Desaparecida sobre el Pacífico: por qué Amelia Earhart sigue sin aparecer
A las 8:43 de la mañana del 2 de julio de 1937, un radiotelegrafista del guardacostas estadounidense Itasca, apostado frente a la isla Howland, oyó una voz de mujer abrirse paso entre la estática: fuerte, apremiante, con intensidad cinco, el máximo de la escala. "Estamos en la línea 157 337", dijo Amelia Earhart. "Volamos por la línea hacia el norte y el sur." La señal era tan potente que los tripulantes salieron a cubierta esperando ver aparecer su Lockheed Electra en cualquier momento. El barco lanzó humo negro de sus calderas a modo de faro. El horizonte siguió vacío. Nadie volvió a oír de forma verificada a la aviadora más famosa del mundo.
Earhart era la aviadora más célebre de su tiempo, la primera mujer en cruzar el Atlántico en solitario, y esta vuelta al mundo por el ecuador debía ser el vuelo culminante de su carrera. Ella y su navegante, Fred Noonan, habían despegado de Lae, en Nueva Guinea, unas veinte horas antes rumbo a Howland, una franja de arena y coral de apenas dos kilómetros de largo, a 4.000 kilómetros de Pacífico abierto. Era el tramo más peligroso del viaje, con unos 35.000 kilómetros a sus espaldas y solo 11.000 por delante. Noonan, uno de los mejores navegantes aéreos de su generación, guiaba el aparato con sextante y estima hacia un blanco que se alzaba apenas seis metros sobre el oleaje y podía desaparecer tras una sola nube baja; un error de unos kilómetros en cuatro mil bastaba para no dar con él.
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