UN CASO REAL
En disputa

La postal del sol naciente: el asesinato de Camden Town, Londres, 1907

2026-10-31 · · Crímenes sin resolver · 14 min de lectura

La tarde del jueves 12 de septiembre de 1907, un ferroviario subió las escaleras de una casa de habitaciones de alquiler en el número 29 de St Paul's Road, en el barrio de Camden Town, al norte de Londres.

Vivía allí con la mujer a la que llamaba su esposa. Se llamaba Emily Dimmock. Todos a su alrededor la llamaban Phyllis.

Tenía poco más de 20 años. Ese día no había ido a la estación a recibir a la madre de él, como las dos mujeres habían acordado.

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La puerta de sus habitaciones estaba cerrada con llave. Él consiguió una llave y entró.

La sala delantera parecía registrada. Los cajones estaban abiertos. La puerta del dormitorio también estaba cerrada con llave, y él la forzó.

Emily Dimmock yacía en la cama, desnuda. Le habían cortado la garganta de oreja a oreja, tan hondo que el corte casi llegaba a la columna. Las sábanas estaban empapadas de sangre.

No había ninguna señal de lucha. La habían matado mientras dormía.

Qué es este caso

Este es el asesinato de Camden Town, uno de los crímenes más famosos del Londres de principios del siglo XX.

Una mujer joven fue asesinada en su propia cama, en algún momento antes del amanecer. La policía encontró a un hombre que había mentido sobre su relación con ella. Lo juzgaron por asesinato y lo absolvieron.

Nadie más fue acusado jamás. Más de 115 años después, nadie sabe quién degolló a Emily Dimmock.

Quién era

Emily Dimmock venía de una familia obrera. De adolescente trabajó como criada en casas ajenas.

Más tarde empezó a ganarse la vida con la prostitución. Conocía hombres en los pubs de Camden Town y a veces los llevaba a casa.

En 1907 vivía con un cocinero que trabajaba en el ferrocarril. La mayoría de las fuentes dice que cocinaba en los vagones restaurante de la compañía Midland Railway. Una fuente lo describe como fogonero. Por su trabajo pasaba muchas noches fuera, en los trenes.

No estaban casados, pero vivían como marido y mujer. En el verano de 1907 alquilaron 2 habitaciones en una casa de St Paul's Road. La dueña vivía en la misma casa. Hoy esa calle se llama Agar Grove.

Según los relatos detallados del caso, su pareja no sabía que ella seguía llevando hombres a las habitaciones cuando él no estaba.

La última semana

A finales de agosto y principios de septiembre de 1907, Emily conoció a un cocinero de barco en un pub llamado el Rising Sun, es decir, el Sol Naciente. Estaba de permiso en tierra. Pasó varias noches con ella en las habitaciones de St Paul's Road.

Ese hombre se convirtió después en un testigo importante. La policía lo investigó a fondo. Tenía coartada para la noche del crimen y quedó descartado.

Le habló a la policía de 2 papeles.

El primero era una carta. Llegó la mañana del miércoles 11 de septiembre, el último día de su vida. Él la vio. Según recordaba, decía: "¿Quieres verme en el Eagle, Camden Town, a las 8:30 esta noche, miércoles?" Estaba firmada "Bert". El Eagle, el Águila, era otro pub cercano.

Emily la leyó y la quemó en la chimenea.

El segundo era una postal, con la misma letra. Ella se la enseñó. Decía: "Phyllis querida, si te parece bien, nos vemos a las 8:15 de la tarde en el..." y, en lugar de la palabra siguiente, había un pequeño dibujo de un sol naciente. Estaba firmada "Alice".

El dibujo era una broma. Quería decir el pub del Sol Naciente.

La última noche

La noche del 11 de septiembre, Emily salió por los pubs de Camden Town, como hacía a menudo.

Varios testigos la vieron esa noche con un hombre. Camareras y clientes habituales lo describieron después como un hombre bien arreglado pero sin dinero. Los periódicos lo llamaron "pobre pero decente".

A partir de aquí, los relatos de esa noche se separan. La acusación diría después que ella pasó la velada con un hombre concreto y se fue con él. Otros testigos dijeron que, pasada la medianoche, la vieron con otro hombre.

