UN CASO REAL
En disputa

El monstruo de Flatwoods: la noche en que 7 personas subieron una colina y bajaron corriendo

2026-11-03 · · Criaturas misteriosas · 8 min de lectura

Poco después de las 7 de la tarde del 12 de septiembre de 1952, un grupo de niños jugaba en el campo de una escuela en un pequeño pueblo entre las colinas de Virginia Occidental, en el este de Estados Unidos.

Algo brillante cruzó el cielo sobre ellos.

Luego pareció caer detrás de una colina, sobre una granja en las afueras del pueblo. Algunos de los niños dijeron que lo veían brillar en el suelo.

Los nuevos misterios, una vez por semana por correo
Un correo por semana. Sin spam, cancela con un clic.

Corrieron a avisar a un adulto.

En media hora, 7 personas subían esa colina en la oscuridad. Lo que dijeron haber visto arriba pasó a conocerse como el monstruo de Flatwoods.

Este es el misterio en una frase: 7 vecinos, entre ellos una madre y un soldado joven, describieron una figura luminosa de unos 3 metros que se deslizó hacia ellos en la ladera de una granja, y más de 70 años después nadie ha demostrado qué era en realidad.

El pueblo y la gente

Flatwoods es un pueblo situado a unos 310 km al oeste de Washington, la capital del país.

Los niños corrieron a la casa de 2 hermanos del grupo. Su madre trabajaba como esteticista en el pueblo. Los escuchó y decidió subir ella misma a la colina.

Se llevó a un joven de 17 años que servía en la Guardia Nacional del estado, una reserva militar a tiempo parcial. Él llevó una linterna. También fue un perro.

Las fuentes no coinciden del todo sobre quién formaba el grupo. La mayoría de los relatos habla de 7 personas: la madre, el joven guardia y 5 niños de entre 10 y 14 años aproximadamente. Los nombres de 1 o 2 de los niños cambian de un relato a otro. Sobre la madre y el guardia, todos coinciden.

La subida

La ladera era empinada y estaba cubierta de hierba alta, con una hilera de árboles cerca de la cima.

Mientras subían, una niebla empezó a extenderse sobre la hierba. Los testigos dijeron después que tenía un olor fuerte y metálico, y que les picaba en los ojos y la nariz.

El perro se adelantó y desapareció tras la cresta. Lo oyeron ladrar. Un momento después volvió a toda carrera, pasó junto a ellos con el rabo entre las patas.

Cerca de la cima, uno de los niños dijo ver una luz roja que parpadeaba a la derecha. Algunos contaron más tarde que en esa dirección había en el suelo una gran forma redonda que brillaba.

Entonces el guardia dirigió la linterna hacia 2 puntos brillantes bajo un árbol.

Lo que dijeron haber visto

El haz de luz iluminó una figura.

Era muy alta, de entre 3 y 3,7 metros. Tenía una cara redonda y roja. Alrededor de la cara había una forma oscura, puntiaguda por arriba, como una capucha o como el as de picas de una baraja. Donde debían estar los ojos brillaban 2 puntos de luz, verdosos o anaranjados.

Bajo la cara, el cuerpo era oscuro. Algunos dijeron que verde. Otros, que caía en pliegues, como una falda larga. Unos pocos hablaron de brazos pequeños y delgados terminados en garras. Otros no vieron brazos en absoluto.

Emitía un siseo. No caminaba. Según los testigos, se deslizaba hacia ellos por el aire.

El guardia cayó de espaldas y soltó la linterna. Todos huyeron colina abajo.

Esa misma noche, y a la mañana siguiente

De vuelta en el pueblo, la madre llamó al sheriff del condado. También llamó a uno de los dueños del semanario local.

El sheriff y un ayudante ya estaban fuera esa noche, comprobando avisos de que una avioneta se había estrellado en la zona. Ya de madrugada subieron a la colina con el hombre del periódico y el guardia.

Aquí las fuentes se contradicen. Según un relato, no encontraron nada: no vieron, no oyeron ni olieron nada. Según otro, no había nada que ver, pero todavía flotaba en el aire un olor fuerte.

A primera hora de la mañana siguiente, el hombre del periódico volvió a subir solo. Informó de 2 marcas largas en el suelo, como huellas de derrape, y de hierba aplastada en una zona amplia. También describió un depósito aceitoso y pegajoso en el suelo.

Dijo que le dolía la garganta y que la niebla le había provocado náuseas la noche anterior. Varios niños contaron vómitos y gargantas inflamadas en los días siguientes. La madre dijo haber visto una película aceitosa en sus caras. Un médico local examinó a algunos. Según los informes, no encontró ninguna causa que pudiera nombrar.

Una historia para todo el país

En pocos días ya era noticia nacional. Un editor de noticias de la zona recordó más tarde que las cadenas de radio la difundieron y que llegaron cientos de llamadas de todo el país. Las agencias nacionales la situaron después entre las grandes noticias del año.

La madre y el hombre del periódico fueron llevados a Nueva York para aparecer en un programa de televisión nacional. Allí, un dibujante retrató a la criatura según la descripción de ella. Ese dibujo, con la capucha puntiaguda y los ojos brillantes, es la imagen que casi todo el mundo conoce hoy.

