidos y Explotados llevó a un familiar a contactar en junio de 2026, y la policía confirmó la identidad en octubre.
Sigue sin saberse cómo llegó Johnson al condado de Schuylkill y con quién estuvo en sus últimas semanas. La policía pide a quien la conociera que llame al cuartel de Frackville.
El 14 de febrero de 2008 apareció el cuerpo de un hombre flotando en el río Alafia, en Riverview, Florida. Su rostro era reconocible y, aun así, la Oficina del Médico Forense del condado de Hillsborough no logró averiguar quién era. Durante 18 años figuró en la base nacional NamUs solo como el John Doe de Riverview.
La oficina forense envió muestras al laboratorio texano Othram, que elaboró un perfil de ADN detallado y lo cotejó con bases de datos genealógicas. Las pistas llevaron a los investigadores a posibles familiares, y las pruebas confirmaron su identidad: George Hayward Coy Jr., nacido en febrero de 1962. El trabajo se financió con una ley de Florida que paga pruebas genéticas en casos sin resolver, y es la identificación número 70 anunciada en Florida con ayuda de Othram.
El anuncio del 6 de octubre de 2026 deja preguntas abiertas. No explica cómo llegó Coy al río, qué causó su muerte ni por qué nadie lo relacionó con una denuncia de desaparición durante tanto tiempo.
El 3 de enero de 2005 se recuperó el cuerpo de un hombre del canal Illinois-Michigan en Summit, un suburbio al suroeste de Chicago. El forense del condado de Cook determinó que murió ahogado, pero más de veinte años después se desconoce quién era y cómo llegó al agua.
Los investigadores lo describen como un hombre de 50 a 65 años, de aproximadamente 1,75 metros, con el pelo canoso y bigote. Moxxy Forensic Investigations ha reabierto el caso mediante genealogía genética de investigación, comparando su ADN con bases de datos genealógicas. Los primeros resultados apuntan a una ascendencia de Asia occidental o del Mediterráneo oriental y a posibles vínculos con el norte o el noroeste de Chicago, aunque el equipo insiste en que son datos preliminares.
Un obstáculo es que algunas comunidades están poco representadas en las bases genéticas, lo que dificulta encontrar parientes. Se pide a quien recuerde a un hombre desaparecido en esa época que aporte cualquier dato, como un apodo, un trabajo o una dirección antigua.
Los restos óseos hallados el 1 de septiembre de 1983 junto a la carretera 36, en una zona rural del condado de Hamilton, Texas, han sido identificados como Betty Jo Norris, que tenía 44 años. Murió de un único disparo en la cabeza. Durante 43 años, la mujer no tuvo nombre.
La identificación llegó gracias a pruebas de ADN avanzadas financiadas por un programa federal de análisis de pruebas. BODE Technologies realizó una investigación de genealogía genética que señaló a familiares en los condados de Brazos y Bell. Los investigadores localizaron después a su hijo en Belton, y su muestra de ADN confirmó la coincidencia en agosto de 2026. Los Rangers de Texas y la oficina del sheriff lo anunciaron el 5 de octubre.
El nombre solo responde a la primera pregunta. Quién le disparó sigue sin saberse, y aún hay que reconstruir cómo desapareció a principios de los años ochenta. El caso continúa abierto como homicidio y se pide a quien conociera a Norris entonces que se ponga en contacto.
La Policía del Estado de Nueva Jersey ha identificado al hombre conocido durante décadas como el John Doe de Atlantic City. Era Glen Napoleon Burbage, suboficial mayor retirado de la Guardia Costera de Estados Unidos, nacido en 1921, que voló a Atlantic City en marzo de 1981, recogió su equipaje y nunca más fue visto con vida. Su familia denunció su desaparición el 23 de marzo de 1981.
El 22 de mayo de 1981, la tripulación de un pesquero divisó un cuerpo a algo más de un kilómetro de la costa. Durante 45 años los investigadores apenas contaron con su ropa, un reloj Timex y clavos quirúrgicos en los brazos por fracturas antiguas. Las bases de datos de ADN no dieron coincidencias. Genealogistas del Centro de Genealogía Genética de Investigación del Ramapo College hallaron una pista, un familiar en Carolina del Sur aportó una muestra y el laboratorio policial confirmó la identidad en julio de 2026.
El nombre es solo la mitad de la respuesta. No se ha determinado cómo murió Burbage ni cómo acabó en el mar, y la investigación sigue abierta. La policía pide información al público.
Nancy Perry Baird trabajaba en una gasolinera Fina de la carretera U.S. 89, en East Layton (Utah), el 4 de julio de 1975, cuando desapareció. Nunca fue encontrada y el caso lleva 51 años abierto.
La Oficina del Sheriff del condado de Davis ha revelado ahora que en mayo de 2025 sus agentes excavaron el patio trasero de una casa en Layton. En esa vivienda vivió un hombre que fue policía de East Layton en la época de la desaparición. Un georradar había detectado un hueco subterráneo, pero la excavación demostró que era un falso positivo. No se hallaron restos humanos.
El detective principal dijo que los investigadores partieron casi solo de una corazonada y que aún manejan varias hipótesis. Los detectives consideran al antiguo policía una persona de interés, lo que no equivale a declararlo culpable. Afirman que el caso sigue muy activo y que pistas recientes los han llevado a otros lugares. Dónde está Nancy Baird y qué ocurrió aquella noche sigue sin saberse.
Una joven hallada estrangulada en una habitación de hotel del centro de Oakland el 2 de octubre de 1969 ha recuperado por fin su nombre. La policía de Oakland y el FBI anunciaron el 1 de octubre que se trataba de Joanne Yvonne Burdick, a quien su familia llamaba Joanie. Tenía solo 16 años.
El avance llegó gracias a análisis de ADN modernos. La oficina del FBI en San Francisco se sumó al caso en 2020, y el estudio genético acabó vinculando los restos con su hermano. La familia había denunciado su desaparición hace décadas, pero nunca supo qué le ocurrió.
El asesinato sigue sin resolverse. La policía afirma que desde hace mucho tiene un sospechoso, un fugitivo que nunca fue capturado, y ahora intenta determinar si sigue vivo; tendría más de noventa años. Sigue abierta la pregunta de por qué una adolescente cuya familia la buscaba permaneció sin nombre durante más de medio siglo.
Los restos humanos hallados en 2020 dentro de contenedores guardados en el espacio bajo el suelo de una casa de Forest Drive, en Big Bear Lake (California), han sido identificados como los de Jill Maiorca. Tenía 29 años cuando fue denunciada como desaparecida en 2007, aunque los investigadores creen ahora que murió en 2006.
Durante años nadie supo a quién pertenecían. El equipo de casos sin resolver del Departamento del Sheriff del condado de San Bernardino retomó el expediente en 2023, y los avances en el análisis de ADN permitieron por fin la identificación. El sheriff Shannon Dicus destacó el trabajo de la unidad de casos fríos, creada en 2008.
Tras la identificación, su exmarido fue detenido y acusado de asesinato con el agravante de uso de arma mortal. No ha sido condenado y su comparecencia de lectura de cargos se aplazó al 12 de octubre de 2026. Los investigadores no han revelado un móvil, y siguen abiertas muchas preguntas, como de qué modo llegaron los restos a la casa y por qué hicieron falta casi veinte años para devolverle su nombre.
Los detectives de la Oficina del Sheriff del condado de Santa Bárbara han reabierto el caso de Mitchell "Buster" García, un joven de 23 años de Santa Bárbara visto con vida por última vez en agosto de 1987. Unos seis meses después, el 10 de febrero de 1988, se hallaron restos humanos en la zona de las aguas termales de Caliente, en el Bosque Nacional Los Padres, en las montañas sobre la ciudad.
Los restos se identificaron como García mediante registros dentales, tras un examen antropológico y una reconstrucción facial a partir del cráneo. Los investigadores determinaron que murió por heridas de bala, pero el caso quedó estancado.
En una actualización la semana pasada, la Oficina del Sheriff indicó que los detectives siguen a una persona de interés que se cree está en México. No se ha dado su nombre ni se ha anunciado ninguna detención. Sigue sin saberse cómo llegó García al bosque y qué ocurrió en los meses posteriores a su desaparición. Se pide a quien lo conociera en el verano de 1987 que llame al (805) 681-4150 o a la línea anónima (805) 681-4171.
Seis meses después de que Amy Hillyard saliera de su casa en el barrio de Cleveland Heights, en Oakland, el 25 de marzo, los voluntarios siguen buscándola. Hillyard, madre de dos hijos, es investigadora privada y copropietaria de la cafetería Farley's East. Su familia cuenta que era muy aficionada al senderismo, que usaba los caminos para sobrellevar la ansiedad y que atravesaba problemas de salud mental.
La nueva pista procede de un nuevo análisis de los datos de su teléfono móvil realizado por una agencia de investigación privada. Reveló que antes de desaparecer Hillyard había consultado ocho senderos en Oakland y Berkeley, y que cinco de ellos nunca se habían rastreado. Los voluntarios salieron a recorrerlos el fin de semana.
Hasta ahora se han hecho entre 20 y 25 búsquedas voluntarias, algunas con perros rastreadores, además de tres operativos mayores con policía, bomberos y personal de los parques regionales de East Bay. La familia ofrece una recompensa de 25.000 dólares. Adónde fue tras salir de casa, y si está en alguno de esos senderos, sigue sin saberse.
Más de un año después de que Danielle Bell fuera vista por última vez, sus familiares siguen buscándola por su cuenta. El sábado se reunieron en la Second Baptist Church de Kansas City, Misuri, se dividieron en equipos y recorrieron las calles alrededor de la calle 26 y Prospect Avenue, la zona donde la mujer de 43 años fue vista por última vez en 2025. Repartieron su foto y hablaron con vecinos y con personas sin hogar. Su hermano, Ronelle Bell, dirige la búsqueda.
La policía de Kansas City afirma que hay investigadores asignados al caso. También recuerda que, según la ley de Misuri, los agentes no pueden obligar a un adulto capaz a volver a casa salvo que haya indicios de delito, secuestro o incapacidad mental.
No se ha hecho público ningún avistamiento confirmado ni una pista firme. No se sabe si se fue por voluntad propia o si le ocurrió algo. Quien tenga información puede llamar a la sección de personas desaparecidas al 816-234-5043.
Unos restos humanos encontrados entre matorrales en Feltham, en el suroeste de Londres, han sido identificados oficialmente como Joanne Sheen, madre de tres hijos de la zona de Southampton, desaparecida hace casi siete años. Tenía 44 años cuando fue vista por última vez el 5 de diciembre de 2019, tras viajar de Fareham a Southampton. Su familia denunció su desaparición en febrero de 2020.
Los huesos aparecieron el 12 de agosto de 2026, cuando un vecino los vio en la maleza cerca del parque Bedfont Lakes, una zona arrasada por un incendio una semana antes. El examen forense, con pruebas de ADN, confirmó su identidad en septiembre.
La policía de Hampshire, que dirige la investigación, trata su muerte como un asesinato y afirma haber seguido más de 4.000 líneas de investigación y tomado más de 300 declaraciones. Se han producido detenciones, pero nadie ha sido acusado. Cómo y cuándo murió, y cómo llegaron sus restos al oeste de Londres, sigue sin saberse. Continúa vigente una recompensa de 20.000 libras por información.
Jakhobi Hale, un joven de 21 años de Seattle, salió el 16 de mayo de la casa de sus abuelos cerca de Darrington, en el estado de Washington, para lo que describió como una breve caminata hacia la zona de Gold Hill. Llevaba un impermeable, un machete y algo de comida, pero dejó el teléfono en casa y dijo que volvería antes del anochecer. Nunca regresó.
El servicio de búsqueda y rescate del condado de Snohomish realizó una búsqueda de una semana. Los perros captaron un breve rastro al norte de la propiedad, cerca de la antigua carretera Mountain Loop, y la única señal física hallada hasta ahora es lo que podría ser un corte de machete en la vegetación. Una cámara de sendero fotografió a dos personas no identificadas en la zona hacia las 13:50 de ese día, y la familia espera que se presenten.
Su madre sigue buscando con voluntarios, entre ellos cazadores y recolectores locales, y ha recaudado fondos para nuevas búsquedas. Siguen abiertas preguntas como quiénes eran las dos personas de la cámara y si se han revisado las viejas minas del bosque cercano. No hay indicios de delito y su destino sigue siendo desconocido.
El 4 de diciembre de 1982, feligreses de la iglesia católica del Sagrado Corazón en Boise, Idaho, encontraron a un hombre muerto en un banco. Había ingerido cianuro, no llevaba identificación útil y fue enterrado sin nombre. Durante 44 años el caso se conoció como el Vagabundo Desconocido.
El 23 de septiembre, la Oficina del Sheriff del condado de Ada anunció su identidad: Mathew Francis Betkouski, químico orgánico que había trabajado para Lockheed en proyectos de la NASA. Una llave con la marca de una ferretería de Jacksonville llevó a los detectives a registros de propiedad y a un hermano, cuyo ADN coincidió con restos hallados en la cartera.
El sheriff mencionó además un posible vínculo con los envenenamientos con Tylenol de 1982 en la zona de Chicago, que mataron a siete personas y nunca se resolvieron. Lo calificó de sospechoso viable, pero subrayó que no se le nombra formalmente como tal. Los investigadores señalan una diferencia importante: el cianuro relacionado con él era cianuro de sodio, mientras que las víctimas murieron por cianuro de potasio. La policía de Chicago afirma que su caso sigue abierto.
Unos restos óseos hallados el 8 de septiembre de 2026 en una zona rural del condado de Caldwell, Texas, fueron identificados mediante ADN como Jason Landry, estudiante de la Universidad Estatal de Texas desaparecido hace casi seis años. Un vecino encontró los huesos al este de Salt Flat Road, entre Soda Springs y Biggs Road. La fiscalía general de Texas anunció la identificación el 23 de septiembre.
Landry, que entonces tenía 21 años, desapareció el 13 de diciembre de 2020 mientras conducía desde su apartamento en San Marcos hasta la casa familiar en Missouri City. Su coche apareció accidentado en Salt Flat Road, cerca del lugar donde ahora surgieron los restos. Ropa, una mochila, un portátil y otras pertenencias quedaron esparcidos en la carretera, pero las búsquedas repetidas de los años siguientes, incluida la de un estanque, nunca lo localizaron.
La causa y la forma de la muerte no se han determinado. La oficina del sheriff afirma que no hay indicios de delito. Cómo salió Landry del lugar del accidente, y por qué no fue hallado durante tanto tiempo, sigue sin explicarse.
La Policía Estatal de Nueva Jersey anunció el 22 de septiembre de 2026 que los restos humanos recuperados en el municipio de Woodland, condado de Burlington, pertenecen a Denice Smith. Tenía 51 años cuando salió de su casa en esa misma localidad el 9 de octubre de 2023 y no se la volvió a ver.
Agentes y voluntarios realizaron operaciones de búsqueda y rescate en los pinares de los alrededores durante casi tres años sin resultado. El 12 de abril de 2026, una búsqueda coordinada del equipo voluntario de rescate del condado de Burlington localizó restos en la zona de Laurel Lane y Cedar Lane, a poca distancia de su domicilio.
La identificación llevó meses. Las comparaciones forenses las hizo la Unidad de Antropología Forense de la Policía Estatal y las confirmó la oficina del médico forense del condado a finales de agosto de 2026.
El anuncio resuelve dónde apareció, pero no cómo murió. No se ha dado a conocer la causa de la muerte ni lo ocurrido entre su puerta y aquel tramo de bosque cercano.
Gus Lamont, de cuatro años, desapareció el 27 de septiembre de 2025 del patio cercado de sus abuelos en Oak Park Station, una finca remota a unos 240 kilómetros al norte de Adelaida, en Australia Meridional. Casi un año después no ha sido encontrado y nadie ha sido acusado.
La búsqueda fue una de las mayores en la historia del estado. Policías, soldados y voluntarios recorrieron la zona a pie, se vaciaron tres represas y se revisaron seis pozos mineros. Drones e imágenes aéreas de alta resolución analizadas con inteligencia artificial cubrieron más de 700 kilómetros cuadrados. Los equipos volvieron tras las lluvias de mayo, y una nueva serie de fotos aéreas tomada en agosto sigue en análisis.
A los cinco meses la policía declaró el caso delito grave, citando contradicciones en los relatos de personas que estaban en la finca, y dijo que una residente había dejado de colaborar. Los padres han sido descartados. Los objetos incautados en enero no aportaron pistas nuevas. No se ha hallado ni una prenda, ni una huella ni otro rastro físico, lo que los investigadores consideran el gran enigma del caso.
La Oficina del Sheriff del condado de Benton, en Arkansas, planea exhumar los restos de un bebé conocido solo como Baby Boy Doe, con la esperanza de que las pruebas modernas de ADN permitan por fin darle un nombre.
El 16 de abril de 1977, un grupo de adolescentes que jugaba en un bosque cerca del cruce de las carreteras de condado 201 y 70 encontró el cuerpo de un niño recién nacido, junto con una bolsa de plástico y la placenta. Pese a los llamamientos públicos de entonces, ni el niño ni sus padres fueron identificados, y fue enterrado en el cementerio de Bentonville.
