El asesinato de Charles Walton: un anciano clavado a una colina con su propia horca y el caso que Scotland Yard nunca cerró
La mañana del miércoles 14 de febrero de 1945, un anciano salió de su casita en un pequeño pueblo inglés y subió por el camino hacia la colina.
Se llamaba Charles Walton. Tenía 74 años.
Al hombro llevaba 2 herramientas: una horca de labranza y una podadera, una hoja pesada y curva con mango de madera que se usa para recortar setos. También llevaba su bastón. El reumatismo le endurecía las articulaciones y sin él no iba lejos.
Alguien lo vio cruzar el cementerio de la iglesia entre las 9:00 y las 9:30 de la mañana. Según los registros, fue la última vez que alguien del pueblo lo vio con vida.
El pueblo se llama Lower Quinton. Está en Inglaterra, en el condado de Warwickshire, cerca de Stratford-upon-Avon, la ciudad natal de Shakespeare. Sobre el pueblo se alza una colina solitaria, Meon Hill. Walton había vivido allí toda su vida.
Esa misma tarde lo encontraron muerto en la ladera, clavado al suelo con su propia horca.
El asesinato de Charles Walton nunca se resolvió. Es el asesinato sin resolver más antiguo en los archivos de la policía de Warwickshire.
Quién era
Charles Walton nació el 12 de mayo de 1870. Trabajó la tierra toda su vida y de joven domó caballos.
Su esposa murió en diciembre de 1927. No tuvieron hijos propios. Pero unos 30 años antes de su muerte, una sobrina pequeña llamada Edith perdió a su madre, y Walton se llevó a casa a la niña, que tenía 3 años. Edith creció con él como una hija.
En 1945 Edith tenía 33 años. Vivía con su tío en una casita alquilada y trabajaba en la imprenta de una organización londinense que, durante la guerra, había trasladado su trabajo al pueblo para huir de los bombardeos.
Walton era un hombre callado y reservado. Vivía de una pensión de vejez de 10 chelines a la semana y de trabajos ocasionales en el campo. Durante los últimos 9 meses había trabajado en una granja llamada "Los Abetos", en la ladera de Meon Hill, recortando setos a cambio de un jornal por horas.
El 14 de febrero subió a un campo de esa granja. Le dijo a Edith que volvería hacia las 4 de la tarde.
La noche
Edith volvió del trabajo hacia las 6 de la tarde. La casa estaba a oscuras. Su tío no estaba.
No era propio de él. Edith fue a buscar a un vecino, y los 2 subieron a la granja a preguntar al administrador, el hombre para quien trabajaba Walton. Este dijo que lo había visto ese día junto al seto. Los 3 subieron la colina a oscuras, con una linterna.
Lo encontraron junto al seto que estaba recortando. Edith gritó. El vecino la sujetó para que no viera más. El administrador envió a un hombre que pasaba por allí a avisar a la policía.
Lo que mostraba la escena
El policía del pueblo llegó a las 7:05 de la tarde. Un profesor de medicina forense llegó a la colina a las 11:30 de la noche. El cuerpo no se bajó hasta la 1:30 de la madrugada.
A Walton lo habían golpeado en la cabeza con su propio bastón, que apareció a unos 3 metros del cuerpo, con sangre y pelo. Le habían cortado el cuello con su propia podadera, y la hoja seguía clavada en él. Los 2 dientes de su horca estaban hundidos en la tierra a ambos lados del cuello, sujetándolo, y el mango estaba trabado bajo un travesaño del seto.
La autopsia encontró costillas rotas, moratones en el pecho, cortes en la mano izquierda y moratones en la mano y el antebrazo derechos. Todo indicaba que había intentado defenderse. El profesor situó la muerte entre la 1 y las 2 de la tarde y concluyó que se habían usado 2 armas: una que pinchaba y otra que cortaba.
Faltaba su reloj de bolsillo.
Muchos libros posteriores cuentan que le grabaron una cruz en el pecho. El informe del profesor no menciona ninguna cruz.
