Resuelto

Cataratas de Sangre: el glaciar antártico que sangra y el siglo que costó explicarlo

2025-08-27 · Naturaleza inexplicable · 4 min de lectura

Sitúese al pie del glaciar Taylor, en el desierto helado de los Valles Secos de McMurdo de la Antártida, y parecerá estar ante la escena de un crimen. De una grieta en el muro de hielo antiguo, un flujo del color de la sangre seca se derrama por la pared blanca y se acumula sobre la superficie congelada del lago Bonney. No hay herida ni hay sangre. Y, sin embargo, durante más de cien años nadie pudo decir con certeza qué había allí realmente.

Las cataratas fueron descubiertas en 1911 por el geólogo australiano Thomas Griffith Taylor, que cartografiaba el valle que hoy lleva su nombre durante la aciaga expedición Terra Nova de Robert Falcon Scott. Taylor supuso que el color procedía de algas rojas que crecían en el hielo. Fue una primera idea razonable, y era errónea, pero se mantuvo durante décadas: en parte porque la verdadera fuente estaba donde nadie podía alcanzarla, y en parte porque la verdad resultó más extraña que una mancha viva.

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