Frederick Valentich: el piloto que desapareció a mitad de frase
A las 18:19 de la tarde del sábado 21 de octubre de 1978, un piloto de veinte años llamado Frederick Valentich despegó del aeropuerto de Moorabbin, cerca de Melbourne, en una Cessna 182L alquilada, matrícula VH-DSJ. El plan era rutinario: un vuelo nocturno de entrenamiento sobre el estrecho de Bass hasta la isla King, a unas 130 millas náuticas. El tiempo era bueno y el cielo estaba despejado. El avión nunca llegó, y sus últimos minutos siguen siendo uno de los misterios documentados más extraños de la aviación.
A las 19:06 Valentich llamó por radio al Servicio de Vuelo de Melbourne y preguntó al oficial de turno, Steve Robey, si había tráfico conocido cerca de él por debajo de los 5.000 pies. No lo había. Valentich respondió que una gran aeronave con cuatro brillantes luces de aterrizaje acababa de pasar unos mil pies por encima de él. Durante los seis minutos siguientes sus informes se volvieron cada vez más extraños. El objeto se acercaba desde el este, parecía jugar con él y lo sobrevolaba a velocidades que no lograba calcular. Era una forma alargada, brillante y metálica, con una luz verde. Desapareció y volvió a aparecer. Su motor, añadió, había empezado a fallar al ralentí.
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