En disputa

Luces de terremoto: el resplandor en el cielo que la ciencia se negaba a creer

2026-07-21 · Naturaleza inexplicable · 9 min de lectura

La tarde del 12 de noviembre de 1988, la gente que vivia a orillas del rio San Lorenzo, cerca de la ciudad de Quebec, levanto la vista y vio un globo brillante de luz rosa-violeta cruzando el cielo. Iba bajo y era silencioso. No destello ni desaparecio como hace un rayo. Los testigos describieron un desplazamiento firme y deliberado hacia el nornoreste, siguiendo la linea del rio, que duro dos o tres minutos enteros antes de que la luz simplemente se apagara.

Trece dias despues, el 25 de noviembre a las 18:46, un terremoto de magnitud 5,9 golpeo la region de Saguenay, unos 150 kilometros al norte. Fue el temblor mas fuerte que el este de Canada habia sentido en decadas y quedo registrado en buena parte del continente. Un premonitor de magnitud 4,8 habia llegado dos dias antes, en las primeras horas del 23 de noviembre. Entre noviembre de 1988 y finales de enero de 1989 la region produjo sesenta y siete terremotos distintos.

El sismo de Saguenay agrieto edificios, levanto carreteras y desato deslizamientos, y se convirtio en un evento de referencia para el peligro sismico en el este de Canada. Su tamano es tambien la razon de que sobrevivieran los informes sobre el cielo. Un terremoto grande que se estudia de cerca atrae la atencion hacia todo lo que lo rodeo, y en este caso eso incluia lo que la gente habia visto sobre sus cabezas en los dias previos y en las semanas siguientes.

Una investigadora quebequesa, France St-Laurent, se propuso reunir esos avistamientos. Acabo juntando cuarenta y seis informes lo bastante detallados para analizarlos y los publico en la revista Seismological Research Letters. El catalogo que construyo es de una concrecion inusual. Los testigos describieron bolas de luz que flotaban a un metro del suelo. Describieron formas inmoviles parecidas a meteoros, algunas con colas, que parecian brotar de la tierra misma. Describieron rayos y bandas anchas erguidas en el cielo. St-Laurent midio cada relato contra un esquema de clasificacion trazado en 1948 por el estudioso suizo Frederick Montandon, y contra una descripcion publicada por un investigador japones en 1968, y encontro que los avistamientos de Saguenay encajaban en categorias definidas mucho antes de que nadie en Quebec viera nada.

En todo el registro documentado el momento de aparicion varia mucho. Algunas luces surgen durante el temblor mismo, otras en los minutos u horas previos, y unas pocas, como el globo de Quebec, dias antes.

Aquellos esquemas antiguos existian porque los relatos son antiguos. Mucho antes de que los terremotos tuvieran una ciencia, cronistas de Europa, Asia y America registraron un cielo que se portaba de forma extrana mientras el suelo temblaba: llamas azuladas que subian de la tierra, orbes luminosos que flotaban sobre los valles, sabanas de luz palida erguidas en un horizonte sin nubes. Culturas sin contacto alguno entre si produjeron descripciones que se solapan estrechamente. El trabajo de Montandon de 1948, que ordeno estos relatos en categorias formales de lo que llamo fenomenos luminosos geoatmosfericos, fue un intento temprano de tratar siglos de folclore como datos.

El primer cuerpo serio de evidencia moderna vino de Japon. Cuando el terremoto de la peninsula de Izu golpeo en la oscuridad previa al amanecer del 26 de noviembre de 1930, matando a cientos, gente de una amplia franja del pais informo de un cielo y un suelo que se encendian: haces erguidos en el horizonte, bolas de fuego, anchas sabanas de resplandor palido, franjas que se movian. El fisico Torahiko Terada se tomo los relatos lo bastante en serio como para publicar un estudio formal en 1931, proponiendo un mecanismo que llamo potencial de flujo, en el que el agua forzada a traves de la roca bajo enorme presion lleva carga electrica a la superficie. Su contemporaneo Kinkichi Musya fue mas lejos y reunio con esmero unos 1.500 informes distintos de fenomenos luminosos ligados a ese unico desastre. Su conclusion fue rotunda. Las observaciones, escribio, eran "tan abundantes y tan cuidadosamente hechas que ya no podemos sentir mucha duda sobre la realidad de los fenomenos".