Conviene recordar que el dibujante no vio nada en aquella colina. La famosa imagen es la descripción de una mujer, tal como la imaginó un desconocido.

También llegaron al pueblo 2 investigadores privados de fenómenos extraños, que entrevistaron a los testigos. Ambos escribieron sobre el caso, y ambos lo trataron como la visita real de algo desconocido.

Aquí termina lo que sabemos

**Lo documentado son las declaraciones de los testigos, las marcas en la hierba y el olor denunciado. Todo lo demás es interpretación.**

7 personas describieron algo en la colina. Coinciden en la cara roja, la forma de capucha, los ojos brillantes y el olor. Difieren en los brazos, el color del cuerpo y la altura.

Nadie tomó una fotografía. Nunca se recuperó ningún objeto. Que se sepa, nadie analizó en un laboratorio el depósito pegajoso.

La bola de fuego que otros también vieron

Una parte de la historia se confirmó desde fuera del pueblo.

Esa misma tarde, vecinos de 3 estados cercanos informaron de un meteoro brillante. Un miembro de una academia de ciencias del estado vecino de Maryland confirmó que un meteoro había cruzado el cielo poco antes del avistamiento de Flatwoods.

Luego están las marcas. Años después, un hombre del lugar admitió que, tras el avistamiento, había recorrido aquel campo con su camioneta con la esperanza de ver algo. Las huellas de derrape y las manchas de aceite pudieron venir de su vehículo. Los primeros investigadores las habían atribuido a una nave aterrizada.

Así que la luz del cielo tiene una explicación probable, y las marcas del suelo también. Lo que queda es lo que la linterna iluminó bajo el árbol.

Conclusiones y preguntas abiertas

Hay 3 explicaciones principales. Cada una responde a una parte de la historia, y ninguna a toda.

**Era una lechuza común, vista en pleno pánico.** Lo propuso un investigador escéptico estadounidense que visitó el lugar en 2000 y habló con testigos que seguían vivos. La lechuza común tiene una cara redonda, plana y clara que con luz roja puede parecer roja. Cuando se siente amenazada, sisea. Posada en una rama con hojas colgando debajo, puede parecer una figura con falda larga. Sus garras aferradas a la rama explicarían por qué unos vieron garras y otros ningún brazo. La luz roja intermitente, según él, procedía de 3 balizas rojas de aviso en torres de aviación visibles desde la cima. El problema: una lechuza mide unos 35 a 40 cm. Los testigos describieron algo más alto que un hombre. Para que una lechuza parezca tan grande tendría que estar muy cerca, sorprendida de golpe por una linterna, ante gente asustada en la oscuridad. El escéptico sostuvo que eso fue exactamente lo que pasó. Muchos de los que estuvieron allí nunca lo aceptaron.

**Fue un miedo compartido, alimentado por las noticias de aquel año.** 1952 fue un año récord en avistamientos de platillos volantes en Estados Unidos. En julio se detectaron objetos en el radar sobre el propio Washington. Un grupo de niños y una madre, que medio esperaban encontrar un avión estrellado o una nave espacial, subieron una colina a oscuras. Un olor extraño y un perro aterrado pudieron arrastrar a todos al mismo pánico en el mismo instante. Un escritor escéptico describió después los vómitos y el dolor de garganta como efectos típicos del miedo y el agotamiento. El problema: esto explica por qué el grupo se asustó. No explica qué iluminó la linterna. Varios testigos describieron una forma concreta, con palabras parecidas, desde la primera noche.

**Era lo que los testigos creyeron: algo desconocido.** Esa fue la opinión de los 2 investigadores que llegaron en 1952, y sigue siendo la de mucha gente de la zona. Señalan el olor, los mal-estares y que los testigos mantuvieron su versión durante décadas. El problema: no hay prueba física. Ni objeto, ni muestra analizada, ni fotografía. Y los detalles más conocidos, las garras y la forma del cuerpo, proceden sobre todo del dibujo hecho en Nueva York y de relatos escritos cuando la historia ya era famosa.

Lo que sigue abierto:

¿Qué era el olor? Un meteoro no deja niebla en lo alto de una colina.

¿Por qué los testigos discrepan tanto sobre los brazos y el cuerpo, y coinciden tanto sobre la cara?

¿Y puede alguien comprobarlo todavía? Los testigos ya no están. La colina sigue ahí.

Hoy el pueblo tiene un cartel que da la bienvenida al hogar del Monstruo Verde, hay un pequeño museo dedicado a él en la cabecera del condado, y cada año se celebra un encuentro. La figura bajo el árbol nunca recibió una explicación que convenciera a todos. En cambio, se convirtió en parte del lugar.

¿Te ha gustado este caso? Recibe los casos nuevos de la semana cada viernes, gratis por correo.
Un correo por semana. Sin spam, cancela con un clic.

Comparte este artículo:

Comentarios de lectores (0)
Solo los suscriptores activos con pago verificado pueden comentar. Acceso completo