UN CASO REAL
Resuelto

Cuarenta y cuatro anos, tres nombres, un arbol genealogico: como atraparon por fin al Asesino del Golden State

2026-09-06 · · Los crímenes más graves, resueltos · 11 min de lectura

La llamada entro en la oficina del sheriff del condado de Sacramento en diciembre de 1977, y la voz al otro lado estaba tranquila.

"Voy a atacar esta noche. Watt Avenue."

Los agentes inundaron el distrito. Todavia estaban alli cuando un hombre con pasamontanas cruzo en bicicleta el puente de Watt Avenue, justo por delante de ellos, y se desvanecio en la oscuridad. Les habian dicho donde estaria. Les habian dicho cuando. Fue de todos modos, y escapo, y a la manana siguiente nadie en la sala paso por alto el mensaje: no les tenia miedo.

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Era el decimoquinto mes de una caceria que duraria otros cuarenta anos.

El verano en que empezo todo

En junio de 1976 comenzaron los robos y las violaciones en los suburbios del este del condado de Sacramento. La prensa bautizo al responsable por la geografia - el Violador del Area Este - y el nombre aguanto una decada porque nunca surgio nada mejor. Ni rostro, ni nombre, ni huella que llevara a ninguna parte.

El patron era frio y repetible. Entraba en las casas dias o semanas antes de un ataque, recorria las habitaciones mientras la familia dormia y aprendia la distribucion. Se llevaba cosas pequenas que nadie denunciaba. Abria el pestillo de una ventana y la dejaba asi. Hacia llamadas - casi siempre colgaba, a veces susurraba amenazas - y los investigadores dedujeron despues como conseguia los numeros: los telefonos de disco de los anos setenta llevaban el numero del abonado impreso en el propio disco. El habia estado dentro de la casa, leyendolo.

Cuando volvia, llegaba en mitad de la noche con una linterna y una pistola. Ataba a sus victimas con cordones que traia consigo. Si habia una pareja en la casa, apilaba platos sobre la espalda del hombre y le decia que si los oia caer, moririan todos. Despues se tomaba su tiempo, y a menudo comia de su comida antes de marcharse.

Entre 1976 y 1986 el mismo hombre cometio al menos trece asesinatos, mas de cincuenta violaciones y mas de ciento veinte robos en viviendas por toda California.

Lo que describian las supervivientes era casi siempre lo mismo, y esa igualdad es parte de lo que hace tan dificil leer el caso. No tenia prisa. Se movia por la casa como si ya hubiera estado alli, porque habia estado. Sabia que tablas del suelo crujian. En varias casas habia aflojado antes los tornillos de una verja o movido una escalera dias atras, y nadie lo noto, porque no faltaba nada ni habia nada roto.

Hablaba en un susurro forzado, entre dientes apretados, y varias victimas dijeron que la voz sonaba fingida - un acento que se le escapaba. Pedia objetos concretos por su nombre y sabia donde estaban. Y despues, a veces semanas despues, el telefono sonaba de madrugada y habia una respiracion en la linea, y las supervivientes entendian que no se habia ido ni las habia olvidado.

El Sacramento de 1977 vivia bajo un toque de queda que nadie habia decretado. Las armerias se quedaron sin existencias. Los hombres dormian por turnos. Patrullas vecinales recorrian las calles con linternas, y en una reunion publica de aquel otono un vecino se levanto y dijo que ningun hombre permitiria que eso ocurriera en su propia casa. Seis semanas despues, su casa fue una de las que entraron.

Durante la mayor parte de aquellos anos, los hombres que lo investigaban no sabian que investigaban a un solo hombre.

Tres asesinos que eran la misma persona

Este es el fallo en el centro del caso, y merece decirse con claridad, porque costo vidas.

Cuando los ataques en Sacramento cesaron, el grupo de trabajo se desmantelo. Los detectives fueron reasignados. En el condado de Contra Costa, al teniente Larry Crompton se le ordeno detenerse cuando cesaron las agresiones locales. El razonamiento era corriente y, en sus propios terminos, razonable: los crimenes habian parado y habia otros casos esperando.

Pero los crimenes no habian parado. Se habian mudado.

Seiscientos kilometros al sur, en los condados de Santa Barbara y Orange, parejas eran asesinadas en sus casas por la noche por un intruso que las ataba y las mataba a golpes. La prensa llamo a aquel hombre el Acechador Nocturno Original. Para los detectives de aquellas escenas, era un asesino. Para los de Sacramento, su hombre era un violador que nunca habia matado en el norte - salvo, de hecho, dos veces, en 1978.