Los testimonios por si solos no zanjaron la cuestion. Las fotografias hicieron mas. Durante el enjambre sismico de Matsushiro, que sacudio el centro de Japon con cientos de miles de temblores entre 1965 y 1967, los fenomenos luminosos quedaron por fin captados en pelicula. Yutaka Yasui, del Observatorio Magnetico de Kakioka, analizo las imagenes y las describio en un estudio pionero publicado en 1968, la misma descripcion que St-Laurent usaria despues como patron en Quebec. En 1973, John Derr, sismologo del Servicio Geologico de Estados Unidos, reviso el material acumulado y considero el fenomeno bien establecido.

El video acabo haciendo lo que la fotografia no podia. Cuando un terremoto de magnitud 8 golpeo cerca de Pisco, Peru, en agosto de 2007, las camaras de seguridad de Lima, a 150 kilometros del epicentro, registraron destellos que iluminaban el cielo nocturno mientras el suelo ondulaba. Un equipo de la Pontificia Universidad Catolica del Peru dirigido por Jorge Heraud comparo las imagenes fotograma a fotograma con los registros sismicos y mostro la luz pulsando al compas de las ondas sismicas que pasaban. Por primera vez el momento del resplandor quedo atado a un trazo instrumental y no a un recuerdo humano.

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Otros casos siguieron en rapida sucesion. En L'Aquila, Italia, los vecinos relataron pequenos parpadeos de luz, como llamas, sobre una calle empedrada en las horas previas al mortifero terremoto de abril de 2009. En septiembre de 2021, miles de personas en Ciudad de Mexico filmaron rafagas azules y verdes estallando sobre sus cabezas mientras un sismo de magnitud 7 golpeaba cerca de Acapulco. En septiembre de 2023, minutos antes de que un terremoto de magnitud 6,8 matara a casi tres mil personas en Marruecos, las camaras registraron destellos azules cruzando el cielo nocturno, y las imagenes dieron la vuelta al mundo antes de que se apagaran las replicas.

En 2014 el tema recibio su tratamiento cientifico mas sustancial hasta la fecha. En Seismological Research Letters, Robert Theriault, France St-Laurent, Friedemann Freund y John Derr cribaron siglos de relatos y conservaron sesenta y cinco casos desde 1600 que juzgaron solidamente documentados. El patron geografico los sorprendio. Alrededor del 85 por ciento habia ocurrido en entornos de rift continental, y cerca del 97 por ciento a lo largo de fallas casi verticales, incluidas las fallas que atraviesan el graben de Saguenay, el antiguo valle de rift bajo el avistamiento de 1988.

El trabajo de laboratorio ha establecido una pieza de la fisica fuera de toda disputa. La roca sometida a gran tension genera de verdad corriente electrica medible. En 2010 un equipo japones fotografio debiles destellos de luz que escapaban de un bloque de granito en el instante mismo en que se fracturaba, un ejemplo pequeno y del todo controlado de roca que brilla al romperse. Freund, fisico de minerales cuya carrera paso por el Centro de Investigacion Ames de la NASA, el Instituto SETI y la Universidad Estatal de San Jose, sostuvo que esa misma quimica escala: bajo tension, ciertos defectos de la roca llamados enlaces peroxi se rompen y liberan portadores de carga positiva, que viajan a la superficie, generan intensos campos electricos locales e ionizan el aire por encima. El aire ionizado brilla. La corriente de laboratorio esta documentada. El paso de un bloque de granito fracturado a un cielo encendido sobre un valle fluvial, no.