La oficina del sheriff afirma que los avances en ADN ofrecen una oportunidad que los investigadores no tenían hace casi cincuenta años, y recuerda una exhumación de 2019 en el mismo condado que permitió identificar a Fred James Grow. Cómo murió el bebé y quién lo dejó en el bosque sigue sin saberse. Se pide a quien tenga información que contacte con el teniente Hunter Petray.
Nancy Tucker desapareció el 26 de septiembre de 2024, cuando el huracán Helene atravesó el este de Tennessee e inundó el río Nolichucky. Su marido, Jim, fue hallado muerto cerca del puente Jackson en pocos días. Ella no apareció. La tormenta mató a 18 personas en el estado y su caso era uno de los últimos que seguían abiertos.
El 12 de septiembre los equipos de búsqueda encontraron restos humanos en la isla Jackson, dentro del Bosque Nacional Cherokee y a más de tres millas río abajo del punto donde se creía que estaba. El Centro Forense William Jenkins de la Universidad Estatal de Tennessee Oriental confirmó la identidad mediante registros dentales en un solo día. La agencia de emergencias del condado de Washington y Johnson City anunció el resultado.
Cómo llegaron allí los restos, y por qué casi dos años de búsqueda no dieron con ese lugar, no se ha explicado. No se ha difundido la causa de la muerte. La pareja vivía unas cuatro millas y media río arriba de la isla.
En octubre de 2015, cuando la sequía hizo bajar el nivel del embalse de New Melones, se avistaron restos humanos bajo el puente Parrotts Ferry, en el condado de Calaveras, California. Los investigadores consideraron la muerte sospechosa, pero durante más de una década la mujer no tuvo nombre.
La Oficina del Sheriff del condado de Calaveras la ha identificado ahora como Anita Kathleen Ranker, nacida en 1969 en el condado de Santa Clara. Un equipo de casos sin resolver creado en 2021 envió muestras a laboratorios privados; en junio de 2026 se logró extraer ADN y genealogistas genéticos localizaron a familiares que aportaron una muestra de referencia. El Departamento de Justicia de California ayudó a confirmar el resultado.
La identificación abre tantas preguntas como cierra. Los investigadores creen que Ranker desapareció antes del año 2000 y vivía en Murphys o cerca de allí, pero nadie denunció nunca su desaparición. El sheriff considera probable que se trate de un homicidio y pide ayuda a quien la conociera.
Un juez forense de Queensland, Australia, examina la desaparición de Joanne Butterfield, madre de la localidad de Mossman, en el extremo norte del estado, vista por última vez el 26 de junio de 1998. Había salido de una casa en Mowbray, cerca de Port Douglas, y se cree que hacía autostop a altas horas de la noche.
Dos días después, parte de sus pertenencias, entre ellas ropa, un currículum y documentos de identidad, aparecieron en un mirador de Pin Gin Hill, a unos 160 kilómetros. Más tarde su hija recibió en la escuela un sobre con más objetos de su madre. Tenía matasellos del 29 de julio de 1998, un mes después de la desaparición, y la letra de Joanne. No se hallaron huellas dactilares.
Un detective retirado declaró que su informe de 2002 dejó tres posibilidades: que se quitara la vida, que viajara al sur y siga viva, o que sufriera un crimen en el camino. Dos hombres que la conocían testificaron que no tuvieron nada que ver. Aún deben declarar taxistas y peritos forenses de la policía. Su destino, y quién envió el sobre, siguen sin conocerse.
Un empleado de un vivero que limpiaba un solar boscoso junto a South Military Trail, en la zona no incorporada de Boynton Beach, Florida, encontró huesos humanos el 11 de mayo de 2023. Los restos estaban esqueletizados y no llevaban nada que permitiera un nombre, así que el expediente quedó abierto como Jane Doe durante más de dos años.
En 2025 la oficina del sheriff del condado de Palm Beach envió las pruebas al laboratorio Othram, en Texas. Allí se construyó un perfil de ADN denso a partir del hueso y se utilizó para una búsqueda genealógica que condujo a los detectives hacia una rama familiar. El trabajo posterior de la unidad de casos fríos confirmó la coincidencia y la identificación se anunció el 4 de septiembre de 2026. Se trata de Regina Hess, nacida el 22 de agosto de 1948, que habría tenido unos 74 años cuando apareció su cuerpo.
Casi todo lo demás sigue sin saberse. No se ha hecho pública la causa de la muerte, no hay relato de cómo llegó a ese solar y no se explica por qué al parecer nadie denunció su desaparición.
Un hombre cuyo cuerpo fue sacado del río Yamhill, cerca de Dayton (Oregón), el 2 de julio de 1988 tiene por fin un nombre. Se trata de George Runion Griffin, nacido el 11 de junio de 1931, según anunciaron la Oficina del Sheriff del condado de Yamhill, la división de medicina forense de la Policía Estatal de Oregón y el laboratorio privado Othram. Tendría 57 años cuando murió.
Los restos aparecieron al sur del embarcadero de Dayton, muy descompuestos tras pasar mucho tiempo bajo el agua. Los investigadores calcularon entonces que era un hombre blanco de entre 50 y 70 años, de alrededor de 1,78 metros y cabello canoso. Estaba atado con ligaduras y lastrado con objetos pesados, y la muerte se clasificó como homicidio. Durante más de tres décadas figuró como desconocido en la base nacional NamUs con el caso UP10882.
En 2025 se enviaron pruebas a Othram, donde la secuenciación del genoma y la genealogía genética llevaron a los investigadores hasta Griffin. La identificación responde a quién era, pero no a quién lo mató ni por qué. La investigación del homicidio sigue abierta.
Los restos oseos hallados en el parque Sellers, en Wilmington, Delaware, el 5 de junio de 2011, han sido identificados como Hannah Graham Kleitz, que murio de enfermedad en 1907 a los 29 anos. La policia del condado de New Castle anuncio la identificacion, lograda mediante genealogia genetica forense.
El primer examen anoto pelo castano oscuro y largo recogido en una sola trenza y trabajos dentales de oro en los dientes delanteros, rasgos que apuntaban a un enterramiento antiguo y no a una muerte reciente. El laboratorio Othram construyo un perfil de ADN en mayo de 2021, y la investigacion genealogica dirigida por un detective del condado de Montgomery confirmo la coincidencia en enero de 2026.
Kleitz fue sepultada en un mausoleo del cementerio Riverview de Wilmington. Un familiar conto a los investigadores que la tumba fue abierta ilegalmente en 2002, y la policia cree que los restos salieron entonces. Como llegaron los huesos del cementerio a un parque publico, y quien los movio, sigue sin saberse.
Voluntarios en Warren, Ohio, recorren la ciudad calle por calle en busca de Love Taylor, una madre de tres hijos de 36 años de la que no se sabe nada desde mediados de agosto. Fue vista por última vez el 11 de agosto de 2026 y desde entonces su teléfono permanece apagado.
Las partidas de búsqueda las organizó una amiga y se han extendido a las localidades vecinas. La policía indica que las cámaras automáticas de matrículas registraron un vehículo vinculado a ella en dirección a Toledo, pero los investigadores no tienen indicios de un secuestro y no han clasificado la desaparición como un delito.
Familiares han declarado a medios locales que les inquietaban las circunstancias en las que vivía antes de desaparecer, aunque no existen denuncias policiales al respecto. La policía de Warren sigue pidiendo que se presente quien tenga información y mantiene abierta una línea anónima. Casi un mes después no hay ningún avistamiento confirmado ni explicación de por qué el contacto se cortó de golpe.
Cindy Marcell Blizzard tenía 15 años cuando salió de su casa en Monkton, Maryland, en la primavera de 1977. El 29 de diciembre de ese año se encontraron restos óseos y ropa en una zona boscosa junto a una fábrica del condado de Wilson, en Carolina del Norte, a unas cinco horas de camino hacia el sur. Los restos permanecieron sin identificar durante casi 49 años.
El 8 de septiembre de 2026 los investigadores anunciaron que los restos son suyos. El equipo de casos sin resolver de la Oficina Estatal de Investigación de Carolina del Norte envió muestras óseas a un análisis avanzado de ADN en 2024, y el cotejo genealógico condujo a familiares vivos que confirmaron el vínculo. También participaron el FBI, la unidad de homicidios de la policía estatal de Maryland y la policía de Raleigh.
La forma de la muerte sigue sin determinarse oficialmente. Las autoridades señalaron que el lugar y el estado del hallazgo aumentan la probabilidad de un acto criminal, y el expediente se trabaja ahora como investigación de homicidio. Cómo llegó una joven del Maryland rural a un bosque de Carolina del Norte, y quién la dejó allí, sigue sin saberse.
Los restos humanos hallados en julio de 2020 en el porche de una casa vacía de Birmingham, Alabama, han sido identificados como Willie Warren Tansil Jr., un hombre de 58 años de Grand Rapids, Michigan. La oficina del forense del condado de Jefferson anunció la identificación el 8 de septiembre de 2026, más de seis años después del hallazgo.
La comparación de ADN habitual no dio ninguna coincidencia y el caso quedó estancado. En 2025 se envió una muestra al laboratorio privado Othram para aplicar genealogía genética forense. Los genealogistas fueron avanzando por ramas de parientes lejanos durante unos diez meses hasta llegar a su familia directa, que aportó una muestra de referencia y confirmó la coincidencia. Tansil había sido denunciado como desaparecido ante la policía de Grand Rapids en 2017.
El forense fijó como causa de muerte una cardiopatía hipertensiva, es decir, causas naturales. Lo que nadie ha explicado es cómo llegó a Alabama. No se le conocían vínculos con Birmingham y no hay constancia de cómo hizo el viaje hacia el sur ni de por qué acabó en ese porche.
Sara May Reynolds, de 26 anos, fue vista por ultima vez el 2 de julio de 2026 en la carretera 492, cerca del enlace con la Interestatal 81, en el municipio de New Milford, condado de Susquehanna, Pensilvania. No tenia vehiculo. Los investigadores creian que iba a pie o acompanada por alguien a quien nunca lograron identificar.
El 21 de agosto aparecieron restos humanos en una zona boscosa del mismo municipio. El 28 de agosto el forense del condado confirmo que eran suyos. La policia estatal afirma que la causa y las circunstancias de la muerte siguen sin determinarse, y segun la prensa el estado de los restos impide una autopsia convencional.
La policia no ha revelado quien encontro los restos, el lugar exacto ni si sospecha de un delito. La investigacion sigue abierta y hay una recompensa por informacion. La pregunta de fondo permanece intacta. Una mujer joven desaparecio de dia en una carretera rural y murio a pocos kilometros, y nada de lo publicado explica como.
Nancy Guthrie, de 84 años, fue sacada de su casa en Catalina Foothills, cerca de Tucson, Arizona, el 1 de febrero de 2026. Casi siete meses después no ha sido hallada y no hay ningún sospechoso identificado. Su familia y una televisión local recibieron notas de rescate, y los investigadores concluyeron después que parte de ellas eran intentos de extorsión sin base real.
A finales de agosto, agentes acudieron a unos restos humanos localizados en una zona desértica al oeste de la ciudad. El sheriff del condado de Pima dijo que no había indicio alguno de relación con el caso. El médico forense jefe del condado señaló que su oficina descarta con rapidez cualquier coincidencia cada vez que aparece un aviso así.
La repetición forma parte de la historia. El condado de Pima custodia unos 600 conjuntos de restos humanos sin identificar, más que ningún otro condado del país, muchos de migrantes muertos al cruzar el desierto de Sonora. El paradero de Guthrie sigue sin conocerse.
El 11 de mayo de 2023 un empleado de un vivero encontró restos óseos en un terreno arbolado cerca de la cuadra 8000 de South Military Trail, en la zona no incorporada de Boynton Beach, Florida. Nada junto al cuerpo permitía darle un nombre, y la oficina del sheriff del condado de Palm Beach registró el caso como el de una mujer sin identificar.
En 2025 la unidad de casos sin resolver envió material al laboratorio Othram, en Texas, donde se construyó un perfil genético y se rastrearon posibles parientes. Una prueba de parentesco confirmatoria realizada este verano coincidió con un hermano ya fallecido. El 4 de septiembre de 2026 la oficina dio el nombre: Regina Hess, nacida el 22 de agosto de 1948, de unos 74 años cuando aparecieron los restos.
Los familiares dijeron a los investigadores que llevaba décadas apartada de la familia y que no se la veía desde hacía más de cincuenta años. Ahí se acaban las respuestas. Cómo y cuándo murió, y cómo llegó a ese terreno, siguen sin saberse, y no se ha divulgado la causa de la muerte. El caso continúa abierto.
El 25 de noviembre de 1983 se recuperó el cuerpo de un hombre de un canal situado en la cuadra 2400 de la Décima Avenida Norte, en la zona no incorporada de Lake Worth, Florida. La autopsia concluyó que la muerte fue un ahogamiento accidental. Nadie fue a reclamarlo y permaneció sin identificar durante casi 43 años.
La oficina del sheriff del condado de Palm Beach reabrió el expediente y envió material a la empresa de genómica forense Othram. En abril de 2026 el laboratorio generó pistas genealógicas que apuntaban a parientes vivos. En agosto de 2026 los detectives viajaron a California, entrevistaron a una persona considerada hija suya y tomaron una muestra de referencia. La comparación confirmó la coincidencia.
Se trataba de Archie Patterson Jr., nacido el 15 de agosto de 1940 y de 43 años al morir. Cómo llegó al agua no se ha explicado, y sigue sin aclararse por qué en cuatro décadas ninguna denuncia por desaparición se vinculó con él.
En 1964 se hallaron restos humanos junto a un camino rural cerca de Richmond, Texas. La cabeza, las manos y los pies nunca aparecieron. La muerte se calificó de homicidio, el hombre nunca fue identificado y los investigadores acabaron llamándolo Stubby. Fue enterrado en un cementerio de Richmond en 1984 y el expediente quedó en silencio durante décadas.
En 2024 la oficina del sheriff del condado de Fort Bend exhumó los restos para buscar material genético utilizable. Junto con la firma Moxxy Forensic Investigations se obtuvo un perfil suficiente para la genealogía genética de investigación. El resultado contradice el informe original. Los agentes de 1964 anotaron un varón blanco de unos cuarenta a sesenta años. El ADN apunta en cambio a un origen del este de Asia, con líneas familiares ligadas a los apellidos Palacat, Auna y Napeahi.
El hombre sigue sin nombre. Los investigadores piden que se presente quien viviera o pasara por la zona de Fort Bend y Houston hacia 1964 y recuerde a un hombre adulto desaparecido.
En junio de 1982 un obrero entró en el edificio inacabado del Atlantic Bank, en el número 20 de North Orange Avenue, en Orlando, Florida, para recoger sus herramientas y encontró a un hombre muerto en el fondo del hueco de un ascensor. No había señales evidentes de violencia. El forense anotó la causa de la muerte como indeterminada y el hombre no llevaba nada que revelara su identidad.
La policía lo había parado dos veces, en octubre de 1981 y de nuevo en junio de 1982. En ambas ocasiones dijo que no tenía hogar, que había llegado hacía poco desde Melbourne Beach y que se llamaba Adam Kadmon. No era su nombre. La expresión pertenece a la tradición mística judía, donde designa al ser humano primordial.
La unidad de casos sin resolver de la policía de Orlando envió las pruebas al laboratorio texano Othram, que construyó un perfil genómico y rastreó posibles parientes. La identificación, anunciada en agosto de 2026, lo nombra Vincent Todd Peterson. Su familia había perdido el contacto y lo buscaba. Por qué estaba en el edificio, y por qué eligió ese nombre, sigue sin saberse.
La ciudad de Nueva York ha identificado a otra víctima de los atentados del 11 de septiembre de 2001 contra el World Trade Center, empleando por primera vez la genealogía genética en ese trabajo. El anuncio se hizo el 24 de agosto de 2026, semanas antes del vigésimo quinto aniversario. La víctima es una mujer adulta y su familia pidió que no se difundiera su nombre. Es la persona número 1.651 identificada formalmente entre los fallecidos en el lugar.
La genealogía genética combina las pruebas de ADN con la investigación de árboles familiares. En lugar de exigir una coincidencia directa con un pariente cercano que ya haya entregado una muestra de referencia, avanza hacia parientes más lejanos y registros públicos hasta acotar un nombre. El trabajo lo realizó la Oficina del Médico Forense Jefe de la ciudad junto con detectives de la policía neoyorquina.
Casi 1.100 víctimas siguen sin identificar. Las autoridades señalan que 47 perfiles de ADN se consideran hoy aptos para el nuevo método, una fracción pequeña de los restos recuperados. Muchos fragmentos quedaron demasiado dañados por el fuego y el tiempo, y nadie ha estimado cuántos nombres más aportará la técnica.
El 7 de julio de 1994, unos leñadores que trabajaban cerca de una zona de acampada en el lago Putt, en Sierra Nevada, condado de Placer, California, encontraron un cráneo humano parcial. El lugar está junto a la autopista Interestatal 80, cerca de Nyack Road. Los detectives recogieron varios objetos como prueba y calcularon entonces que los restos llevaban allí alrededor de un año. No hubo identificación y el caso quedó archivado.