Un detective del sur leyo los expedientes del norte y se convencio de que buscaban a la misma persona. Lo llevo a Sacramento. El teniente Ray Root, que dirigia alli la investigacion, no estuvo de acuerdo. Su razonamiento, segun explico anos despues, era que el asesino de Goleta era descuidado, mientras que el Violador del Area Este habia sido meticuloso y siempre mantenia el control de sus victimas. Era un juicio sobre el modus operandi, hecho por un hombre experimentado, y era erroneo.

Habia un tercer hilo que nadie conecto. Entre 1974 y 1975, en el pueblo agricola de Visalia, alguien revolvio mas de cien casas de un modo que no tenia sentido para nadie: cajones vaciados, pendientes sueltos robados, ropa interior femenina colocada sobre las camas, dinero en efectivo intacto. El Saqueador de Visalia tambien mato a tiros a un profesor de periodismo que intento impedir que secuestrara a su hija. Los detectives de Visalia creian que se trataba de un solo hombre. Los de otras jurisdicciones discrepaban. Los saqueos cesaron a finales de 1975. En el verano de 1976 empezo el Violador del Area Este.

Tres jurisdicciones, tres nombres, tres expedientes que no se hablaban. La tecnologia para comparar ADN entre condados aun no existia, y la cultura que habria comparado notas sin ella tampoco.

El hombre que buscaban era uno de ellos

Hay un detalle en este caso con el que los investigadores han tenido que convivir durante anos, y explica mucho sobre por que los retratos robot nunca funcionaron.

Joseph James DeAngelo era policia.

Sirvio en Exeter, condado de Tulare, de 1973 a 1976 - los anos de los saqueos de Visalia, en el mismo condado pequeno. Dejo Exeter aproximadamente cuando aquellos crimenes terminaron y entro en la policia de Auburn, al norte de Sacramento. Los ataques del Violador del Area Este empezaron en los suburbios del este de Sacramento ese mismo verano.

Fue despedido de la policia de Auburn en 1979 por robar un martillo y un repelente para perros en una farmacia.

Un hombre con formacion policial sabe como se procesa una escena. Sabe como es la cobertura de patrullas a las tres de la madrugada, cuanto tarda una unidad en responder y que calles no tienen luz. Sabe que buscaran los detectives y, por tanto, que no dejar. La razon por la que pudo telefonear a la oficina del sheriff, anunciar su objetivo y aun asi atravesar la red es que entendia exactamente como estaba construida.

Las decadas intermedias

Los ataques cesaron en 1986. Nadie supo por que. El expediente se enfrio como se enfrian estos expedientes: no cerrado, sino archivado, trabajado por las noches por un numero cada vez menor de personas que no podian soltarlo.

Paul Holes fue uno de ellos. Criminalista y despues investigador de la fiscalia del condado de Contra Costa, abrio las cajas por primera vez en los anos noventa y siguio volviendo a ellas durante mas de dos decadas. Releyo declaraciones. Recorrio las rutas. Construyo teorias y las desmonto. En 2001, las pruebas de ADN demostraron por fin lo que un detective habia sostenido en 1979 y le habian rechazado: el Violador del Area Este y el Acechador Nocturno Original eran el mismo hombre. Fue una reivindicacion que llego con veintidos anos de retraso, y no cambio nada, porque el ADN no coincidia con nadie en ninguna base de datos policial.

Esa es la trampa de un caso asi. Un perfil de ADN solo sirve si la persona a la que pertenece ya ha sido detenida por algo. A DeAngelo lo habian despedido de un cuerpo policial por robar un martillo. Nunca fue condenado por un delito grave. Su ADN no estaba en el sistema y nunca lo habria estado. Por medios convencionales, el caso era irresoluble, y lo habria seguido siendo indefinidamente.

La idea que lo rompio

En 2017, Holes fue a ver a una mujer llamada Barbara Rae-Venter.

Rae-Venter no era policia. Era una abogada de patentes jubilada con doctorado en biologia que habia adoptado la genealogia genetica como aficion y ayudaba a personas adoptadas a encontrar a sus familias biologicas mediante coincidencias de ADN en bases publicas. Ya habia usado la tecnica para identificar a una mujer secuestrada de nina.

La propuesta de Holes fue esta: tomar el perfil de ADN de una escena del crimen, subirlo a GEDmatch - un sitio publico y gratuito donde la gente comparte sus resultados de ADN para encontrar parientes - y ver con quien coincidia. No con el asesino, que evidentemente nunca habia subido nada. Con sus primos. Lejanos. Personas que habian escupido en un tubo por curiosidad sobre sus origenes y no tenian ni idea de que su genoma se usaria asi.

La busqueda devolvio mas de mil primos geneticos.

Lo que siguio fueron meses de trabajo genealogico sin brillo: construir arboles hacia atras desde esas coincidencias, buscar el punto donde ramas separadas convergen en un antepasado comun, y avanzar de nuevo a traves de registros de nacimiento, matrimonio, censo y defuncion para encontrar a los descendientes que pudieron estar en los lugares correctos en los momentos correctos. Por el camino, el ADN aporto pistas fisicas: indicios de ascendencia italiana y calvicie prematura.