Conclusiones y preguntas abiertas

El registro documentado no esta en serio cuestionamiento. Que son las luces sigue siendo objeto de disputa, y cada explicacion principal arrastra una debilidad concreta.

La teoria de los enlaces peroxi de Freund es la mas desarrollada. Explica la geografia recogida en el catalogo de 2014, porque fallas profundas y casi verticales en roca de rift serian eficientes para llevar carga a la superficie, y se apoya en un efecto real de laboratorio. Su debilidad es que ningun instrumento ha medido nunca en superficie un campo electrico lo bastante fuerte para ionizar aire abierto sobre una falla, y que nada en el modelo explica un resplandor con trece dias de antelacion. La idea mas antigua del potencial de flujo de Terada tiene el problema inverso: exige una disposicion concreta de agua y roca fracturada dificil de confirmar bajo tierra. La carga piezoelectrica de la roca rica en cuarzo es real en el laboratorio, pero es celebre lo dificil que resulta llevarla a la escala de una ladera. El radon que se filtra de un suelo tensionado puede ionizar el aire, pero las tasas de emision medidas parecen demasiado bajas para pintar un cielo. La descarga estatica de la roca que se fractura produce luz a la escala equivocada.

Frente a todo ello esta la posicion esceptica, y es solida. Muchos geofisicos sostienen que la mayor parte del material moderno registra infraestructura electrica ordinaria. Las lineas hacen arcos, los transformadores explotan y las nubes bajas se vuelven azules justo en el momento en que empieza el temblor. El Servicio Geologico de Estados Unidos se mantiene deliberadamente neutral y senala que los geofisicos siguen discrepando sobre cuantos informes describen un fenomeno genuino. Las luces filmadas durante el terremoto de Turquia y Siria de 2023 se resolvieron, al examinarlas, en una mezcla de tormenta electrica ordinaria, descargas y fuegos. La mayoria de los expertos explica igual buena parte de las imagenes de Ciudad de Mexico, y muchos sospechan que los destellos de Marruecos fueron lo mismo. La debilidad de esta explicacion es igual de clara. No alcanza al Quebec de 1988, donde la red estaba intacta y nada se habia movido aun bajo tierra, ni alcanza a las fotografias de Matsushiro tomadas en el Japon rural.

Un problema mas socava el catalogo entero. Un resplandor visto antes de un terremoto siempre puede vincularse a el despues. Nadie registra el globo rosado identico que flota sobre un valle que nunca tiembla. El catalogo historico esta construido, por tanto, con los supervivientes de un proceso de seleccion, y ningun estudio lo ha corregido todavia.

Hay tambien una contradiccion geografica que rara vez se formula con claridad. El catalogo de 2014 apunta a rifts continentales, mientras casi todos los videos famosos vienen de costas de subduccion: Peru, Mexico, Marruecos. Una teoria sostiene que esto no es un error en ninguno de los dos conjuntos de datos, sino prueba de que se estan registrando dos cosas distintas, un resplandor geofisico raro ligado a fallas profundas y un espectaculo urbano mucho mas comun que solo se le parece en la pantalla de un telefono. Algunos argumentan que la implicacion es aun mayor: que la luz de terremoto nunca fue un solo fenomeno y que un siglo dedicado a cazar un mecanismo unico fue un error de categoria.

Las preguntas abiertas son concretas. Que proceso puede producir luz dias antes de una ruptura? Por que ningun instrumento de campo ha registrado el campo electrico que la teoria exige? Cuantos avistamientos sin registrar nunca llegaron al archivo? Y si las luces son precursores genuinos aunque solo sea parte del tiempo, equivaldrian a una alarma natural, que es precisamente por lo que el campo es prudente al afirmarlo. Las camaras cubren ahora el planeta. O algun dia llegan imagenes inequivocas desde un valle oscuro, lejos de toda red electrica, filmadas en el instante en que la falla debajo cede, o no llegan nunca, y ese silencio sera una respuesta por si mismo.

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