El 27 de agosto de 2026 la oficina del sheriff del condado de Placer anunció un nombre. Los restos pertenecen a George Krusely, nacido en 1929. El perfil de ADN obtenido del cráneo se envió al Centro de Genealogía Genética Investigativa del Ramapo College, en Nueva Jersey, donde los investigadores reconstruyeron el árbol familiar hasta llegar a un descendiente vivo. Señalaron que la ascendencia croata y yugoslava de Krusely apenas figura en las bases de datos de ADN comerciales, lo que retrasó el trabajo.
Las preguntas de fondo siguen abiertas. La última constancia de Krusely en California es de 1963, treinta y un años antes del hallazgo. Nadie sabe dónde estuvo en ese periodo y la causa de la muerte nunca pudo determinarse.
En julio de 1990, cuatro niños que recogían bayas junto a un puente ferroviario en Monroe Township, condado de Clarion, Pensilvania, encontraron unos restos humanos en un arroyo. Los investigadores calcularon que el cuerpo llevaba allí entre seis y ocho semanas. El cráneo presentaba un traumatismo contundente en el lado derecho. Como en los bolsillos de sus vaqueros había monedas de un centavo, la llamaron Penny Doe y el caso quedó registrado en la base nacional como UP6580.
Durante 36 años no tuvo nombre. En 2022 la policía estatal de Pensilvania, junto con el departamento de ciencia forense de la Universidad Mercyhurst, envió las pruebas al laboratorio Othram, en Texas. Allí se obtuvo un perfil genético mediante secuenciación del genoma y se rastrearon parientes vivos. El 24 de agosto de 2026 la fiscalía del condado de Clarion anunció el resultado: era Windy Buchanan, de 19 años cuando desapareció.
La identificación responde a quién era, no a qué le ocurrió. El homicidio sigue abierto y la policía pide información.
La policía de la isla surcoreana de Jeju ha iniciado una búsqueda a gran escala de Jang Mi-ran, vista por última vez el 12 de mayo. La señal de su teléfono móvil se registró por última vez el 16 de mayo. Los investigadores han rastreado sus últimos movimientos conocidos hasta su alojamiento y hasta la zona del puerto de Hallim.
El caso tomó un giro inusual desde el principio. Un primer aviso de desaparición se cerró el 15 de mayo, después de que un investigador anotara que se había establecido contacto con ella. Más tarde no se halló registro alguno de esa llamada. Un segundo aviso, meses después, reabrió el asunto, pero para entonces la mayor parte de las grabaciones de cámaras de calle y de comercios ya se había borrado, porque esos sistemas suelen sobrescribirse a los treinta días.
Ahora se han asignado unos 140 agentes, cerca de cinco veces el esfuerzo anterior, junto con perros rastreadores y una revisión de cámaras privadas. Más de tres meses después, se desconoce su paradero y no se ha establecido la causa de su desaparición.
La Oficina del Sheriff del condado de Santa Cruz, en Arizona, anunció el 6 de agosto de 2026 que ha identificado a un hombre que se ahogó en el lago Patagonia en 1978 y que permaneció sin nombre durante casi cinco décadas.
Los investigadores atribuyen la identificación a los avances en el análisis de ADN. El perfil obtenido de los restos se comparó con bases de datos genealógicas y apuntó a un pariente lejano que vive en Canadá. Las autoridades canadienses contactaron con la familia y un hermano del fallecido aportó una muestra que confirmó la coincidencia. Se trata de David Alan McInroy, ciudadano canadiense.
La identificación resuelve quién era, pero no cómo llegó a un lago del sur de Arizona ni por qué pasaron casi cincuenta años sin que ninguna búsqueda familiar llegara al expediente. La oficina del sheriff no ha descrito el ahogamiento como sospechoso y las circunstancias no figuran en la información pública.
Los investigadores de California han renovado un llamamiento público en un caso que estuvo medio siglo sin identificar. El 19 de enero de 1974 aparecieron restos humanos parcialmente enterrados cerca de Desert Hot Springs, en el condado de Riverside. Durante décadas nadie pudo ponerles un nombre.
La genealogía genética cerró ese hueco. El laboratorio forense Othram procesó muestras óseas, se construyó un perfil de ADN y en 2024 los restos fueron identificados como Rebecca Jean McMahan, conocida también como Becky Solis, de diecinueve años. Su familia la vio por última vez el 3 de julio de 1973. Entre 1969 y 1973 vivió en Bellingham, en el estado de Washington, y también pasó tiempo en Bell Gardens, Bell, Cudahy y Commerce, en California.
Los investigadores señalan que casi todo lo importante sigue sin respuesta: cómo murió, quién fue responsable y qué ocurrió en las semanas entre su última aparición pública, en junio de 1973, y el hallazgo del cuerpo. Piden que cualquiera que la conociera se ponga en contacto.
El 24 de febrero de 1986 apareció en Fort Worth, Texas, el cuerpo de una mujer estrangulada. Nadie pudo decir quién era. Fue enterrada como víctima sin identificar y el expediente quedó parado durante cuatro décadas.
La policía anunció el 18 de agosto de 2026 que ha sido identificada como Brenda Darnell McLerran. La evidencia biológica conservada se envió en 2025 al laboratorio forense Othram para un trabajo de genealogía genética que orientó a los investigadores hacia una familia concreta. Su hermano, Floyd Ray McLerran, aportó una muestra de ADN, y a finales de julio de 2026 el Centro de Identificación Humana de la Universidad del Norte de Texas confirmó la coincidencia entre hermanos.
Devolverle el nombre no cierra el caso. Se desconoce quién la mató y el homicidio sigue abierto y bajo investigación activa. Los detectives piden que quien la conociera, o recuerde algo de Fort Worth a principios de 1986, se ponga en contacto con la unidad de homicidios.
Astrid Bridges, de 45 años, fue hallada muerta en su casa de Gresham, Oregón, el 2 de julio de 1993. Presentaba lesiones, pero el médico forense registró la muerte como un accidente y el expediente se cerró.
Treinta y tres años después esa conclusión se ha revertido. Tras volver a examinar las lesiones y las pruebas conservadas, la oficina del médico forense reclasificó la muerte como homicidio. La policía de Gresham reabrió la investigación con apoyo de la fiscalía del condado de Multnomah, y los detectives han interrogado desde entonces a su marido, John Bridges, en Misuri.
El caso también ha implicado a investigadores de otro estado. Detectives de Kentucky vuelven a revisar la muerte en 1972 de Joyce Bridges, conocida como Mable, primera esposa de John Bridges. Aquella muerte también se anotó primero como accidental y más tarde se reclasificó como homicidio. No hay cargos anunciados en ninguno de los dos casos ni sospechoso nombrado en público. Las autoridades no han detallado qué cambió en su lectura de las lesiones de 1993 tras tres décadas.
Elizabeth Waddell, de 44 años, conocida como Liz, había viajado desde Cary, Carolina del Norte, a la isla de Granada. Fue vista por última vez el 22 de julio de 2026 cuando salía a nadar en Grand Anse Beach, una de las playas más concurridas de la isla. No regresó.
Las autoridades granadinas han rastreado el agua y la costa. El comisario de policía en funciones, Randy Connaught, dijo a la prensa que el asunto sigue tratándose como una investigación de persona desaparecida, una formulación que deja abiertas tanto un accidente en el mar como otras posibilidades. No se ha anunciado ninguna detención ni se ha establecido una causa.
Grand Anse es una playa muy frecuentada, y eso es parte de lo que hace difícil explicar la desaparición. Las autoridades no han informado públicamente del hallazgo de un cuerpo, ropa o efectos personales, ni han dicho si algún testigo la vio entrar o salir del agua. Casos así suele resolverlos el propio mar en pocos días. Este no, y sigue formalmente abierto.
Durante casi 26 años el expediente solo llevaba un nombre provisional: Chelsea Jane Doe. Los restos de una mujer joven aparecieron en el año 2000 en un aparcamiento de Chelsea, Massachusetts, al otro lado del río de Boston. Nadie podía decir quién era.
Eso cambió gracias a la genealogía genética investigativa, un método que combina el análisis de ADN con un trabajo lento de árboles familiares. El laboratorio forense privado Othram construyó un perfil de ADN utilizable a partir de los restos. Después el FBI avanzó por las ramas familiares hasta llegar a un hermano, y la coincidencia se sostuvo. La policía local, el FBI y la fiscalía del distrito anunciaron el 3 de junio de 2026 que la víctima era Tiffany Bradley, de 16 años cuando murió. El jefe de policía de Chelsea dijo que nada podía deshacer lo sufrido por la familia, pero que al fin podían tener un cierre.
La técnica se creó para buscar sospechosos. Ahora se dirige en sentido contrario, hacia los cientos de cuerpos sin identificar que siguen guardados por los forenses de Estados Unidos, muchos de ellos desde hace décadas.
Arqueología enigmática
La Grotta delle Veneri, cerca de Parabita, en el sur de Italia, es célebre por restos vinculados a neandertales y a los primeros humanos modernos, y por dos pequeñas figuras de mujeres embarazadas halladas allí en 1966. Antes de una restauración prevista, un equipo del que forman parte D. F. Barbolla y G. Leucci exploró el terreno con georradar y resistividad eléctrica, dos métodos que miran bajo tierra sin excavar.
Los resultados, publicados en Digital Applications in Archaeology and Cultural Heritage, apuntan a varios huecos enterrados. En una zona las señales sugieren grandes cavidades de unos 8 a 10 metros de ancho, a solo uno a tres metros de profundidad y posiblemente conectadas con la cueva conocida. En otras dos zonas aparecen espacios sospechosos más pequeños, además de roca fracturada bajo la cueva que podría afectar su estabilidad.
Nada está confirmado. La humedad, la roca rota y el relleno suelto pueden imitar huecos en estos instrumentos, y la vegetación densa bloqueó parte del estudio. Si los huecos son reales, si se unen a la cámara principal y si guardan restos arqueológicos, solo lo dirá una excavación.
La mayoría de las personas de la Escandinavia de la Edad del Hierro y de la era vikinga se enterraban en túmulos o cementerios. Un nuevo estudio analiza las excepciones: más de 190 huesos humanos colocados dentro o alrededor de viviendas entre aproximadamente el 500 a. C. y el 1050 d. C. El trabajo, dirigido por Marianne Hem Eriksen, del Museo Nacional de Dinamarca, se publica en el Journal of Archaeological Method and Theory.
Al menos 12 de estas personas, entre ellas dos mujeres y un niño, sufrieron heridas violentas en torno al momento de su muerte. Seis tenían lesiones en la cabeza y cuatro presentaban varias heridas. La proporción de casos violentos parece aumentar con el tiempo.
El hallazgo más extraño procede de una casa en Aalborg, Dinamarca: parte del cráneo de un niño de dos a cuatro años, con un corte de espada, fue colocada en el suelo. La datación muestra que el niño murió unos 200 años antes de que se construyera la casa, en la que se siguió viviendo. Se desconoce por qué se guardó la reliquia y si la violencia se debió a disputas, guerras o castigos.
Arqueólogos que trabajan en Huacas de Moche, cerca de Trujillo, en la costa norte del Perú, han abierto una pequeña tumba que parece pertenecer a un niño pequeño. El hallazgo fue presentado el 6 de octubre por la Universidad Nacional de Trujillo. La sepultura está junto al templo de la Huaca de la Luna y corresponde a una fase tardía de la cultura moche, que floreció en el primer milenio de nuestra era.
El entierro contenía 32 ofrendas, en su mayoría cerámicas. Dos destacan: una representa a un dios con rasgos de ave y otra a un prisionero con una soga atada al cuello. Los cautivos aparecen a menudo en el arte moche, normalmente ligados al combate ritual y al sacrificio, pero hallar esa imagen en la tumba de un niño es poco común.
Mucho sigue sin aclararse. Se desconoce la identidad del niño y no está confirmado que su familia fuera de alto rango, ni que el estatus moche se heredara por nacimiento. Los investigadores tampoco saben aún si las dos figuras aluden a un ritual concreto, a un mito o a un hecho real.
Arqueólogos subacuáticos que trabajan en Antirrodos, una isla sumergida en el Puerto Oriental de Alejandría, en Egipto, han recuperado un anillo sello de bronce con la imagen grabada del Faro de Alejandría. El Consejo Supremo de Antigüedades de Egipto lo considera el primer anillo sello conocido que representa el faro. El hallazgo, anunciado a principios de octubre de 2026, procede de una misión conjunta del Instituto Europeo de Arqueología Submarina, dirigido por Franck Goddio, y las autoridades egipcias.
El grabado se parece a las imágenes del faro en monedas alejandrinas del siglo II d. C., lo que sugiere una fecha similar. Un anillo sello se presionaba sobre cera o arcilla para marcar documentos o mercancías, así que su dueño probablemente tenía algún cargo oficial o comercial.
Quedan muchas dudas. No se han publicado la fecha exacta ni el lugar preciso del hallazgo, y nadie sabe quién llevaba el anillo. El equipo plantea que un palacio de la isla pudo mantener funciones administrativas, quizá incluida la gestión del faro, pero ese vínculo es solo una hipótesis. El faro, una de las Siete Maravillas del mundo antiguo, fue destruido por terremotos en la Edad Media.
El arqueólogo Melik Mirbey Ömeroğlu advirtió en imágenes de satélite unas líneas rectas cerca de la aldea de Mescidli, en la provincia de Muş, al este de Turquía, que no encajaban con el terreno natural. Sobre el terreno halló murallas de piedra masivas de unos 1,4 kilómetros que encierran cerca de 120.000 metros cuadrados, el equivalente a 17 campos de fútbol. Dentro hay restos de edificios y una estructura circular de unos 25 metros de radio cuya función se desconoce, quizá relacionada con el agua.
La mampostería pesada se parece a la de fortalezas de la Edad del Hierro temprana junto al lago Van, lo que sugiere unos 3.000 años de antigüedad. Ömeroğlu plantea que podría tratarse de Arzashkun, la ciudad real del primer rey urartiano Arame, destruida en el 856 a. C. según los anales asirios y nunca localizada.
Ese vínculo es solo una hipótesis. Aún no hay dataciones por radiocarbono, inscripciones ni excavaciones, y los especialistas han situado Arzashkun desde el lago Van hasta el lago Urmia. Ya se ha pedido registrar y proteger el lugar.
En el pantano de Duvensee, en Schleswig-Holstein, al norte de Alemania, los arqueólogos han recuperado un cráneo de uro que fue colocado sobre una estaca de madera hace unos 10.500 años, poco después de la última glaciación. Estaba a pocos metros de la que se considera la tumba más antigua conocida del norte de Alemania, excavada en 2022 y 2023.
El cráneo, hallado en el verano de 2025, está roto en fragmentos pero casi completo gracias a la turba empapada que lo conservó. El director de la excavación, Harald Lübke, del Centro Leibniz de Arqueología, sugiere que los cazadores-recolectores de la zona pudieron instalarlo para proteger al difunto. Se cree que estos grupos incineraban a sus muertos y enterraban las cenizas con restos de la pira.
Aún se desconoce cómo se clavó la estaca en el cráneo y qué aspecto tenía el objeto originalmente. El equipo planea separar la mandíbula para averiguarlo. El significado ritual sigue siendo una hipótesis, y la desecación del humedal amenaza lo que aún está enterrado.
Hace más de un siglo, Flinders Petrie excavó hileras de tumbas subsidiarias alrededor de las tumbas reales de la Primera Dinastía en Umm el-Qaab, Abidos, fechadas hacia 3078-2900 a. C. Sospechó que los sirvientes enterrados allí fueron muertos para acompañar a su rey al más allá, quizá incluso enterrados vivos, pero no pudo demostrarlo con los huesos.
Un nuevo estudio de la bioarqueóloga Roselyn A. Campbell, de la Universidad Purdue, publicado en Frontiers in Environmental Archaeology, volvió a examinar 46 de esos cráneos, conservados en la Colección Duckworth de Cambridge. En 18 de ellos, cerca del 39 por ciento, halló lesiones producidas en torno a la muerte que pudieron ser mortales, como fracturas lineales y heridas penetrantes por objetos afilados.
El resultado no zanja el debate. Los cráneos conservados son solo entre el 5 y el 15 por ciento de los enterramientos originales, y la estrangulación o la asfixia apenas dejan rastro en el hueso. Algunos sirvientes pudieron ser sacrificados y otros morir de forma natural. Qué práctica predominó sigue sin saberse.
El Consejo Supremo de Antigüedades de Egipto ha anunciado un hallazgo poco común en Bir el-Shaghala, la necrópolis de la antigua Mothis en el oasis de Dajla: una tumba de adobe coronada por una pirámide, construida en época romana, más de dos mil años después de la gran era de las pirámides. Dentro apareció una moneda de bronce con la imagen del emperador Constantino, y una inscripción griega se fecha a finales del siglo III o comienzos del IV d. C.
Una escalera de catorce peldaños conduce a una entrada de arenisca de estilo egipcio tradicional, con fórmulas de protección, un disco solar alado con dos cobras y una escena del Libro del Amduat, la primera vez que este texto aparece en el yacimiento. Debajo hay una sala abovedada y dos cámaras funerarias, al parecer para un hombre y su esposa. Una estela lleva un poema fúnebre en griego de 19 líneas dedicado a Pisechtes, que se cree fue juez.
