UN CASO REAL
Resuelto

El niño que volvió a casa: cómo el ADN deshizo el caso de Bobby Dunbar

2026-08-07 · · Desaparecidos sin rastro · 8 min de lectura

La mañana del 23 de agosto de 1912, Percy y Lessie Dunbar, de Opelousas, Luisiana, salieron con unos amigos a pescar al lago Swayze. El lago era un pantano poco profundo de cipreses en la parroquia de St. Landry, agua negra y caimanes, a unos treinta kilómetros del pueblo. Los acompañaban sus dos hijos pequeños. El mayor, Robert Clarence Dunbar, al que todos llamaban Bobby, tenía cuatro años y había nacido el 23 de mayo de 1908. Los Dunbar eran una familia acomodada y bien relacionada en un pueblo donde su apellido pesaba.

En algún momento de la jornada Bobby se alejó de los adultos y no volvió. La alarma se dio a los pocos minutos. Los hombres se metieron en el pantano, rastrearon las orillas y buscaron entre los árboles hasta el anochecer. No apareció nada: ni cuerpo, ni ropa, ni un rastro claro. Las dos explicaciones evidentes eran igual de terribles. O el niño se había ahogado en un agua capaz de ocultarlo por completo, o alguien se lo había llevado por la línea de ferrocarril que pasaba cerca del lago. Los Dunbar se negaron a aceptar la primera, y la búsqueda se amplió.

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