**Lo único seguro es esto: en algún momento de esa noche Emily Dimmock volvió a casa, se acostó y la mataron mientras dormía.**

El médico de la policía examinó el cuerpo. Situó la muerte en las primeras horas de la madrugada. Las fuentes dan márgenes algo distintos: entre las 3 y las 4, o entre las 3 y las 6.

Un hombre en la calle

Hacia las 5 de la mañana del 12 de septiembre, un carretero, un hombre que se ganaba la vida conduciendo un carro de caballos, pasaba por St Paul's Road. Vio a un hombre salir de una casa.

No le vio bien la cara. Todavía era de noche y la luz era mala. Se fijó en una sola cosa: el hombre caminaba de forma rara, con un movimiento brusco de los hombros.

Fue la única persona que alguien vio cerca de la casa a la hora del crimen. Nunca se demostró que hubiera salido del número 29.

La escena

Los detectives que llegaron esa tarde encontraron varios detalles extraños.

En el dormitorio no había señales de lucha. La atacaron dormida, con una hoja muy afilada. El arma nunca apareció.

En la sala delantera, según un relato detallado, aún quedaban sobre la mesa los restos de una cena para 2.

Emily coleccionaba postales ilustradas, como mucha gente en aquellos años. Su álbum estaba abierto y le habían arrancado algunas postales.

Los detectives sacaron una conclusión. El asesino buscaba algo. Probablemente algo escrito de su puño y letra.

También faltaban algunos objetos pequeños. Un relato menciona el reloj y la pitillera de su pareja y el monedero de Emily. Otras fuentes dicen que casi no se llevaron nada y que el móvil no estaba claro.

En la chimenea, la policía encontró los restos quemados de una carta. Coincidían con lo que había descrito el cocinero de barco.

La pareja queda descartada

La primera persona a la que investigó la policía fue su pareja. En un asesinato en un dormitorio, siempre se investiga primero a la pareja.

Tenía una coartada sólida. La noche del crimen trabajaba en su tren, lejos de Londres. La policía lo comprobó y quedó descartado enseguida.

El cocinero de barco también quedó descartado. La policía se quedó sin sospechoso.

Aparece la postal

La carta firmada "Bert" se había quemado. Pero la postal del sol naciente no estaba en la habitación.

Los detectives pensaron que el asesino la había encontrado y se la había llevado.

Se equivocaban. Unas 2 semanas después del crimen, la pareja de Emily estaba recogiendo las habitaciones para mudarse. Bajo el papel que forraba un cajón encontró la postal. Emily la había escondido allí.

Ahora la policía tenía una muestra de la letra del hombre que había quedado con ella.

La policía entregó la postal a los periódicos. Se imprimieron copias por todo Londres con una pregunta: ¿quién escribió esto?

El 29 de septiembre, el popular dominical News of the World ofreció una recompensa de 100 libras por información sobre el autor.

La mujer que reconoció la letra

En otra parte de Londres, una mujer joven miró la postal en el periódico y reconoció la letra al instante.

Había sido novia de un joven artista llamado Robert Wood. Trabajaba como diseñador en una empresa londinense de decoración de vidrio. Algunas fuentes lo llaman grabador; otras, artista comercial.

Ella conocía también sus dibujitos. Solía hacer pequeños dibujos en sus cartas.

Antes de que ella acudiera a nadie, Robert Wood fue a verla.

Según su declaración posterior, él admitió que había escrito la postal. Dijo que en el Sol Naciente había conocido a una mujer que se hacía llamar Phyllis, y que ella le había pedido que le escribiera una postal.

Luego le pidió un favor. Si alguien preguntaba, debía decir que las noches de la semana del crimen él había estado con ella.

Hizo más. Según las pruebas del juicio, pidió a su capataz en el trabajo que no dijera a nadie que la letra era suya. Le dijo que su padre estaba enfermo y que un escándalo le haría daño.

También pidió a un amigo, que lo había visto en un pub con una mujer la noche del 11 de septiembre, que no mencionara a esa mujer.

La detención

La joven calló unos días. Después se lo contó a un amigo. El amigo conocía a un periodista.

El periodista se puso en contacto con Scotland Yard, la policía de Londres. Se organizó una cita en Piccadilly, en el centro de la ciudad. Acudió un inspector de detectives.