Quedan preguntas abiertas. No está claro por qué un funcionario de época romana eligió la antigua forma piramidal, y una capilla posterior con cuatro pilares sobre la entrada indica una reutilización cuyo propósito no se ha explicado.
Buzos e investigadores han recuperado del lago Arendsee, en Sajonia-Anhalt (Alemania), piezas de madera trabajada datadas hace unos 10.500 años. Entre los hallazgos hay un poste de cerca de 1,5 metros que aún conserva las marcas de la tala y tablas partidas de hasta 1,2 metros. El trabajo lo realizaron la oficina estatal de patrimonio (LDA) y el instituto Fraunhofer IOSB-AST.
La antigüedad es lo importante. Hasta ahora, las estructuras mesolíticas del centro de Alemania solo se conocían como manchas oscuras en el suelo, no como madera conservada. El arqueólogo estatal Harald Meller afirma que los hallazgos muestran el periodo bajo una luz completamente nueva. Si la madera procede de construcciones permanentes, significaría que los cazadores-recolectores levantaban estructuras duraderas unos 3.000 años antes de que la agricultura llegara a Europa central.
Para qué se usó realmente la madera, si para cabañas, refugios u otra cosa, sigue sin saberse. El equipo prevé nuevas prospecciones subacuáticas con sonar de alta resolución.
Las excavaciones en Tagua Tagua, en la Región de O'Higgins, Chile, han sacado a la luz el cráneo fracturado de un gonfoterio adulto, un pariente extinto del elefante, en capas de unos 12.500 años de antigüedad. Los trabajos, dirigidos por Rafael Labarca, de la Pontificia Universidad Católica de Chile, se realizaron entre finales de agosto y mediados de septiembre de 2026.
Junto al cráneo aparecieron huesos de caballo, huesos de aves quemados y herramientas de piedra, un contexto que apunta a actividad humana. El equipo plantea que el daño podría reflejar un intento deliberado de romper el cráneo para llegar al cerebro y consumirlo.
Los investigadores subrayan que se trata de una interpretación de trabajo y no de un caso confirmado de carnicería, y las fechas finales de radiocarbono de esta temporada aún están pendientes. Si los primeros cazadores de Sudamérica procesaban así a estos animales gigantes, y con qué frecuencia, sigue sin resolverse.
Un equipo de investigadores ha descrito tres glifos pintados en la Cueva 19 de Chalcatzingo, en el estado de Morelos, a unos 90 kilómetros al sureste de la Ciudad de México. La cueva está a media altura de la ladera occidental del cerro Delgado. El estudio, de Christophe Helmke, Jesper Nielsen, Carolina Meza Rodríguez y Mario Córdova Tello, se publicó en la revista Antiquity y fecha los signos entre los siglos IV y VI d. C.
Un glifo une signos de montaña con volutas de habla y podría ser un topónimo, un Cerro que Canta que quizá alude al propio cerro Delgado y recuerda un signo parecido en los murales de Teotihuacan. Otro combina un collar de cuentas, una tela y un dardo de átlatl, y se interpreta como un título guerrero. El tercero es un marco de estrellas de cinco puntas alrededor de una repisa de roca ennegrecida por el fuego.
Quedan muchas incógnitas. No se sabe qué lengua registraba la escritura teotihuacana, no todos los signos están identificados y nadie sabe qué se quemó en la repisa: incienso, un bulto funerario u otra cosa.
En una colina de granito en Miseeda, en el norte de Sudán, una figura humana de tamaño natural tallada en la roca domina el paisaje desde hace siglos. En el siglo VII d.C., los cristianos del lugar construyeron una iglesia justo a su alrededor. Un estudio publicado esta semana en la revista Antiquity, dirigido por Joanna Ciesielska, de la Universidad de Varsovia, analiza ambos monumentos juntos.
Los investigadores proponen que la figura podría representar a un gobernante del antiguo reino de Kush y quizá marcaba un límite territorial. El paralelo más cercano es un gran grabado en Gebel Qeili que muestra al rey kushita Sherkarer.
Sigue sin saberse a quién representa la figura de Miseeda y cuándo se talló. El equipo reconoce que aún falta establecer una fecha precisa. Tampoco está claro por qué los constructores encerraron una antigua imagen real dentro de una iglesia. El estudio de casi 300 yacimientos de la zona halló además leones, elefantes, ganado, cruces cristianas y barcos grabados.
Arqueólogos subacuáticos de la autoridad de patrimonio de la Etruria meridional han recuperado una tercera espada de la Edad del Bronce del fondo del lago Mezzano, un pequeño lago volcánico al oeste del lago de Bolsena, en el norte del Lacio. La hoja, de empuñadura de espiga, yacía cerca de la orilla sur en excelente estado, junto a cerámica, una navaja de bronce y un hacha de bronce.
El lago oculta un poblado palafítico ocupado aproximadamente entre 1700 y 1150 a. C., con postes de madera a profundidades de 2,5 a 10 metros. Solo la campaña de 2025 aportó más de 25 objetos de bronce, entre ellos hachas, puntas de lanza, alfileres y una hoz, además de fragmentos de lingotes que sugieren metalurgia en el lugar. La arcilla pobre en oxígeno ha conservado el metal de forma inusual.
La pregunta abierta es por qué tantas armas valiosas acabaron en el agua. Una explicación es la pérdida accidental, con objetos caídos de plataformas de madera durante seis siglos. La otra es la ofrenda deliberada: una de las espadas anteriores parece inútil para el combate y se ha interpretado como votiva. Ninguna de las dos está resuelta.
En la remota Cordillera del Tigre, en la provincia de Mendoza, se ha documentado un complejo de grandes estructuras de piedra a más de 3.000 metros de altitud. El montañista Carlos Gobbi detectó el sitio en imágenes satelitales en mayo de 2025 y llegó hasta él con Adrián Radich y Gabriel Orofino tras cuatro días de marcha. El hallazgo se confirmó en febrero de 2026.
El conjunto incluye recintos circulares de entre 27 y 35 metros de diámetro, unidos por pasillos, muros, zanjas y áreas excavadas. Los investigadores del proyecto ArqueoAndes, una colaboración entre el IANIGLA argentino y la Universidad de Jaén, lo consideran sin precedentes en la arqueología de la región.
Llama la atención lo que falta. El equipo no encontró cerámica, restos de comida ni otras huellas de ocupación doméstica en superficie, lo que apunta a un uso ritual o ceremonial, aunque por ahora es solo una hipótesis. Quién levantó los círculos, cuándo y si pertenecen al periodo inca o a una cultura anterior sigue sin saberse. Se prevén excavaciones, dataciones de sedimentos y más teledetección.
Los arqueólogos que excavan bajo los patios del hospital Hôtel-Dieu, en la Île de la Cité y a pocos pasos de Notre-Dame, han descubierto un tramo de muro de piedra y madera de unos 20 metros de largo. Su construcción coincide con las fortificaciones galas de la Edad del Hierro y presenta huellas claras de un incendio violento. Según el Ministerio de Cultura francés, que anunció el hallazgo el 23 de septiembre, las dataciones por radiocarbono del material carbonizado se sitúan entre el 200 y el 10 a. C.
Ese margen es clave. Julio César escribió que los galos incendiaron su ciudad de Lutecia antes de enfrentarse a las tropas romanas en el 52 a. C. Sin embargo, nunca se ha confirmado en la isla ningún rastro de esa ciudad gala, y una hipótesis rival, respaldada por excavaciones, sostiene que en realidad estaba en Nanterre, al oeste de París.
La ministra de Cultura calificó el muro como posiblemente uno de los restos más importantes jamás hallados para entender la Lutecia gala, aunque subrayó que aún hay que verificar su función y su cronología. Hasta entonces, la pregunta de dónde nació realmente París sigue abierta.
Un equipo dirigido por el arqueólogo egipcio Mamdouh Eldamaty, de la Universidad Ain Shams y exministro de Antigüedades, y el ingeniero estructural George Ballard ha presentado nuevos indicios geofísicos de espacios desconocidos junto a la cámara funeraria de Tutankamón, en el Valle de los Reyes. Con georradar y más de 1.200 mediciones de microgravedad en unos 35 metros cuadrados, describen lo que podría ser un corredor de unos dos metros de ancho, relleno de escombros, que se aleja de la cámara.
Una de las lecturas, llamada anomalía 7, muestra una zona de baja densidad con un área cuadrada más densa en su interior, que según el equipo podría ser una sala con objetos. Los responsables insisten en que los resultados no son concluyentes, y Ballard señala que las señales rozan el límite del método. Geofísicos externos calificaron el trabajo de interesante, pero dijeron que los datos publicados aún no bastan para juzgarlo.
El hallazgo reaviva la idea de 2015 de que la tumba oculta más salas, quizá ligadas a la reina Nefertiti, que estudios de radar anteriores no lograron confirmar. El equipo espera perforar pequeños orificios para introducir cámaras, a la espera del permiso de las autoridades egipcias.
Durante tres décadas, los excavadores de Göbeklitepe, en el sureste de Turquía, han recuperado cientos de fragmentos óseos humanos dispersos dentro de sus recintos monumentales de piedra, pero ninguna tumba completa. Un estudio publicado el 22 de septiembre en PLOS ONE describe por fin los dos primeros enterramientos intactos del sitio, fechados entre aproximadamente 8700 y 8000 a. C.
El primero, hallado bajo el suelo de yeso de un edificio rectangular, contenía a una mujer, un hombre y una niña, quizá con una cuarta persona. Sus huesos fueron reordenados a propósito y los cráneos reunidos en una esquina, como si se apartara a los ocupantes anteriores para dejar sitio a otros. El segundo guardaba a una mujer joven tendida sobre su lado izquierdo, mirando al este.
El equipo propone que la erosión y los deslizamientos arrastraron huesos desde tumbas situadas más arriba hasta los recintos inferiores. Eso explicaría la dispersión, pero no todo: no está claro si todos los fragmentos proceden de esas tumbas, y por qué algunos trozos de cráneo fueron cortados y modificados sigue sin respuesta.
Arqueólogos que recorren el archipiélago de Svalbard, en el Ártico, han documentado un cementerio desconocido de 45 tumbas en un terreno elevado cerca del cabo Fuglehuken, en la isla de Prins Karls Forland. El trabajo se realizó en la campaña de 2026 de la Expedición Arqueológica de Spitsbergen, dirigida por el Instituto de Arqueología de la Academia Rusa de Ciencias.
Las tumbas están cubiertas de piedras, una práctica que el equipo considera inusual frente a los entierros conocidos de los pomores, cazadores y comerciantes rusos que trabajaron en Svalbard desde finales del siglo XVII hasta el XIX. Sin embargo, en la parte sur del sitio apareció lo que queda de una cruz de madera, un rasgo asociado a las tumbas pomores. Un cráneo parcialmente expuesto se escaneó para crear un modelo 3D y una reconstrucción facial.
La prospección también registró maderas de barcos, entre ellas partes de cuatro quillas y una extraña tabla unida con mimbre. Por ahora, según los investigadores, no se sabe quién fue enterrado allí ni a qué cultura pertenecía.
Arqueólogos en Yakutia, en el noreste de Siberia, han abierto la tumba de un jinete que contenía un arma de hierro que no encaja en ninguna categoría conocida. El yacimiento, llamado Kukhaayy, está cerca de la aldea de Kyy, en el distrito de Tatta. La excavación la realizó este año el Instituto de Investigaciones Humanísticas y Estudios de los Pueblos del Norte, del departamento siberiano de la Academia de Ciencias de Rusia, y se dio a conocer el 23 de septiembre de 2026.
La hoja mide más de 40 centímetros de largo y algo más de 3 de ancho, montada sobre un mango de unos 45 centímetros que conserva su envoltura de corteza de abedul. Sus proporciones quedan entre el asta tradicional yakuta y una espada, y la forma favorece la estocada antes que el corte.
El hombre fue enterrado con arco y flechas, cuchillo, látigo, silla de montar, estribos de madera, un caldero de hierro y comida para el viaje. El equipo sitúa el enterramiento, de forma provisional, entre los siglos XV y XVII, en la sociedad sakha temprana. El laboratorio aún no ha fijado la fecha, ni ha dado nombre al tipo de arma, ni ha demostrado que el hombre combatiera.
Arqueólogos del Instituto Provincial de Arqueología de Shaanxi y de la Universidad de Shandong han publicado nuevos resultados del mausoleo Qin de Shangzhaoyao, junto al aeropuerto de Xi'an, en China. El complejo, de unos 2.250 años, se estudia desde 2018 y se excavó en 2022. Su recinto exterior mide unos 600 metros y la cámara principal está a unos 26 metros bajo tierra.
Alrededor de la tumba central hay 45 sepulturas menores. De los esqueletos cuyo sexo pudo determinarse, los 30 eran mujeres. Un estudio en la revista Antiquity halló señales de desnutrición infantil, mala salud y un esfuerzo intenso y repetitivo en la columna, los hombros y los brazos, lo que apunta a trabajo manual duro, como el textil o el servicio en palacio. Las tumbas contenían 258 objetos, entre ellos vasijas de bronce, sellos con inscripciones y jade.
Un investigador sostiene que la tumba principal era de Huayang, una poderosa reina viuda de Qin. Pero el saqueo destruyó las pruebas: ninguna inscripción nombra a la ocupante. Quiénes eran las mujeres, por qué fueron enterradas allí y cómo murieron sigue sin saberse.
Las excavaciones en la necrópolis occidental de la antigua Salona, cerca de Solin, en Croacia, han sacado a la luz un enterramiento del siglo I en el que el difunto fue colocado boca abajo. Los trabajos, en la zona llamada Hortus Metrodori, los realizaron el Instituto Croata de Conservación y el Museo Arqueológico de Split.
La tumba, número 162, resulta extraña por dos motivos a la vez. El entierro boca abajo era raro en el mundo romano y los investigadores suelen asociarlo con forasteros, castigos o miedo a los muertos. Sin embargo, esta persona recibió un ajuar generoso: varias botellas de vidrio y frascos de perfume, uno con forma de dátil, cuatro vasijas de cerámica, dos gemas grabadas y fragmentos de bronce.
Esta quinta campaña examinó 32 tumbas, tanto cremaciones como inhumaciones, con lo que el total estudiado llega a 152. El análisis bioarqueológico continúa. Por ahora no hay explicación de por qué alguien con ofrendas tan cuidadas fue colocado en una postura asociada normalmente a la exclusión.
Los excavadores en Budapest han sacado a la luz un edificio romano que se extiende cientos de metros y termina en un extremo con una torre poligonal. La construcción se fecha en el siglo III o IV d.C., cuando el lugar estaba dentro de la Panonia romana, en la frontera del Danubio.
Su tamaño apunta a un edificio público importante vinculado al ejército, pero los muros son demasiado delgados para una fortaleza. Nada parecido figura en ningún mapa romano conservado de la provincia, y los excavadores dicen que todavía no logran determinar para qué se levantó.
Por ahora el hallazgo se registra simplemente como un complejo tardorromano muy grande de uso desconocido. Es algo inusual en esta ciudad: la capa romana bajo Budapest lleva más de un siglo excavándose y se creía que su plano era conocido en buena parte. Un edificio de esta longitud, ausente de los registros y sin función evidente, no encaja en ese plano. Los trabajos continúan.
En Oued Beht, en el noroeste de Marruecos, los arqueólogos han documentado lo que parece un sistema defensivo que atraviesa un espolón rocoso: un foso, una muralla de tierra y probablemente un muro. Las dataciones sitúan el muro más antiguo entre aproximadamente 2010 y 1747 a. C., con reconstrucciones hasta cerca de 1300 a. C. Si la interpretación se confirma, sería la fortificación más antigua conocida del norte de África fuera del valle del Nilo.
Los resultados, de la campaña de 2023 del Oued Beht Archaeological Project, se publicaron este mes en la revista Libyan Studies. Las primeras obras se hicieron con tierra y materiales orgánicos y muestran huellas de incendios y reconstrucciones repetidas. Mucho después, entre los siglos XI y XIII d. C., se levantaron defensas de piedra en el mismo lugar.
Quedan muchas dudas. Los autores evitan afirmar con certeza que sea una fortificación y señalan que pudo tener usos distintos en distintas épocas. Se ignora quién la construyó y de quién se protegían. Tampoco se sabe por qué el asentamiento se trasladó de las tierras de cultivo del norte a este espolón entre el cuarto y el segundo milenio a. C.
Los muros de dos templos de la Edad del Bronce en Kition, la antigua ciudad bajo la actual Lárnaca, en Chipre, son conocidos desde hace tiempo por sus grabados de barcos. Una publicación de 1985 registró 21. Un nuevo estudio en el International Journal of Nautical Archaeology, firmado por Graham C. Braun, Caroline Barnes y Tzveta V. Manolova, volvió a examinar las piedras con escaneo láser terrestre y fotogrametría.