Llega Scotland Yard
El 15 de febrero, la policía de Warwickshire pidió ayuda a Scotland Yard. Su mensaje planteaba 2 ideas: el asesino era un loco o uno de los prisioneros de guerra italianos de un campo cercano. Esos prisioneros se movían con bastante libertad por la zona, y nadie anotaba sus salidas.
El 16 de febrero llegó el detective más conocido de Scotland Yard, el inspector jefe Robert Fabian, con un sargento. Ese mismo día llegó un agente que hablaba italiano con fluidez para interrogar a los prisioneros.
Resultó que esa tarde unos prisioneros estaban en una obra de teatro en Stratford y otros en el cine. Según el expediente policial, ninguno fue considerado nunca un sospechoso serio.
Un muro de silencio
Según un relato posterior del caso, la policía tomó declaración a más de 500 personas, algunas de ellas niños de 11 años. Soldados con detectores de minas rastrearon la ladera en busca del reloj. No encontraron nada.
Fabian escribió después que se topó con un muro de silencio. No apareció ningún enemigo. Walton no tenía dinero que valiera la pena robar; ese día incluso había dejado el monedero en casa. La policía no encontró un móvil claro.
El administrador de la granja
Poco a poco, Fabian se fijó en el administrador de la granja, un hombre de 40 años. Nunca fue acusado de nada y, ante la ley, es inocente. Lo que sigue es solo lo que recogen los documentos policiales.
La noche del crimen parecía muy alterado, temblaba y se disponía a marcharse antes de que llegaran los detectives. Dijo que hasta el mediodía estuvo en el bar del pueblo con otro granjero, que lo confirmó. Después, según él, vio a Walton de lejos en mangas de camisa. La hora cambió de una declaración a otra: 12:10, 12:15, 12:20. Pero el cadáver llevaba chaqueta sobre la camisa.
Primero dijo que después de comer fue a ver una ternera ahogada en una zanja. Pero la ternera había muerto el día anterior, el 13 de febrero, y el cadáver se retiró a las 3:30 de la tarde del día 14. El 23 de febrero cambió su versión. Fabian escribió que el administrador "sin duda miente".
El 20 de febrero dijo que había tocado las armas porque el vecino se lo sugirió; el vecino lo negó. No se hallaron huellas útiles. En los pantalones del administrador el profesor vio 2 manchas que creyó sangre, pero estaban tan lavados que no se pudieron analizar.
**Aquí terminan las pruebas. Fabian creía saber quién lo hizo, pero no tenía nada que pudiera probarlo ante un tribunal.**
El propio Fabian escribió que no había "ninguna prueba real que lo relacione con el asesinato, ni ningún móvil razonable". Nunca se presentaron cargos. El administrador murió hace muchos años.
Cómo nació el "crimen de brujería"
A unos 24 km, en 1875, una anciana había muerto a golpes de horca; su asesino dijo que era bruja. Un libro de folclore local de 1929 hablaba de un joven labrador llamado Charles Walton que en 1885 vio un perro negro fantasmal en Meon Hill. Nadie ha demostrado que fuera el mismo hombre.
Los periódicos hablaron de "mal de ojo" y de sapos. Los informes de Fabian de 1945 no dicen ni una palabra de brujería. Solo años después, en sus libros populares, él mismo habló de un "rito pagano".
Según un relato publicado en 1995, el reloj de Walton apareció en 1960 en un cobertizo de su antigua casa.
Dónde está el caso
Sin resolver. Las 3 armas eran de la propia víctima, no hubo huellas y la única posible prueba de sangre se perdió con el lavado.
Las teorías
**El administrador de la granja.** Era la convicción de Fabian. El problema: el propio Fabian admitió que no había pruebas ni móvil. Nunca fue acusado y se le presume inocente.
**Un forastero o un loco.** La primera idea de la policía local. El problema: no se vio ni se encontró a ningún extraño.
**Un prisionero italiano.** El problema: los prisioneros tenían coartada y ninguno fue sospechoso serio.
**Un crimen ritual de brujería.** La teoría más famosa. El problema: no aparece en la investigación de 1945; nació de libros y periódicos posteriores.