El arbol se redujo a seis hombres posibles.

Entonces llego el paso mas pequeno de los cuarenta y cuatro anos de investigacion. Alguien pidio a la direccion de trafico de California los permisos de conducir de aquellos seis. Uno tenia los ojos azules, como en las descripciones dadas por supervivientes decadas antes.

Se llamaba Joseph James DeAngelo, tenia setenta y dos anos y vivia en una casa suburbana de Citrus Heights, a quince kilometros de donde empezaron los ataques.

Los investigadores lo pusieron bajo vigilancia y recogieron lo que tiraba: un panuelo y, mas tarde, la manilla de la puerta de su coche. El ADN coincidio con las escenas.

Fue detenido el 24 de abril de 2018, en la entrada de su propia casa. Desde el dia en que Holes entro por primera vez en el despacho de Rae-Venter hasta el dia de la detencion pasaron unos cuatro meses y medio.

La declaracion de culpabilidad

El 29 de junio de 2020, en un salon de baile universitario reconvertido para dar cabida a los supervivientes, DeAngelo se declaro culpable de trece cargos de asesinato en primer grado. Como parte del acuerdo que retiro la pena de muerte, tambien admitio en audiencia publica decenas de violaciones que ya no podian imputarse por prescripcion - una condicion que las supervivientes exigieron, para que el acta dijera lo que les habia hecho.

Fue condenado a cadena perpetua sin posibilidad de libertad condicional. Tenia setenta y cuatro anos.

Conclusiones y preguntas abiertas

El logro tecnico es facil de describir y dificil de exagerar. La genealogia genetica investigativa no encontro el ADN del asesino en una base de datos. Encontro el de sus parientes y razono desde ellos hasta el. En los anos transcurridos, el mismo metodo ha identificado a mas de ciento cincuenta sospechosos en casos considerados cerrados para siempre.

Pero la historia tecnica es la menor de las dos. La pregunta dificil es la que pesa sobre las cuatro decadas anteriores a 2018.

**Por que tardo tanto, cuando ya se sabia tanto?** Las pruebas incomodan. Ya en 1979, al menos un detective habia leido ambos expedientes y concluido, correctamente, que el violador del norte y el asesino del sur eran el mismo hombre. Lo revoco un superior cuya objecion era en esencia estetica: los crimenes del sur parecian mas descuidados. Todo lo necesario para vincular los casos existia, sobre el papel, en 1979. Lo que no existia era un mecanismo capaz de imponerse al criterio de un teniente, ni una cultura en la que tres condados juntaran expedientes que cada uno consideraba suyos.

**Lo habria atrapado una investigacion conjunta?** Aqui la honestidad exige cautela. Es tentador decir que si, e imposible demostrarlo. El ADN de DeAngelo no estaba en ninguna base y no lo habria estado. Ningun testigo vio su cara. Un grupo unificado quiza habria estrechado la geografia, o notado que un policia se traslado de Exeter a Auburn exactamente en los dos momentos en que los crimenes se desplazaron. O quiza habria producido una version mayor del mismo callejon sin salida. Afirmar que una mejor coordinacion lo habria detenido es una inferencia razonable, no un hecho establecido, y la diferencia importa.

**Por que cesaron los ataques en 1986?** Nadie lo ha respondido. Tenia cuarenta anos y no lo habian atrapado. No estaba en prision. Vivio otros treinta y dos anos como hombre libre, trabajo de mecanico, crio una familia y, por todo lo visible, no hizo nada que llamara la atencion. Los delincuentes en serie de este tipo no suelen parar, y cuando lo hacen suele haber un motivo: carcel, enfermedad, mudanza, un cambio de circunstancias. Aqui no hay motivo registrado, solo un silencio que duro mas que los crimenes.

**Y la pregunta que el caso deja a todos los demas:** los hombres que lo atraparon usaron el ADN de mil personas que nunca consintieron esto. Habian subido sus resultados para encontrar el pueblo de un bisabuelo. Esos datos condenaron a un hombre por trece asesinatos, y casi nadie objeta al resultado. Pero el precedente lo fijo ese resultado, y el debate sobre sus limites no se ha resuelto: sobre todo se ha aplazado, porque el primer caso fue uno en el que la respuesta parecia obvia.

Lo que queda, mas alla del ADN y la genealogia y los cuatro meses y medio finales, es la forma de la cosa: un hombre que paso diez anos caminando por casas ajenas mientras dormian, al que ningun superviviente vio con claridad, y que fue encontrado al final no por nada que hiciera, sino por el accidente de con quien estaba emparentado.

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