Los escaneos revelaron 23 posibles barcos más en los bloques del Templo 1: nueve identificados con alta confianza, seis con confianza media y ocho dudosos. Los autores agrupan las embarcaciones en seis tipos cuyas formas corresponden a tradiciones levantinas, egeas y chipriotas, todas en el mismo muro. Algunos grabados están en bloques de reparaciones posteriores, lo que sugiere que se añadieron barcos durante mucho tiempo, desde el Bronce Final hasta la primera Edad del Hierro.
Quién los grabó y por qué sigue abierto. Los investigadores plantean tres opciones: ofrendas de marineros, ayudas para la navegación o simples dibujos de barcos vistos en el puerto. Por ahora, afirman, las pruebas no permiten distinguirlas.
Arqueólogos de la Universidad Estatal de Nóvgorod han recuperado un medallón de aleación de cobre del siglo XI en las ruinas de una finca urbana cerca de Staraya, a unos 650 kilómetros al sureste de San Petersburgo. Una cara muestra a un santo guerrero. La otra muestra una cabeza rodeada de serpientes que recuerda inequívocamente a Medusa.
Estos objetos se llaman zmeeviki, imágenes de serpiente, y combinan una figura cristiana canónica en el anverso con una forma serpentina heredada de creencias más antiguas en el reverso. Se cree que el santo es Teodoro Estratelates, recordado en la tradición ortodoxa por matar a una serpiente. La pieza es bastante sencilla, de modo que los excavadores la atribuyen a una casa de posición media y no a una familia rica, y pudo fundirse en un taller del mismo lugar.
Por qué una sociedad recién cristianizada seguía encargando estas piezas es aún objeto de debate. El equipo se inclina por leer la cabeza de serpientes como un emblema general del mal y no como el monstruo griego. El arqueólogo Serguéi Toropov la ha descrito como una imagen colectiva de fuerzas oscuras.
Arqueólogos que trabajan en el cementerio de Beishenjiaqiao, en Xi'an, provincia de Shaanxi (China), han descrito un hallazgo extraño en una tumba del período de los Reinos Combatientes conocida como M280, de unos 2.300 años. Dentro de la boca del difunto, una pequeña piedra cilíndrica de roca carbonatada estaba alojada en un alveolo enfermo junto al segundo molar superior derecho.
La ubicación planteaba una pregunta evidente: ¿podría tratarse de un intento temprano de implante dental? Un equipo de la Universidad de Jilin, el Instituto de Protección de Reliquias Culturales y Arqueología de Xi'an y la Universidad de Zhengzhou examinó el objeto y publicó sus resultados el 10 de septiembre de 2026 en npj Heritage Science. No hallaron indicios de que la piedra hubiera sido tallada para la boca, ni desgaste por masticación, ni reacción ósea que indicara que estuvo allí en vida, ni ningún sistema de sujeción.
Eso descarta en gran medida un implante funcional, pero no aclara lo ocurrido. La piedra pudo colocarse a propósito tras la muerte como parte de un rito funerario, o pudo desplazarse a la cavidad por movimientos del suelo y la descomposición. Las lagunas en los registros de la excavación original dificultan decidirlo.
Un equipo internacional que retiraba escombros para proteger tumbas antiguas de las crecidas repentinas cerca de Luxor se ha topado con una tumba cuya existencia nadie conocia. El sitio esta en la parte baja de Sheikh Abd el-Qurna, en la necropolis tebana, y data del periodo ramesida, aproximadamente entre 1292 y 1069 antes de nuestra era.
La tumba tiene un patio exterior, una capilla excavada en la roca con muros decorados y camaras funerarias debajo. Las pinturas muestran al propietario, un funcionario llamado Paser, adorando a varias divinidades en sus santuarios y sentado con su esposa ante una mesa de ofrendas con pan, cerveza, fruta, carne y flores. La identificacion se apoya en esa misma decoracion pintada.
Los muros siguen cubiertos por una capa de tierra, asi que gran parte de la tumba no se ha leido. Quien mas fue enterrado alli, y quien reutilizo la capilla siglos despues, sigue sin resolverse. El trabajo lo dirige Carina van den Hoven, de la Universidad de Leiden.
Un nuevo examen de cerca de mil huesos y dientes humanos procedentes de tres cuevas de la provincia de Granada, en el sur de España, ha concluido que el canibalismo neolítico de la zona no fue un episodio aislado. El material se excavó hace décadas. Un equipo internacional dirigido por Palmira Saladié, del instituto IPHES-CERCA, aplicó dataciones directas por radiocarbono y un análisis moderno de las marcas en la superficie del hueso, y publicó los resultados en el Journal of Archaeological Science.
Los tres yacimientos cuentan historias distintas. En Malalmuerzo, los restos de al menos 36 personas se fechan hacia 5300 a 4950 a. C. y presentan golpes y rastros de hervido, que los investigadores leen como un único episodio violento. En Cariguela casi todos los huesos estudiados muestran marcas de descarnado y dos cráneos fueron convertidos en copas. En Majolicas, fechado hacia 3950 a 3760 a. C., aparecen huesos teñidos con pigmento rojo de cinabrio.
Por qué estas comunidades comieron a sus muertos, y si pesaron el hambre, el conflicto o el rito, sigue sin respuesta.
Los arqueólogos que trabajan en un antiguo cementerio cerca de Wroclaw, en el suroeste de Polonia, han abierto una tumba que no se parece a ninguna otra del yacimiento. En ella fue depositado un hombre junto con dos cabezas humanas adicionales. El enterramiento se atribuye a la cultura de la cerámica cordada y se fecha hacia el 2900 a.C. por el estilo de un hacha de combate de serpentinita colocada a su lado.
La tumba contenía además cuentas de ámbar, una hoja de sílex y un collar de 42 dientes de animal perforados. Pawel Dabrowski, de la Universidad Médica de Wroclaw, que dirige el estudio, señaló que los dientes estaban dispuestos con precisión y procedían de lobos, ciervos y osos, y que algunos podrían ser humanos. El conjunto apunta a una persona de rango: quizá un guerrero, un cazador o el jefe de un grupo familiar.
Las preguntas centrales siguen sin respuesta. No se sabe todavía si los dos cráneos fueron separados de sus cuerpos o enterrados enteros, si los tres individuos estaban emparentados, ni qué función cumplían las cabezas añadidas. El hallazgo se comunicó el 9 de septiembre de 2026.
Una prospección en Castiglione di Paludi, un asentamiento fortificado en lo alto de una colina de Calabria, en el sur de Italia, ha cartografiado edificios todavía enterrados sin abrir una sola zanja. Equipos de la Universidad de Catania combinaron la tomografía de resistividad eléctrica, que hace pasar una corriente débil por el terreno, con la magnetometría, que registra pequeñas distorsiones del campo magnético terrestre. Cada lectura se situó mediante GPS.
La anomalía más clara aparece justo atravesando la calle central del asentamiento. Allí se levantó en su día algo de cierta envergadura que interrumpía una vía que debería haber quedado libre. Los restos están muy degradados y la prospección no permite decir para qué servía el edificio. Los investigadores se inclinan por una función religiosa, pero eso es una interpretación, no un resultado.
La pregunta de fondo es más antigua que la prospección. Los especialistas siguen sin ponerse de acuerdo sobre si el poblado lo fundaron colonos griegos de la Magna Grecia o la población bruttia local. Los nuevos datos describen cómo se organizó el asentamiento entre el siglo IV antes de Cristo y el periodo helenístico, sin resolver quién lo trazó.
En las excavaciones de Karahantepe, en el sureste de Turquia, ha aparecido una escultura de unos setenta centimetros de alto que representa una figura humana sentada encima de un leopardo. El ministro de Cultura y Turismo turco anuncio el hallazgo el 27 de agosto de 2026. El yacimiento pertenece al mismo mundo neolitico que el cercano Gobekli Tepe y tiene unos once mil anos.
La estatua estaba apoyada sobre un banco junto al muro de un edificio circular de unos tres metros de diametro, con el suelo pavimentado con losas planas. Esa posicion indica que se exhibia y no que se hubiera desechado o enterrado, pero nada mas en la sala aclara con que fin.
Los animales depredadores aparecen a menudo en el arte de este periodo, casi siempre como relieves o como figuras exentas. Una persona montada sobre uno de ellos es rara. Quienes la tallaron no dejaron escritura, y no hay ni enterramientos ni piezas comparables en la region que digan a los arqueologos si la escena recoge un rito, un mito, un individuo concreto u otra cosa.
Arqueólogos que trabajan en la villa romana del Collet, sobre la bahía de Palamós en Cataluña, han identificado fragmentos de un recipiente cerámico poco común. Un asa conservada fue modelada como una serpiente de dos cabezas. El estudio, dirigido por Marc Bouzas Sabater, de la Universidad de Girona, se publicó en la revista Antiquity.
La iconografía coincide con objetos asociados a Sabazio, una divinidad de origen tracio y frigio cuyo culto dejó muy pocos testimonios escritos. El análisis de la pasta indica que la pieza no se fabricó en la zona y podría proceder del norte de África. Se rompió y se enterró en época de Augusto, entre el 27 a.C. y el 14 d.C., lo que la convierte en uno de los ejemplares rurales más tempranos de Iberia.
Cómo llegó ese culto a una finca agrícola del extremo occidental del imperio no está resuelto. Una hipótesis apunta a un sacerdote llegado de oriente al cercano puerto de Emporiae. Tampoco se sabe por qué se rompió y se depositó la pieza.
Un estudio en la zona de Awunbarna, al oeste de Arnhem Land, en el norte de Australia, ha registrado más de 160 sitios con arte rupestre. Entre ellos el equipo documentó 29 imágenes de la Serpiente Arcoíris en 21 lugares distintos, algunas de casi seis metros de largo, junto a cocodrilos, canguros y pitones de tamaño natural.
El trabajo fue dirigido por Paul Tacon, de la Universidad Griffith, junto con el propietario tradicional Charlie Mungulda, y se publicó en la revista Australian Archaeology. La mayoría de las figuras parece pertenecer a los siglos diecinueve y veinte. Muchas se pintaron con arcilla blanca directamente sobre imágenes anteriores ya presentes en la roca.
Por qué se hicieron a ese tamaño, y justo en ese momento, no está resuelto. Los investigadores plantean que las pinturas fueron una respuesta a la colonización europea, con los seres ancestrales invocados como fuente de estabilidad en tiempos de trastorno. Esa lectura es una interpretación, no un hecho demostrado. La arcilla blanca suele desvanecerse en pocos siglos, de modo que la datación de cada panel sigue abierta.
En las excavaciones de Deultum, una colonia romana del sureste de Bulgaria conocida también como Debelt, ha aparecido el esqueleto de un hombre dentro de un dolium, uno de esos enormes recipientes cerámicos en los que los romanos guardaban grano y vino. La tinaja estaba en una torre de la puerta. Los restos se fechan en los siglos cuarto o quinto de nuestra era.
La torre muestra un incendio grave: ceniza, carbón, muros ennegrecidos, vidrio fundido, monedas de bronce chamuscadas y huesos de animales quemados. Bajo el esqueleto había ceniza, de modo que el hombre se metió allí cuando el fuego ya había comenzado. Conservaba dos cuchillos de hierro, uno en el cinturón y otro entre las piernas. Lyudmil Vagalinski, de la Academia Búlgara de Ciencias, lo interpreta como alguien que se ocultaba de un ataque, en una época en que la guarnición combatía a grupos germánicos orientales y a los hunos.
Quién era y si lo mató el fuego o los atacantes sigue sin saberse. Más tarde los supervivientes reconstruyeron la torre sobre un suelo elevado.
En Pashatepe, un asentamiento neolítico del distrito de Jalilabad, en el sur de Azerbaiyán, los excavadores han recuperado una esfera de piedra sin equivalente claro en todo el Cáucaso Sur. El asentamiento se fecha en el sexto milenio antes de Cristo. La bola pesa unos 1,87 kilogramos y mide cerca de diez centímetros de diámetro.
La excavación está dirigida por Vafa Mahmudova, del Instituto de Arqueología y Antropología de la Academia Nacional de Ciencias de Azerbaiyán. Las primeras aldeas agrícolas sí tallaban piedras redondas, pero esos objetos solían servir como percutores o molinos y conservan el desgaste correspondiente. Esta pieza no lo tiene. No hay perforaciones, ni desconchados, ni marcas de impacto. La superficie fue pulida de forma deliberada.
Se barajan dos lecturas. La esfera pudo ser un objeto ritual, o pudo ser una pesa normalizada empleada en el intercambio. Ninguna puede contrastarse con lo hallado hasta ahora, y por el momento el objeto sigue sin explicación.
Un equipo dirigido por Petr Kristuf, de la Universidad de Bohemia Occidental, ha excavado una enorme estructura circular de tierra cerca de la aldea de Chleby, en Bohemia central, República Checa. El anillo mide más de 230 metros de diámetro y estaba delimitado por un foso de más de dos metros y medio de profundidad. Las primeras dataciones sobre material orgánico lo sitúan hacia hace unos 6.500 años, unos mil años antes de que se levantaran las primeras piedras de Stonehenge.
Doce aberturas interrumpen el trazado, y los excavadores señalan que su posición no es casual. Dos apuntan al amanecer del solsticio de verano y al ocaso del solsticio de invierno, y otras parecen marcar los extremos del ciclo lunar de 18,6 años. Kristuf describe el recinto como un calendario monumental ligado a las ceremonias y al año agrícola.
Junto a las entradas aparecieron cráneos y cuernos de bóvidos que, según el equipo, pudieron decorar antaño las puertas. En qué consistían aquellas ceremonias, y quién organizó el enorme trabajo de abrir el foso, el yacimiento no lo dice.
Los excavadores de la colina de Gedikkaya, en Bilecik, al noroeste de Turquía, han recuperado del suelo de una cueva 25 tallas de caliza con forma de tortuga. El equipo, dirigido por la arqueóloga Deniz Sari, sitúa el depósito entre unos 14.500 y 11.200 años atrás, al final de la última Edad de Hielo.
Las piezas son pequeñas, de menos de treinta centímetros, y muchas están apenas desbastadas en lugar de trabajadas con detalle. Algunas fueron recubiertas de arcilla. Lo que llama la atención es la disposición: los objetos se clavaron en el suelo formando anillos, un patrón deliberado y no un montón de piezas descartadas. Sari ha sugerido que las formas repiten el perfil de la propia colina, que se alza como una cúpula baja parecida a un caparazón.
La finalidad sigue abierta. La tortuga suele leerse como símbolo de larga vida y resistencia, y el lugar parece ceremonial, pero Sari advierte que hablar de un culto iría más allá de las pruebas disponibles. No se conoce ninguna disposición comparable en la región para ese periodo.
El cementerio de Pien, en el centro norte de Polonia, ha dado uno de los enterramientos más extraños de Europa. En 2022, arqueólogos de la Universidad Nicolás Copérnico abrieron la tumba 75 y hallaron a una mujer joven con una hoz de hierro curvada apoyada sobre la garganta y un candado triangular de hierro sujeto al dedo gordo del pie izquierdo. La fosa había sido reabierta antes de que el cuerpo terminara de descomponerse.
Un nuevo análisis de Dariusz Polinski y sus colegas, publicado en Journal of Archaeological Science: Reports, añade datos pero no resuelve el enigma. Murió con unos 17 a 19 años, entre 1620 y 1674. Su tocado de seda llevaba hilo dorado y plateado, señal de riqueza, mientras que los isótopos revelan largos periodos casi sin proteína animal. Su linaje materno es raro y apunta a Escandinavia, aunque ella creció en la zona. Una mancha verde en el paladar y en las vértebras del cuello indica un objeto o preparado de cobre colocado en su boca.
Por qué se la trató así sigue sin saberse.
Los arqueólogos que trabajan en Tepecik-Ciftlik, un asentamiento neolítico de la llanura de Melendiz, en Capadocia, Turquía, han identificado once puntas de flecha de obsidiana más con marcas hechas de forma deliberada. El total conocido asciende así a cincuenta y cuatro. El yacimiento estuvo ocupado entre aproximadamente 7100 y 5800 a. C., de modo que las piezas tienen cerca de nueve mil años.
Cada marca está tallada en el vidrio volcánico negro y no hay dos iguales. El estudio, de Alice Vinet, de la Universidad de Aix-Marsella, y Denis Guilbeau, del ministerio de Cultura francés, se publicó en PLOS One el 21 de agosto de 2026.
La explicación habitual no resiste el contraste con las pruebas. Durante años se supuso que las marcas eran signos de propiedad, la forma en que un cazador reclamaba el animal abatido por su flecha. Pero las puntas marcadas son escasas frente a las lisas y los diseños nunca se repiten. No hay un contexto funerario o doméstico constante, ni un sistema simbólico reconocido, ni un patrón que vincule las marcas con grupos concretos. Por ahora los autores admiten que su finalidad se desconoce.
La campaña de buceo de 2026 en Gran Carro, un poblado prehistórico sumergido bajo el lago Bolsena, en el centro de Italia, ha recuperado cerámica, espigas conservadas de espelta y grandes elementos de madera, según informaciones publicadas el 10 de agosto de 2026.
Varias vasijas se fechan en el Bronce Final y pertenecen a la fase protovillanoviana, lo que retrasa la ocupación del lugar más allá del poblado de la Edad del Hierro con el que suele asociarse. El bajo nivel de oxígeno y una capa de sedimento conservan materia orgánica que en tierra firme se habría podrido. El mismo yacimiento dio hace poco su primer fragmento textil de la Edad del Hierro tras más de sesenta años de trabajos.
