La serpiente marina del HMS Daedalus: el monstruo de un capitán de la Marina Real que nunca se explicó
Faltaba poco para las cinco de la tarde del 6 de agosto de 1848 cuando un guardiamarina a bordo de la fragata HMS Daedalus volvió la cabeza hacia algo en el agua. El buque volvía a casa desde las Indias Orientales, subiendo por el Atlántico Sur entre el cabo de Buena Esperanza y la isla de Santa Elena, a unas trescientas millas de la costa de lo que hoy es Namibia. Su capitán fijaría después la posición por escrito con la precisión seca de un hombre que no quería discusiones sobre dónde había estado: latitud 24 grados 44 minutos sur, longitud 9 grados 22 minutos este. El mar estaba moderado y el cielo lo bastante despejado para ver a millas de distancia. Y hacia el barco, con un rumbo tan firme como un par de raíles, avanzaba un animal largo y oscuro.
En instantes el capitán Peter M'Quhae estaba en la borda. A su alrededor se reunieron su primer teniente, el piloto, un guardiamarina, el contramaestre y el timonel al gobierno. Siete hombres en total observaron al animal durante unos veinte minutos a plena luz del día, con tiempo para mirar y con su propio barco al lado como vara de medir.
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