El 4 de octubre de 1907, el inspector detuvo a Robert Wood.

Al principio, Robert Wood contó a la policía la historia que había preparado: que la noche del crimen estaba en casa con su padre enfermo.

Después la coartada se vino abajo. La joven se lo contó todo a la policía, incluido que él le había pedido que mintiera por él.

Cambió su versión. Sí, conocía a Phyllis. Sí, había escrito la postal. Sí, estuvo con ella en el pub la noche del 11 de septiembre. Pero esa noche se despidió de ella y se fue a casa. No la mató.

Fue acusado de asesinato.

Por qué era un sospechoso serio

Desde el punto de vista de la policía, el caso contra Robert Wood parecía sólido.

Conocía a la víctima. Había escrito la postal que fijaba una cita. Lo habían visto bebiendo con ella la última noche de su vida.

Había mentido a la policía. Había pedido a una antigua novia que mintiera por él. Había pedido a su capataz y a un amigo que callaran.

El carretero dijo que el hombre de la calle caminaba de forma peculiar. Según la acusación, Robert Wood caminaba de un modo parecido.

Y en la postal estaba el dibujo del sol naciente. Robert Wood era artista.

Por qué el caso era débil

Pero cada eslabón tenía un hueco.

Nadie lo vio entrar en la casa esa noche. Nadie lo vio salir.

El carretero admitió en el tribunal que la luz era mala y que no podía estar seguro de quién era el hombre.

Ninguna arma se relacionó nunca con él. Ninguno de los objetos desaparecidos se encontró en su poder.

Y no había móvil. Nadie supo explicar por qué un joven con un empleo estable iba a degollar a una mujer a la que apenas conocía.

El juicio

El juicio se abrió en el Old Bailey, el tribunal penal central de Londres, el 12 de diciembre de 1907. Exactamente 3 meses después de que apareciera el cuerpo.

La acusación la dirigía uno de los abogados de la Corona de más alto rango del país.

La defensa la dirigía Edward Marshall Hall, el abogado defensor más famoso de su época. Los jefes de Robert Wood creían en él y ayudaron a pagar su defensa.

La sala estaba abarrotada. Cada día había multitudes esperando fuera, con frío.

Los testigos

La acusación llamó a la gente de los pubs. Una camarera y varios clientes dijeron haber visto a Robert Wood con Phyllis varias noches.

El carretero describió al hombre del andar brusco. En el contrainterrogatorio de la defensa admitió que la calle estaba oscura, que no había visto la cara del hombre y que no podía jurar que fuera el acusado.

La antigua novia declaró. Contó al tribunal cómo Robert Wood le había pedido una coartada falsa.

La defensa respondió a este punto de frente. La coartada que él le pidió cubría la noche, no las horas antes del amanecer en que ocurrió el crimen. Un hombre que hubiera matado a las 4 de la madrugada, argumentó la defensa, habría pedido una coartada para las 4 de la madrugada.

La defensa presentó además testigos que dijeron haber visto a Emily Dimmock, pasada la medianoche, con otro hombre, no con Robert Wood.

¿Por qué mintió? La defensa dio una respuesta sencilla. Era un joven respetable, con un padre enfermo y un buen empleo. Le aterraba que lo relacionaran en público con una prostituta y con un asesinato. Mintió por pánico, no por culpa.

Habla el acusado

Entonces el propio Robert Wood subió al estrado de los testigos.

En aquellos años esto todavía era bastante nuevo. Una ley de 1898 permitía a los acusados en Inglaterra declarar en su propia defensa. Muchos abogados lo consideraban peligroso.

Su abogado le hizo la primera pregunta: "Robert Wood, ¿mató usted a Emily Dimmock?"

Robert Wood no respondió. El abogado tuvo que preguntar otra vez.

Entonces dijo: "Vamos, es ridículo".

Fue un mal comienzo. En el contrainterrogatorio de la acusación estuvo vago y a ratos pareció casi aburrido. Mucha gente en la sala pensó que se estaba perjudicando a sí mismo.

El veredicto

En su alegato final, el abogado defensor repasó las pruebas eslabón por eslabón y mostró que cada una podía leerse de otro modo. Según los relatos del juicio, fue tan contundente que uno de los jurados se desmayó.