El rasgo más extraño sigue siendo la Aiola, un montículo cónico de piedras sin argamasa sobre un núcleo de tierra. Allí aparecieron depósitos de grano y objetos parecidos a ajuares funerarios, y bajo las piedras hay maderos pesados. Si fue un edificio, una plataforma o un monumento ritual, no está resuelto.
Los excavadores que trabajan en A Sondum, en la aldea de Sandur, en la isla feroesa de Sandoy, han extraído una piedra tallada del suelo de lo que parece una capilla medieval. Las piedras rúnicas son casi desconocidas en las islas Feroe, y el equipo de Tjodsavnid, el museo nacional, junto con la Universidad de Aarhus y el Museo Moesgaard de Dinamarca, comprendió de inmediato lo que tenía delante.
La inscripción solo se lee en parte. Los especialistas creen que algunos de los caracteres conservados forman una expresión en nórdico antiguo que significa aproximadamente 'aquí yace' o 'aquí descansa', lo que apuntaría a una marca de tumba. El resto del texto no se ha recuperado, y tampoco está claro dónde estuvo la piedra originalmente, ya que apareció reutilizada en un suelo y no en pie.
Entre los demás hallazgos hay un fragmento de una pequeña talla de la Virgen con el Niño y una kola, una lámpara de aceite sencilla. La piedra ya está en el museo nacional, donde será escaneada en tres dimensiones antes de que su superficie se degrade más.
El ministerio de cultura de Perú presentó el 18 de agosto de 2026 el esqueleto de un hombre adulto excavado en la Huaca Pucllana, la pirámide de adobe que sigue en pie dentro de la Lima actual. Los restos se atribuyen a la cultura Lima y se fechan hacia el año 650 de nuestra era, es decir, unos 1.400 años de antigüedad.
Lo llamativo es dónde fue depositado. El cuerpo yacía sobre su costado izquierdo dentro de un canal, con el cráneo vuelto hacia la pirámide y el Pacífico al fondo. Cerca apareció una cabeza de serpiente de cerámica. Gladys Paz, que dirigió la excavación, señaló que el hombre pudo ser dejado allí como ofrenda en el momento en que se cerraba un canal que alimentaba una poza ceremonial.
Esa lectura es una hipótesis de trabajo, no una conclusión. Su edad, la causa de la muerte y si murió en un ritual dependen de análisis de laboratorio pendientes. Por qué la cultura Lima sellaba así un canal no se comprende.
En el complejo funerario de Baydala, cerca de Pavlodar, en el nordeste de Kazajistán, los excavadores han extraído un carro de madera que sostiene un refugio en forma de tienda, muy parecido a una yurta tradicional. Se fecha en el periodo kimako-kipchako, entre finales del siglo IX y comienzos del X, cuando el Kaganato Kimako dominaba las tierras del río Irtysh.
Las viviendas móviles de este tipo se conocían por descripciones escritas y por ilustraciones antiguas. Un ejemplar conservado, no. Las autoridades de la región de Pavlodar afirman que la estructura no tiene paralelo arqueológico conocido en Kazajistán ni en el resto de la estepa. Con ella se enterraron una silla de montar, estribos, bocados de caballo, armas, joyas y tejidos de seda, un conjunto que apunta a una persona de alto rango. Las excavaciones las dirige desde hace más de dos décadas el arqueólogo kazajo Timur Smagulov.
Por qué se colocó una casa rodante en una tumba no está resuelto. Su papel ritual exige más estudio, y la idea de que Baydala corresponda a Imakia, la capital kimaka citada en fuentes medievales, sigue siendo una hipótesis de trabajo.
Cuando en 2024 aparecieron seis esqueletos bajo las ruinas de la residencia de Hermann Goring en la Guarida del Lobo, el cuartel general de guerra de Hitler en lo que hoy es el nordeste de Polonia, las manos y los pies ausentes y las señales de quemaduras invitaron a teorías siniestras. Una excavación de tres semanas ha añadido ahora cinco esqueletos más y dos concentraciones de huesos humanos, una de ellas justo bajo los cimientos del edificio.
La conclusión del equipo de la Academia Polaca de Ciencias, que trabajó con la Fundación Latebra de Gdansk, es más prosaica y en cierto modo más incómoda. La casa se levantó encima de un cementerio anterior. Antes de construir se rebajó el terreno cerca de un metro y medio, lo que explica lo poco profundas que son las tumbas. Los cimientos y las zanjas de servicios cortaron sepulturas existentes y los restos desplazados se tiraron cerca. El arqueólogo Jakub M. Niebylski lo resumió sin rodeos: la casa se construyó sobre un cementerio.
La antigüedad del cementerio sigue sin conocerse. Se prevén análisis de radiocarbono y dendrocronología. No se recuperaron ofrendas, así que los enterrados siguen sin identificar.
Dentro de la Subestructura II C de Calakmul, en el estado mexicano de Campeche, un mural de carbón muy deteriorado ha vuelto a ser legible. La imagen digital, la fotogrametría y la reconstrucción gráfica sacaron a la luz al héroe mitológico Juun Ajaw cazando una criatura en el agua y, junto a la escena, un signo calendárico del calendario ritual maya de 260 días.
La pintura se fecha entre unos 400 y 200 antes de Cristo, lo que la convierte en la escritura más antigua conocida en Calakmul por un margen amplio. Las inscripciones conservadas del sitio se habían atribuido casi por completo al periodo Clásico, entre el 250 y el 900 después de Cristo. El hallazgo sitúa a Calakmul junto a San Bartolo, El Mirador y Tikal, en el reducido grupo de centros del Preclásico Tardío con escritura temprana. El trabajo se realizó en el Proyecto Arqueológico Calakmul, dirigido por Ramón Carrasco Vargas, con la reconstrucción a cargo de Daniel Salazar Lama.
Quedan cuestiones sin resolver: para qué servía la Subestructura II C, la fecha exacta, que aún requiere muestreo científico, y si el signo marca un mito o un rito real.
Archivos desclasificados
Con motivo del 40 aniversario de la cumbre de Reikiavik de 1986, el Archivo de Seguridad Nacional de la Universidad George Washington publicó el 10 de octubre 18 documentos que colocan lado a lado los registros estadounidense y soviético de las conversaciones entre Reagan y Gorbachov. Los papeles de EE. UU. se obtuvieron mediante solicitudes de la Ley de Libertad de Información a la Biblioteca Reagan y al Departamento de Estado. Las notas soviéticas proceden del archivo de Anatoli Cherniáyev, asesor de Gorbachov, y de una colección de la Biblioteca del Congreso. El paquete incluye además material inédito sobre intercambios de presos políticos.
Las dos versiones coinciden en gran parte, y en ambas los líderes discuten la abolición total de las armas nucleares. La diferencia clara está en el final. La transcripción rusa recoge unas palabras de cierre en las que Reagan insinúa que Gorbachov no quería un acuerdo y duda de que haya otra reunión. El memorando estadounidense muestra a Reagan preparándose para salir y un intercambio de cortesías.
El Archivo no explica por qué esas palabras figuran en un solo registro. Partes de un dossier informativo del Departamento de Estado sobre la cumbre siguen sin publicarse.
El 8 de octubre, el FBI publicó en su archivo en línea Vault un expediente breve y muy censurado sobre Dugway Proving Ground, el campo de pruebas del Ejército en el desierto de Utah. El memorando de tres páginas, fechado el 9 de junio de 2015, lo redactó la oficina de Salt Lake City.
Según el documento, en abril de 2015, dentro de un programa de reactivos del Departamento de Defensa, lotes de muestras biológicas producidas en Dugway, que debían estar irradiadas e inactivadas, se enviaron a través de Aberdeen Proving Ground, en Maryland, a empresas de biotecnología de todo el país. El análisis de una muestra en un laboratorio participante indicó Bacillus anthracis virulento, la bacteria del ántrax. El FBI abrió un caso para examinar un posible uso indebido de un agente selecto según las leyes sobre armas de destrucción masiva y armas biológicas.
El error de envío ya lo hizo público el Pentágono en 2015. Lo que el expediente no muestra es cómo terminó la investigación del FBI: nombres, números de caso y parte del análisis siguen tachados.
Documentos de la Agencia de Seguridad Nacional recién publicados muestran que en 1992 el Estado Mayor Conjunto del Pentágono examinó si aviadores estadounidenses desaparecidos en vuelos de reconocimiento durante la Guerra Fría pudieron haber estado retenidos por la Unión Soviética, China o Corea del Norte. El paquete de 15 páginas fue obtenido mediante una solicitud bajo la Ley de Libertad de Información por el sitio de investigación The Black Vault y publicado el 9 de octubre de 2026.
Un memorando de junio de 1992 enumera 21 incidentes de pérdida de aviones entre 1950 y 1969, identificados por la Fuerza Aérea y la Armada, con 131 militares cuyo paradero sigue sin aclararse. Entre los aparatos había modelos B-29, RB-47, RB-50, C-130 y U-2. El memorando señala además que la explicación oficial de algunas pérdidas y lo que realmente ocurrió podrían ser dos historias distintas.
Partes clave siguen ocultas. Funcionarios de defensa mantuvieron pasajes clasificados como secretos, incluido el texto justo después de esa observación, y otras líneas se retuvieron por privacidad. Los documentos no demuestran que ningún aviador sobreviviera en cautiverio extranjero, no indican a qué casos se refería la observación y no prueban que ninguna versión oficial fuera falsa.
El 6 de octubre de 1976 una bomba destrozó el vuelo 455 de Cubana poco después de despegar de Barbados y mató a las 73 personas a bordo, entre ellas el equipo nacional de esgrima de Cuba. Con motivo del 50 aniversario, el National Security Archive de Washington publicó un dosier de diez documentos desclasificados: cinco del FBI, tres de la CIA, un análisis del Departamento de Estado y una declaración policial de Trinidad y Tobago de 1976.
Los papeles muestran que las agencias estadounidenses recibieron enseguida información de inteligencia que señalaba como organizadores a exiliados anticastristas que operaban desde Venezuela, y que dos hombres acusados de colocar el artefacto fueron detenidos en pocos días. Un informe de la CIA describe un aviso sobre un ataque a un avión cubano que llegó a la agencia solo después del siniestro.
Mucho sigue sin aclararse. Varios documentos continúan parcialmente tachados, algunas afirmaciones dependen de una sola fuente no verificada y nadie fue condenado nunca por planear el atentado. El archivo sostiene que los papeles revelan cuánto sabían entonces los funcionarios estadounidenses.
Trece años después de una solicitud FOIA presentada en agosto de 2013, la CIA ha entregado un paquete de unas 35 páginas que muestra cómo el gobierno se preparó para explicar la operación de mayo de 2011 contra el complejo de Osama bin Laden en Pakistán. Lo publicó esta semana The Black Vault, un archivo privado de documentos oficiales.
El expediente incluye un memorando del 1 de mayo de 2011 del entonces director de la CIA, Leon Panetta, que pedía desclasificar con urgencia gráficos, puntos de comunicación y un documento de preguntas y respuestas, además de otro que autorizaba el uso público de imágenes de satélite. Ambos textos estaban marcados como redactados para ser desclasificados. Hablan de una alta confianza en que un objetivo clave estaba allí, pero evitan detalles sobre la unidad, el número de efectivos y el punto de partida.
La CIA se negó a buscar registros sobre el tratamiento del cuerpo de Bin Laden, alegando que estarían en archivos operativos exentos, y no confirmó que existan. Gran parte del paquete repite lo que se hizo público en 2011.
Una inspección del Inspector General de la CIA sobre el Centro Antiterrorista de la agencia, terminada en agosto de 2001, pocas semanas antes de los atentados del 11 de septiembre, se ha publicado con muchas menos partes tachadas. El informe de 82 páginas salió por primera vez en 2010 muy censurado. La versión más completa se obtuvo tras una solicitud de revisión obligatoria de desclasificación presentada en 2019 y el archivo The Black Vault la publicó el 6 de octubre.
Los pasajes ahora visibles describen un centro desbordado. La plantilla creció un 74 por ciento en cinco años y el presupuesto se duplicó con creces, pero los analistas dedicaban entre el 30 y el 50 por ciento de su tiempo a apoyar operaciones en lugar de a investigación a largo plazo. Una avalancha de informes, muchos poco fiables, dificultaba el análisis a fondo sobre Bin Laden, y los retrasos de traducción podían dejar material en espera durante meses.
Los nombres de programas, actividades en el extranjero, ubicaciones y datos del personal siguen reservados, así que el efecto de estos problemas en operaciones concretas aún no es público.
Un satélite de inteligencia de señales de la Guerra Fría, cuya misión se desclasificó hace poco, se ha fragmentado a unos 775 kilómetros sobre la Tierra. El USA-32, conocido en la Oficina Nacional de Reconocimiento (NRO) como FARRAH III, fue lanzado con un cohete Titan II el 5 de septiembre de 1988. Los documentos que la NRO ha publicado en parte describen el programa FARRAH como la captación de emisiones de radares soviéticos en la banda de 2 a 18 GHz.
El 13 de septiembre de 2026, la red de seguimiento de la Fuerza Espacial de EE. UU. registró un evento de fragmentación: la nave se partió de repente en pedazos. La empresa privada s2a systems sigue desde entonces los fragmentos que se dispersan por una franja concurrida de la órbita baja. Según los informes, el satélite estaba diseñado para durar tres años, pero permaneció en órbita unos 38.
Se desconoce por qué se rompió. Podría deberse a restos de combustible en un tanque presurizado, a una celda de batería averiada o al impacto de basura espacial. Los informes señalan que no hay pruebas de un acto deliberado ni de un arma antisatélite.
Un informe publicado el 1 de octubre por el National Security Archive analiza uno de los últimos documentos aún parcialmente secretos de los archivos del asesinato de Kennedy: la historia interna de la estación de la CIA en Ciudad de México, una obra de tres volúmenes y 539 páginas que el Congreso solicitó por primera vez en 1978.
El texto ha pasado por varias revisiones de desclasificación, en 2017, 2022, 2023 y de nuevo en enero de 2025. Aun así, según los investigadores, cerca de diez páginas siguen totalmente censuradas. Tratan de operaciones de la estación contra grupos estudiantiles de izquierda antes de la masacre de Tlatelolco del 2 de octubre de 1968, y hay otros cortes sobre operaciones con funcionarios de seguridad mexicanos, sindicatos y el propio gobierno de México.
Las partes publicadas ya describen escuchas telefónicas y enlaces con altos funcionarios mexicanos. Qué contienen las páginas ocultas y por qué se consideran demasiado sensibles más de 55 años después no se ha explicado.
La Marina de Estados Unidos ha divulgado 939 páginas de la Evaluación de Conceptos de Vehículos Navales Avanzados, un estudio iniciado en 1975 para decidir qué naves poco convencionales podrían servir a la flota entre 1980 y 2000. The Black Vault obtuvo el material mediante una solicitud de la Ley de Libertad de Información presentada en septiembre de 2023, y la entrega se produjo el 23 de septiembre de 2026 en cuatro volúmenes.
Las páginas recogen más de 200 análisis sobre nueve tipos de vehículos. Entre ellos, un avión nuclear de 560 toneladas pensado para permanecer unos 15 días en vuelo con un reactor refrigerado por helio, un portaaviones nuclear de efecto superficie, buques de efecto superficie capaces de superar los 80 nudos, hidroalas, vehículos de efecto suelo, grandes dirigibles, buques de doble casco SWATH y cascos planeadores.
Ninguno de los diseños nucleares llegó a construirse, y el propio estudio daba por supuesta la viabilidad de una propulsión nuclear ligera sin demostrarla. Hay partes retenidas por motivos de clasificación y privacidad, y el cuarto volumen principal, que comparaba los conceptos con las amenazas previstas hacia el año 2000, aún no se ha publicado.
La Agencia de Seguridad Nacional de EE. UU. ha publicado un artículo de 1966 titulado Coleccionar cupones y criptología, solicitado por primera vez bajo la Ley de Libertad de Información en agosto de 2017. La entrega llegó el 9 de septiembre de 2026, más de nueve años después, y la difundió el archivo The Black Vault. El estudio, de 13 páginas y escrito por Marie Capozza, apareció en la revista técnica clasificada de la NSA y lleva la marca SECRETO en todas sus páginas.
El texto aplica al descifrado de códigos el problema del coleccionista de cupones, una pregunta clásica sobre cuánto se tarda en reunir una colección completa de objetos que salen al azar. Trata pruebas de aleatoriedad, generación de tarjetas de clave, estimación del número de grupos de código y formas estadísticas de detectar patrones que no deberían existir.
No todo salió a la luz. La NSA retuvo una larga sección titulada Coleccionar cupones y generación de alfabetos, además de partes de la bibliografía, alegando seguridad nacional y leyes de protección de inteligencia. Sesenta años después, no se ha explicado por qué esa parte de un trabajo de probabilidad sigue necesitando protección.
