Resuelto

Globsters: los monstruos de playa que resultaron ser ballenas

2026-06-15 · Criaturas misteriosas · 8 min de lectura

En la mañana del 30 de noviembre de 1896, dos muchachos llamados Herbert Coles y Dunham Coretter pedaleaban por la arena de la isla de Anastasia, justo al sur de San Agustín, en la costa atlántica de Florida, cuando la playa que tenían delante dejó de tener sentido. Medio enterrada en la línea de dunas yacía una pálida montaña de carne, enorme, redondeada y absolutamente inmóvil, del color del marfil viejo. No tenía cabeza que pudieran hallar, ni ojos, ni aletas, nada que les dijera dónde estaba un extremo y dónde el otro. Los muchachos volvieron pedaleando al pueblo y, al día siguiente, su historia había llegado al único hombre de San Agustín con la formación necesaria para comprobarla.

Ese hombre era el doctor DeWitt Webb, fundador de la Sociedad Histórica y el Instituto Científico de San Agustín y, casualmente, la única persona con alguna formación académica que llegaría a examinar el cadáver donde yacía. Cuando lo alcanzó el 1 de diciembre, halló que la sola parte visible medía unos cinco metros y medio de largo por dos de ancho. Estimó su peso en "casi cinco toneladas, si no más". La carne era dura, pálida y gomosa. Donde la arena se había apartado asomaban muñones romos, protuberancias que Webb leyó como las raíces cortadas de unos brazos enormes. Fotografió la masa, la midió y concluyó que lo que había llegado a su playa era el cuerpo de un pulpo colosal, mucho mayor que cualquiera conocido por la ciencia.

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