Después el juez resumió el caso para el jurado. Muchos esperaban que se inclinara por la condena. Hizo justo lo contrario.

Dijo al jurado que las pruebas eran totalmente circunstanciales. A su juicio, la acusación no había acercado el caso lo suficiente al acusado.

El jurado se retiró a las 19:45 del 18 de diciembre de 1907. Volvió 15 minutos después.

El veredicto: no culpable.

Fuera del Old Bailey, la multitud lo celebró. En los teatros de Londres se detuvieron las funciones para anunciar el veredicto desde el escenario.

La antigua novia, cuya declaración había llevado a la detención, tuvo que salir del edificio en secreto. Parte de la multitud la veía como una traidora.

Dónde está el caso

Con la absolución, la investigación llegó a un callejón sin salida.

La policía había construido todo el caso sobre un solo hombre. Cuando el jurado lo rechazó, no había un segundo sospechoso al que volver.

**Aquí termina lo que sabemos. Después de diciembre de 1907 no apareció ninguna prueba nueva, y nadie más fue acusado del asesinato de Emily Dimmock.**

Lo que faltó está claro.

El arma nunca apareció. Los objetos pequeños desaparecidos, si es que se llevaron algo, nunca salieron a la luz. Las huellas dactilares no tuvieron ningún papel en las pruebas del juicio, aunque Scotland Yard había empezado a usarlas apenas unos años antes. Los análisis de grupo sanguíneo y de ADN aún no existían.

El único testigo que vio a un hombre cerca de la casa a la hora clave no pudo describir su cara.

Nunca se demostró que el hombre que escribió la carta firmada "Bert" fuera el mismo que la mató. Robert Wood admitió haber escrito la postal. La carta se había quemado.

En cuanto a Robert Wood, desapareció de la vista pública. Los relatos sobre su vida posterior no coinciden. Uno dice que se cambió el nombre y se fue a Australia. Otro, que se quedó en Inglaterra, se casó y tuvo hijos. Ninguno está confirmado con seguridad.

Todas las personas relacionadas con el caso murieron hace mucho.

El pintor

El caso dejó una huella extraña en el arte inglés.

En 1908 y 1909, un conocido pintor londinense que vivía y trabajaba en Camden Town hizo una serie de cuadros, dibujos y grabados con el título "El asesinato de Camden Town". En todos aparecen un hombre vestido y una mujer desnuda en un cuarto pequeño y oscuro.

Esas obras no son un registro del crimen. Pero mantuvieron vivo el nombre del caso durante más de 100 años.

Sospechosos y teorías

Estas son las teorías que constan en los documentos. Ninguna se ha demostrado.

**Robert Wood, al fin y al cabo.** Las pruebas: la conocía, quedó con ella, mintió y pidió a otros que mintieran. Es el caso que la acusación presentó al jurado en 1907. El problema: un jurado escuchó todas las pruebas y lo absolvió en 15 minutos. Desde entonces no ha aparecido nada nuevo. Ante la ley es inocente, y debe tratarse como inocente.

**Un cliente que ella llevó a casa esa noche.** Las pruebas: llevaba hombres a casa con frecuencia. Hubo testigos que dijeron haberla visto pasada la medianoche con un hombre que no era Robert Wood. La cena para 2 y el álbum de postales registrado sugieren que en la habitación hubo alguien a quien ella conocía, o a quien acababa de conocer. El problema: nadie identificó nunca a ese hombre.

**Su pareja volvió en secreto del tren.** Algunos autores posteriores se han preguntado si pudo bajar del tren a escondidas durante la noche. El problema: la policía comprobó su coartada en su momento y la dio por buena. Ninguna prueba ha respaldado nunca esa idea.

**El pintor.** Algunos autores han intentado relacionar al pintor de Camden Town con el crimen, por sus cuadros y porque vivía cerca. El problema: no hay ninguna prueba que lo sitúe en la casa, y nada lo relacionaba con la víctima. La mayoría de los historiadores rechaza la idea.

Lo que queda es una mujer joven asesinada mientras dormía, una postal con el dibujo de un sol naciente y un hombre en una calle oscura, de andar brusco, al que nadie le vio la cara.

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