La CIA ha publicado un paquete de 50 páginas que muestra cómo tramitó dos solicitudes de Jeffrey Epstein para obtener cualquier registro de la agencia sobre él. Los archivos los obtuvo el archivo de investigación The Black Vault mediante una petición FOIA, usando dos números de caso que habían aparecido en anteriores publicaciones oficiales sobre Epstein. De 17 documentos, uno se entregó completo y 16 con partes retenidas.
La primera solicitud, de octubre de 1999, pedía todos los registros asociados a su nombre. La CIA respondió en febrero de 2002 que no había encontrado ninguno. Una segunda solicitud en 2011, enviada a través de su abogado, preguntaba en concreto por cualquier vigilancia o recopilación de información sobre él desde 2000. La agencia dijo no tener registros de una afiliación abierta o reconocida, pero sobre cualquier vínculo clasificado dio una respuesta Glomar, sin confirmar ni negar que existan tales registros.
Sigue sin saberse qué contienen los pasajes retenidos y si existe algún registro clasificado. La respuesta Glomar es práctica habitual de la CIA y no prueba nada en ningún sentido.
El Departamento de Guerra anunció el 14 de septiembre una exención específica que permite a militares, empleados civiles y contratistas, actuales y antiguos, entregar información protegida sobre fenómenos anómalos no identificados al grupo de trabajo PURSUE. Solo para esas comunicaciones, anula las sanciones civiles y administrativas de los acuerdos de confidencialidad y de los compromisos de programas de acceso especial. No autoriza a hablar con la prensa ni con el público, y lo que se cuente solo será revisado para una posible desclasificación.
The Black Vault, que sigue el tema mediante solicitudes FOIA, señala que ya existían protecciones parecidas. Una ley de defensa de 2023 permitía a la oficina AARO recibir esa información sin importar la clasificación ni los acuerdos de secreto, y documentos publicados en 2024 y 2025 muestran a AARO diciendo a los testigos que sus acuerdos no se aplicaban durante las entrevistas.
Quedan preguntas clave. El texto completo de la nueva directiva no se ha publicado y no está claro cómo trata otra información clasificada que se solape con el tema. The Black Vault ha pedido los documentos y aún no ha recibido respuesta.
Unos documentos divulgados en virtud de la Ley de Libertad de Información arrojan nueva luz sobre un taller a puerta cerrada que la Oficina de Resolución de Anomalías en Todos los Dominios (AARO) del Pentágono organizó en agosto de 2025. El encuentro, de dos días y acogido por Associated Universities en Vienna, Virginia, trató sobre cómo recopilar, guardar y analizar los relatos de testigos de fenómenos anómalos no identificados. Participaron unas 40 personas de la administración, universidades y grupos de investigación independientes.
El Departamento de Defensa localizó 89 páginas en respuesta a la solicitud, que el archivo documental The Black Vault publicó el 25 de septiembre. Se entregaron setenta páginas, muchas con tachaduras, y 19 se retuvieron por completo alegando deliberaciones internas y privacidad.
Los archivos muestran además que el día antes del taller AARO recibió en el Pentágono a la CRIDOVNI, la comisión de la Fuerza Aérea uruguaya que investiga este tipo de informes, para hablar de intercambiar informes y métodos. AARO también buscaba contactos con organismos similares en otros países de Sudamérica y planeaba un segundo taller a comienzos de 2026. Qué se dijo realmente en el taller, y si la cooperación con Uruguay prosperó, no figura en las páginas divulgadas.
Tras más de cuatro años de espera, la Marina de Estados Unidos respondió a una solicitud de la Ley de Libertad de Información sobre los correos de Scott Bray, exsubdirector de Inteligencia Naval y una de las caras públicas del gobierno en materia de fenómenos aéreos no identificados. La solicitud, presentada por The Black Vault en mayo de 2022, pedía mensajes con términos como UAP, UFO, UAPTF y AATIP.
En su respuesta del 23 de septiembre, la Marina indicó que localizó 1.321 páginas. Publicó 1.019 con tachaduras y retuvo por completo 302. Los documentos tratan de sesiones informativas al Congreso, la gestión de la publicación de sus videos de ovnis en abril de 2020, el trabajo del grupo especial sobre UAP y la evaluación de inteligencia de 2021.
Los correos muestran sobre todo cómo los funcionarios coordinaban mensajes e informes, sin revelar conclusión alguna sobre la naturaleza de los objetos. Abundan noticias reenviadas y afirmaciones externas, lo que no implica que la Marina las respaldara. Qué contienen las 302 páginas retenidas sigue siendo desconocido.
La Agencia de Seguridad Nacional de Estados Unidos ha divulgado ocho estudios de pronóstico tecnológico solicitados mediante la Ley de Libertad de Información en mayo de 2011. La respuesta, fechada el 29 de agosto de 2026, llegó más de quince años después y el archivo documental The Black Vault la publicó el 22 de septiembre.
Los estudios, redactados entre 2002 y 2010, anticipan tecnologías emergentes. Uno, sobre privacidad y anonimato, salió de un grupo de investigación de la propia NSA. La mayoría de los demás los elaboraron los Laboratorios Nacionales Sandia y tratan materiales más allá de la ley de Moore, electrónica de terahercios, captación de energía, antenas y el lado humano de la red, incluidas las interfaces entre cerebro y red. Un informe del Laboratorio Nacional del Noroeste del Pacífico analiza la transmisión inalámbrica de datos mediante iluminación LED.
No se publicó todo. Un documento de 228 páginas se retuvo completo por estar clasificado, otros pasajes aparecen tachados y dos títulos solicitados, sobre computación bioinspirada y localización de posición, no figuran en la entrega. Se desconoce qué contienen las páginas retenidas.
Estados Unidos ha desclasificado un conjunto de documentos relacionados con los atentados del 11 de septiembre que llevaban años reclamados. La publicación se anunció el 11 de septiembre de 2026, después de que la Junta de Desclasificación de Interés Público presionara y el Consejo de Seguridad Nacional encargara la revisión al panel interagencial de apelaciones en materia de clasificación.
Se han abierto dos grupos de papeles. El primero es un resumen de unas 7.000 palabras elaborado por la Comisión del 11-S que repasa todos los informes diarios al presidente en los que se mencionaba a Al Qaeda, a Osama bin Laden o a Afganistán durante los tres años previos. La CIA ha divulgado además los fragmentos de esos informes en los que se basó el resumen.
El segundo grupo son las actas de las entrevistas de la Comisión con siete altos cargos: el presidente Bill Clinton, el vicepresidente Al Gore, los asesores de seguridad nacional Condoleezza Rice y Samuel Berger, el coordinador antiterrorista Richard Clarke, el director de la CIA George Tenet y Michael Scheuer, jefe de la unidad dedicada a Bin Laden.
La propia junta señaló que siguen abiertas preguntas sobre el 11-S y que otros expedientes merecen revisión.
El 21 de septiembre de 2026, en el 50 aniversario del coche bomba que mató en Washington al exiliado chileno Orlando Letelier y a su colega estadounidense Ronni Karpen Moffitt, el National Security Archive publicó 12 documentos desclasificados del gobierno de Estados Unidos sobre el caso.
Incluyen documentos del FBI de una investigación del Departamento de Justicia de 1999-2000 sobre el papel del exgobernante chileno Augusto Pinochet, informes del Departamento de Estado de 1987 sobre entrevistas con un exagente de inteligencia chileno y evaluaciones de la CIA. Un análisis de la CIA de 1987 concluyó que Pinochet ordenó personalmente el asesinato, y un cable de 1978 describe intentos de frenar la investigación estadounidense.
Piezas clave siguen reservadas. La declaración del jefe de la policía secreta chilena se publicó totalmente tachada, y el resumen final del Departamento de Justicia de diciembre de 2000, que según se informa trataba si pedir una acusación, sigue clasificado. Pinochet nunca fue acusado en Estados Unidos y murió en 2006. El Archivo exige liberar el resto, así que por qué se detuvo el proceso sigue siendo una pregunta abierta.
El Archivo de Seguridad Nacional de la Universidad George Washington ha publicado 25 documentos desclasificados sobre cómo el gobierno de Clinton gestionó las negociaciones climáticas con China a finales de los años noventa. Los registros proceden de archivos de la Casa Blanca, el Departamento de Estado y la Biblioteca Presidencial Clinton, y se obtuvieron mediante solicitudes bajo la Ley de Libertad de Información e investigación de archivo.
Los papeles sugieren que, en privado, los líderes estadounidenses y chinos expresaban inquietudes parecidas sobre el medio ambiente, mientras que sus posturas públicas en torno al Protocolo de Kioto eran mucho más duras. Funcionarios chinos distinguían entre las emisiones que los países pobres necesitaban para sobrevivir y las emisiones excesivas de las naciones ricas. Un alto negociador estadounidense concluyó que todo camino hacia la ratificación de Kioto pasaba por Pekín, aunque señaló que China rechazaba con firmeza compromisos vinculantes.
Los archivos registran también una reorganización de 1998 que trasladó la autoridad climática en China del servicio meteorológico a la comisión nacional de planificación, y muestran que los gobiernos provinciales controlaban decisiones clave de infraestructura. Queda abierto cuánto de ese terreno común privado llegó a influir en la política real de cada lado.
La Agencia de Seguridad Nacional de Estados Unidos ha divulgado un artículo de su revista técnica interna más de nueve años después de que se presentara la solicitud. El texto lo escribió en 1972 Herbert S. Guy Jr. bajo el título Quizá tenga que ver con la fase de la Luna, y describe cómo criptoanalistas, analistas de tráfico y lingüistas desmontaron juntos un sistema de indicativos.
La petición se presentó el 6 de agosto de 2017. La agencia respondió el 25 de agosto de 2026. Lo que llegó está casi en blanco: hay páginas enteras retenidas y solo se puede leer parte de la primera. La NSA invocó una exención legal que protege la información sobre sus propias funciones y actividades.
Qué sistema se estudiaba, y por qué sigue sin poder describirse 54 años después, no consta en el texto publicado. El investigador que presentó la solicitud y difundió el documento dice que prepara un recurso.
El 18 de septiembre el Pentágono publicó la sexta entrega de documentos de PURSUE, el programa para divulgar archivos oficiales sobre fenómenos anómalos no identificados que comenzó en mayo de 2026. Según CBS News, la entrega reúne 71 archivos fechados entre 1952 y 2025, con 55 documentos, 15 vídeos y una grabación de audio, y 64 de ellos tienen partes tachadas.
La mayor parte trata de AAWSAP, un programa de la Agencia de Inteligencia de Defensa que funcionó de 2008 a 2012. Un informe de gastos cifra su coste en casi 22 millones de dólares, y 37 estudios que produjo abordan temas como motores de curvatura, agujeros de gusano y antigravedad. El Pentágono aclara que eran estudios de referencia y no validan esas ideas. Un estudio de 2010 describe síntomas médicos sin explicar en tres ingenieros de antenas.
Entre el material antiguo figura la película de Tremonton, Utah, de 1952, con una docena de objetos brillantes que algunos analistas atribuyeron después a aves marinas, y una grabación de 1952 del oficial Edward Ruppelt, que decía que cerca de una quinta parte de los casos seguía sin explicación. Vídeos recientes de Colorado y Oriente Medio siguen sin aclarar.
La Agencia de Seguridad Nacional de Estados Unidos (NSA) rechazó una apelación que pedía cualquier registro sobre Immaculate Constellation, nombre de un supuesto programa secreto que, según se afirma, reúne imágenes de fenómenos anómalos no identificados. La respuesta, obtenida mediante la Ley de Libertad de Información por el archivo documental The Black Vault, se hizo pública el 17 de septiembre de 2026.
La denuncia surgió en informes de prensa en octubre de 2024, y un documento atribuido a un denunciante se incorporó al Registro del Congreso durante una audiencia del Comité de Supervisión de la Cámara sobre UAP el 13 de noviembre de 2024. El Pentágono ha declarado públicamente que no tiene constancia, actual ni histórica, de ningún programa de acceso especial con ese nombre.
La NSA no dijo que carezca de registros. Emitió una respuesta Glomar, sin confirmar ni negar que existan archivos, y se amparó en excepciones de la ley para información clasificada y protegida por otras leyes. En la apelación mantuvo esa postura, alegando que incluso una respuesta podría revelar datos clasificados. Si el programa existió alguna vez, y si alguna agencia guarda material sobre él, sigue sin confirmarse.
Un anuncio de contratación del Departamento de Defensa, difundido el 2 de septiembre de 2026, muestra que la Oficina de Resolución de Anomalías de Todos los Dominios se prepara para pagar una suscripción a una colección privada de expedientes sobre ovnis. El proveedor citado es el Centro Nacional de Registros Históricos de Objetos Voladores No Identificados, una organización sin ánimo de lucro de Nuevo México dirigida por el investigador David Marler, que conserva material del Proyecto Libro Azul y los papeles personales del astrónomo J. Allen Hynek.
A la oficina le interesan sobre todo los expedientes anteriores a 1990, descritos en el anuncio como cientos de miles de casos que no existen en ningún otro sitio. El acuerdo se plantea como un año con cuatro prórrogas opcionales. El Pentágono no facilitó un coste estimado y el archivo no respondió a las preguntas de la prensa.
El motor es legislativo. La ley de autorización de defensa de 2023 ordenó un relato histórico completo de la implicación del gobierno estadounidense en estos fenómenos desde 1945, y la ley del año siguiente ordenó crear una colección de registros UAP en los Archivos Nacionales. La pregunta abierta es por qué tanta parte de esa historia debe ahora recomprarse a un particular.
El 11 de septiembre de 2026, en el 25 aniversario de los atentados, un panel de apelaciones del Gobierno de Estados Unidos publicó documentos de la Comisión del 11-S que habían seguido clasificados durante más de dos décadas. El Panel Interagencial de Apelaciones sobre Clasificación de Seguridad, que resuelve impugnaciones a decisiones de secreto, anunció la publicación a través de los Archivos Nacionales y cerró así dos apelaciones, la 2022-008 y la 2023-001.
La publicación tiene dos partes. Una es un resumen de unas 7.000 palabras que el personal de la Comisión elaboró a partir de todos los informes diarios de inteligencia al presidente que mencionaban a Al Qaeda, Osama bin Laden o Afganistán en los tres años previos a los ataques. La otra son once memorandos que recogen entrevistas realizadas por la Comisión en 2003 y 2004 a cinco altos cargos: Sandy Berger, Richard Clarke, Condoleezza Rice, Michael Scheuer y George Tenet.
La Junta de Desclasificación de Interés Público había reclamado estos documentos durante casi veinte años y a comienzos de este mes aún señalaba que seguían retenidos. Ambos están ya disponibles en la web de los Archivos Nacionales. Cuánto aportan las notas de las entrevistas al conocimiento público sobre las advertencias previas a los atentados es algo que los historiadores apenas empiezan a evaluar.
En el 25 aniversario de los atentados del 11 de septiembre, la CIA desclasifico mas de 100 paginas de informes diarios al presidente, fechados entre febrero de 1998 y el 12 de septiembre de 2001. El director John Ratcliffe lo describio como la mayor publicacion de analisis de la agencia vinculada al 11-S.
Los documentos siguen los movimientos de Osama bin Laden, su financiacion y su red dentro y fuera de Estados Unidos. Un informe de septiembre de 1998 advertia al presidente de que sus seguidores podrian estrellar un avion cargado de explosivos contra una ciudad estadounidense. Entre las paginas figura tambien el conocido informe del 6 de agosto de 2001, encabezado por la advertencia de que bin Laden estaba decidido a atacar dentro del pais.
Los analistas repetian que no tenian datos concluyentes sobre fechas ni metodos. Muchas paginas estan muy tachadas y la entrega no aporta revelaciones mayores que las ya establecidas por las investigaciones del Congreso. Que ocultan las tachaduras restantes no es publico.
Un informe publicado el 3 de septiembre de 2026 por la Oficina de Rendición de Cuentas del Gobierno, el órgano fiscalizador del Congreso de Estados Unidos, describe cómo el Servicio Secreto gestionó una década de incidentes de seguridad sin dejar constancia de sus propios razonamientos.
Entre 2015 y 2025 el organismo atendió 83 incidentes y modificó sus protocolos de protección a raíz de 25 de ellos. Las normas internas no obligan a escribir por qué se considera que un incidente no justifica un cambio, de modo que para el resto de los casos no existe justificación alguna por escrito. Entre los episodios que no produjeron cambios figuran encuentros con drones, incluido un aparato que tocó una caravana presidencial en 2015 y otro que sobrevoló un mitin electoral.
El informe añade que ocho de 22 protocolos habían superado el plazo obligatorio de revisión de cuatro años y que un acuerdo interinstitucional de 1991 no contiene ninguna disposición sobre drones. El Departamento de Seguridad Nacional aceptó las tres recomendaciones.
Un documento del departamento de defensa de la Comisión Europea, obtenido por la organización de noticias Euronews y publicado el 17 de agosto de 2026, indica que los fenómenos aéreos no identificados se discuten dentro del ejecutivo de la Unión Europea y no se descartan sin más. El texto se refiere a observaciones del cielo y del espacio comunicadas desde Malasia.
Según la información, la Comisión afirmó que su capacidad para ver e identificar esos objetos mejora a medida que avanza la tecnología de detección. Ha propuesto a los Estados miembros ampliar su capacidad de detectar objetos en el entorno espacial cercano a la Tierra, un paso presentado como aplicable tanto a la basura orbital como a los fenómenos no identificados. Euronews revisó además correspondencia de octubre de 2022 en la que astrónomos aficionados de Malasia enviaron 37 imágenes a la presidenta de la Comisión, Ursula von der Leyen, y preguntaron qué eran los objetos vistos cerca de aeronaves y de instalaciones militares.
Mucho permanece fuera de la vista. La Comisión no quiso describir ningún intercambio de información con Estados Unidos y señaló que los fenómenos no identificados siguen siendo una responsabilidad nacional. Si existen más expedientes europeos, y qué muestran realmente las imágenes, no está establecido.
Veinticinco años después de los atentados, un bloque central de documentos de la Comisión del 11-S sigue sin hacerse público. La Junta de Desclasificación de Interés Público, un órgano asesor que depende de la Casa Blanca, expuso la situación en una entrada publicada por los Archivos Nacionales de Estados Unidos el 1 de septiembre de 2026.
Hay dos grupos de documentos en juego. Uno es el resumen de un informe diario del presidente. El otro es un conjunto de memorandos para el expediente, las notas tomadas cuando el personal de la Comisión entrevistó a altos cargos de los gobiernos de Clinton y Bush, entre ellos Condoleezza Rice, Samuel Berger, Richard Clarke, Michael Scheuer y George Tenet. Las actas de las entrevistas al presidente Bush y al vicepresidente Cheney se publicaron ya en 2022.
La Junta escribió al presidente el 30 de junio de 2026 recomendando su publicación, y el material está ahora en manos del panel interagencial de apelaciones sobre clasificación. La Junta optó por no reclamar todos los informes diarios, alegando que el volumen de material sensible sería excesivo. No hay fecha de publicación.
Documentos obtenidos mediante la ley de acceso a la informacion, publicados el 12 de julio de 2026, muestran que el organismo del Pentagono que investiga el sindrome de La Habana ha contado con el apoyo de Anomaly 6, una empresa de Virginia que compra datos masivos de localizacion recogidos de millones de telefonos moviles en todo el mundo.
El trabajo se enmarca en un contrato de la Fuerza Aerea llamado Project Yellowfin, por cerca de seis millones de dolares. Segun el texto del contrato, la firma aportara inteligencia de localizacion y elaborara productos de datos que representen la distribucion geografica, la secuencia temporal y las conexiones entre hechos y actores para el equipo interfuncional de incidentes anomalos de salud. En 2022 esa misma empresa demostro su alcance en una presentacion comercial rastreando telefonos de personal de la CIA y la NSA entre sus casas y sus oficinas.
Los documentos no dicen que buscaba el equipo en esos datos ni que encontro. Ni la empresa ni la Fuerza Aerea respondieron. La causa de las lesiones que denuncia personal estadounidense en el extranjero desde 2016 sigue sin resolverse oficialmente.
Un aviso de contratación del Departamento de Defensa, difundido el 2 de septiembre de 2026, muestra que la Oficina de Resolución de Anomalías de Todos los Dominios pretende adjudicar sin concurso una suscripción de acceso digital a un archivo privado de registros sobre fenómenos anómalos no identificados. Lo custodia el Centro Nacional de Registros Históricos de Objetos Voladores No Identificados, una organización sin fines de lucro de Nuevo México dirigida por el investigador David Marler.
La colección se describe como la mayor de su tipo en manos privadas, con cientos de miles de expedientes reunidos durante más de setenta y cinco años. Incluye los archivos de grupos civiles de investigación activos desde principios de los años cincuenta y los papeles personales de J. Allen Hynek, consultor científico del Proyecto Blue Book. A la oficina le interesa sobre todo el material anterior a 1990.
El Congreso encargó a la oficina reunir un registro completo de la participación del gobierno estadounidense en estos fenómenos desde 1945. Muchos expedientes militares de mediados de siglo quedaron fragmentados o nunca se guardaron de forma centralizada, y algunos sobreviven solo porque investigadores privados los conservaron. El costo no se hizo público y el archivo declinó comentar.
El Departamento de Guerra de Estados Unidos ha publicado el quinto lote de documentos desclasificados dentro del programa de divulgación progresiva sobre fenómenos anómalos no identificados, iniciado el 8 de mayo de 2026. Sean Parnell, asistente del secretario de Guerra para asuntos públicos, anunció la entrega el 7 de agosto de 2026.
El lote incluye informes de entrevistas a testigos elaborados por el FBI, reconstrucciones digitales basadas en esos relatos y un vídeo térmico con dos formas de movimiento lento registradas como oscuras sobre un fondo más cálido. Entre los testigos hay dos agentes especiales federales. Un civil describió tres avistamientos distintos en una ventana de cinco horas en algún punto del oeste del país.
Las fechas y los lugares están censurados, lo que dificulta la verificación independiente. Nada en la entrega identifica qué eran los objetos, cómo se propulsaban ni de dónde venían. La idea de que el programa retiene una explicación mayor sigue siendo una hipótesis abierta, no un hallazgo documentado. Habrá más entregas.
La Oficina del Director de Inteligencia Nacional de Estados Unidos ha emitido una directriz preliminar que empieza a levantar una barrera de larga data. El memorando, numerado ES 2026-00818 y fechado el 31 de julio de 2026, ordena al Departamento de Guerra y a las agencias de inteligencia crear una vía por la que empleados actuales y antiguos puedan describir fenómenos anómalos no identificados ante representantes designados del gobierno, incluso cuando un acuerdo de confidencialidad o un juramento de secreto lo prohibirían normalmente.
Las agencias disponen de treinta días para nombrar un contacto del grupo de trabajo e informar a su personal de que la exención existe. El paso se inscribe en el programa de divulgación PURSUE, en cuyo marco ya se han publicado varias tandas de archivos este año.
Quedan lagunas importantes. La directriz cubre a los empleados pero nada dice con claridad sobre los contratistas, que concentran buena parte del trabajo relevante. Además solo alcanza a acuerdos y juramentos, un conjunto más estrecho que el previsto en la ley. Aún faltan los procedimientos detallados.
El Archivo de Seguridad Nacional de la Universidad George Washington publicó el 31 de agosto de 2026 una nueva colección documental. Catalogada como Briefing Book 928 y editada por Walker Gargagliano, reúne registros sobre un episodio que los historiadores siguen discutiendo: el intento, bajo el secretario general Mijaíl Gorbachov, de reorientar la doctrina militar soviética en Europa desde la ofensiva hacia la defensa.
La recopilación se apoya en material estadounidense desclasificado, en evaluaciones de la CIA sobre el despliegue soviético y en notas tomadas por los propios asesores de Gorbachov durante las discusiones del Politburó. Entre los documentos figura la visita a Estados Unidos del ministro de Defensa soviético Dmitri Yázov en 1989. El mariscal Víktor Kulikov aparece describiendo el cambio como un paso de una orientación puramente ofensiva a una defensa fuerte y activa.
Los papeles muestran también la fuerte resistencia dentro de las fuerzas armadas, la industria de defensa y los servicios de inteligencia. Cuánto había de estrategia real y cuánto de escenificación dirigida a los gobiernos occidentales es una pregunta que el archivo deja abierta.
Un tribunal federal de apelaciones ha resuelto que la CIA no está obligada a buscar en sus archivos operativos documentos sobre prisioneros de guerra estadounidenses y militares registrados como desaparecidos en combate. La decisión en el caso Driggs contra la CIA fue dictada por el Cuarto Circuito el 4 de agosto de 2026 y confirma lo resuelto por el tribunal inferior.
El asunto gira en torno a la Ley de Información de la CIA, que permite a la agencia designar ciertos archivos operativos como exentos de la búsqueda que normalmente sigue a una solicitud amparada en la Ley de Libertad de Información. El tribunal aceptó que el material solicitado entra en esa exención. También confirmó las tachaduras aplicadas a un informe conjunto redactado con el Departamento de Defensa, retenido bajo la Exención 1, referida a información de seguridad nacional debidamente clasificada, y la Exención 3, referida a material protegido por otra ley.
El efecto práctico es que un conjunto de documentos vinculado a una de las preguntas abiertas más persistentes de la era de Vietnam sigue fuera del alcance público. La sentencia no describe el contenido oculto y la agencia no está obligada a decirlo.
La Junta de Desclasificación de Interés Público, órgano asesor que trabaja con el Archivo Nacional de Estados Unidos, publicó el 13 de agosto de 2026 una declaración de apoyo a una carta bipartidista del Comité Judicial del Senado. La carta, enviada por su presidente Chuck Grassley, pide una decisión presidencial para revisar y liberar los documentos que siguen retenidos bajo la Ley de Divulgación de Crímenes de Guerra Nazis de 1998.
Al amparo de esa norma, un grupo interinstitucional presidido por el Archivo Nacional funcionó entre 1999 y 2007 y desclasificó más de 8,5 millones de páginas sobre los crímenes de la Alemania nazi y del Imperio japonés. Una parte nunca salió a la luz. Las agencias alegan seguridad nacional, incluida la protección de fuentes de inteligencia, las relaciones exteriores y el desarrollo de armamento, y en algunos casos investigaciones abiertas del Departamento de Justicia.
La junta sostiene que el obstáculo de fondo es estructural: los criterios de clasificación varían según el organismo y el procedimiento de revisión descansa en métodos y tecnología anticuados. En ningún documento público consta cuántas páginas siguen selladas ni quién las custodia. Veintiocho años después, esa cifra nunca se ha publicado.
La oficina del Pentágono que investiga fenómenos anómalos no identificados ha publicado su informe anual del año fiscal 2025, unos nueve meses después del plazo fijado por el Congreso. El documento recoge 319 casos nuevos comunicados entre el 2 de junio de 2024 y el 30 de mayo de 2025, y eleva a 1.870 el total acumulado desde la creación de la oficina.
De los casos nuevos, 274 fueron aéreos, 44 espaciales y uno marítimo. Los analistas cerraron 114 atribuyéndolos a globos, aves, satélites, aviones, drones, un lanzamiento de cohete y, en un caso, una persona volando con una mochila propulsora. Otros 191 pasaron a un archivo activo por falta de datos suficientes y nueve se remitieron a especialistas de inteligencia y técnicos.
La oficina repite que no dispone de pruebas verificadas de tecnología extraterrestre, materiales recuperados ni efectos sobre la salud. Añade, sin embargo, que algunos informes cerca de instalaciones militares describen prestaciones superiores a lo conocido y advierte de que, de confirmarse, supondrían una amenaza aún sin respuesta.
Un conjunto de documentos de la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos, obtenidos mediante una solicitud de acceso a la información, fue publicado el 18 de agosto de 2026 por el Archivo de Seguridad Nacional, un instituto de investigación de la Universidad George Washington.
Los documentos se refieren al programa federal de notificación de gases de efecto invernadero, la base de datos que registra las emisiones de las grandes fuentes industriales. Cuando se anunciaron los planes para derogarlo, muchas empresas de petróleo y gas pidieron públicamente que se mantuviera. Los registros liberados describen una segunda vía: durante más de un año, representantes del sector presionaron a la agencia a puerta cerrada para suavizar una parte concreta, la regla de contabilidad del metano conocida como Subpart W, revisada bajo la administración anterior, que obligaría a declarar emisiones superiores a las cifras que hoy se publican.
No se indica qué parte de la correspondencia sigue reservada, y todavía no se ha hecho pública ninguna decisión sobre la norma.
La CIA ha publicado la versión oficial más completa hasta ahora de KUBARK, el manual de interrogatorio de contrainteligencia que redactó en julio de 1963. El documento, de 132 páginas, es una guía de presión psicológica más que de fuerza física, y durante años circuló muy tachado.
La nueva versión procede de una solicitud de revisión obligatoria de desclasificación presentada en mayo de 2021 por el sitio de investigación The Black Vault, expediente EOM-2021-00117. Una primera respuesta, en febrero de 2024, apenas liberó nada. En marzo de 2024 se presentó un recurso y el resultado se publicó en julio de 2026.
Entre los pasajes ahora visibles hay referencias a una directiva interna sobre interrogatorios clandestinos en el extranjero, citas restauradas de una guía de agentes dobles de 1960 y una cifra que la agencia había ocultado: la estimación de que hasta un setenta por ciento de los desertores soviéticos en los años posteriores a 1955 pudieron ser agentes controlados. Frases enteras, identificadores de unidades y procedimientos operativos siguen tachados al amparo de la Orden Ejecutiva 13526.
El Departamento de Guerra de Estados Unidos publicó el 7 de agosto de 2026 una quinta tanda de documentos desclasificados sobre fenómenos anómalos no identificados, dentro del programa conocido como PURSUE. Esta entrega incluye papeles del FBI que describen avistamientos reportados durante 2026 en el oeste del país.
Un documento registra una sola luz roja en el cielo a la que poco después se sumaron entre seis y diez más. Otro describe un encuentro de unas cinco horas repartido en tres episodios: el primero de las 20:00 a las 20:30 aproximadamente y el segundo entre las 22:00 y las 23:00. Los testigos hablaron de dos formas lentas que aparecían negras y calientes en infrarrojo durante cinco a diez minutos, de una luz suspendida unos 150 metros sobre un vehículo, de otra que se detuvo a unos dos metros del suelo y de un objeto calculado en la mitad de un helicóptero Black Hawk.
Las fechas y los lugares exactos fueron ocultados para proteger a los testigos y a las instalaciones. Los archivos recogen lo que la gente dijo haber visto. No se ofrece ninguna explicación oficial.
Dos programas reales de la Fuerza Aérea de Estados Unidos en la Guerra Fría vuelven a estar bajo examen. El Proyecto Moondust tenía el encargo de localizar, recuperar y trasladar vehículos espaciales extranjeros caídos. La Operación Bluefly se ocupaba del traslado rápido de los objetos recuperados que se consideraban de valor para la inteligencia técnica. Los historiadores sitúan a ambos, en general, en la recogida de restos de satélites soviéticos y de material aeroespacial extranjero.
Documentación desclasificada difundida hace poco se lee de otra manera entre algunos investigadores. Un documento de la Fuerza Aérea de 1961 coloca Moondust, Bluefly y un esfuerzo de investigación de ovnis bajo una misma estructura de inteligencia. Un informe de 1965 procedente del Congo describe fragmentos metálicos cuyo origen se anotó como presuntamente de un objeto volador no identificado. Otros archivos mencionan recuperaciones en Nepal coordinadas con gobiernos extranjeros.
Lo que los documentos establecen es un solapamiento organizativo y la recogida de objetos que nadie pudo identificar de inmediato. Lo que no establecen es de dónde salió ese material. Ningún archivo liberado muestra tecnología no humana, y la tesis de un canal oculto de recuperación de tales naves sigue siendo una interpretación, no un hecho documentado.
La oficina del Pentágono encargada de resolver anomalías en todos los dominios publicó en julio de 2026 su informe del año fiscal 2025 sobre fenómenos anómalos no identificados, meses después del plazo que el Congreso fijó para el informe anual. Sus estadísticas se detienen en mayo de 2025.
La oficina registró 319 nuevos reportes: 284 dentro del periodo y 35 incidentes antiguos que nunca se habían presentado. Cerró 114 de los nuevos casos más 256 de años anteriores, y afirma que todos los casos resueltos tenían una causa ordinaria. Cerca de 205 de los nuevos reportes siguen sin resolver, y nueve se han marcado como dignos de más trabajo por parte de socios de inteligencia. El volumen total cayó con fuerza frente a los 757 reportes del año previo. Parte de ello se explica por un mejor tratamiento del brillo de satélites: 44 avistamientos en el dominio espacial se atribuyeron a luz solar reflejada en satélites, con modelado en tres dimensiones.
Por separado, el informe cuenta 50 avisos de drones cerca de infraestructura nuclear estadounidense, frente a 18, ninguno clasificado como UAP. También repite que no se ha hallado ninguna nave ni material exótico recuperado.
El 10 de julio de 2026 el Departamento de Guerra de Estados Unidos publicó su cuarto conjunto de documentos desclasificados sobre fenómenos anómalos no identificados en war.gov/UFO. Las entregas se hacen bajo un programa llamado PURSUE, un sistema presidencial de apertura y notificación de encuentros con UAP, y siguen a lotes anteriores del 8 de mayo, el 22 de mayo y el 12 de junio.
Este lote contiene 40 elementos: 14 documentos, 19 vídeos, cuatro archivos de audio y tres imágenes. El material abarca papeles de inteligencia de los primeros años de la Guerra Fría, registros ligados a instalaciones nucleares, informes Range Fouler de la Marina, expedientes de supervisión del antiguo Proyecto Blue Book, grabaciones de sensores militares actuales reunidas por la oficina AARO y material espacial de la NASA, incluidas imágenes de la misión del transbordador STS-80 de 1996. También se incluye un avistamiento de 2019 sobre el este del país y varios informes sin resolver de 2020.
Todos los casos del archivo llevan el mismo estatus oficial: sin resolver. Es decir, los investigadores miraron y no pudieron identificar lo registrado. Nada más que eso, y el gobierno no extrae ninguna conclusión extraterrestre. Se prometen más entregas.