El barco que no podía hundirse — y las 25 personas que desaparecieron de él
El 10 de noviembre de 1955, el mercante Tuvalu dio con una pequeña embarcación blanca a la deriva en el Pacífico Sur, al norte de la isla fiyiana de Vanua Levu. Yacía sumergida en tres cuartas partes y escorada con fuerza a babor, con la regala de babor anegada y sin una mano en el timón. Era el motovelero Joyita, con cinco semanas de retraso y a más de seiscientas millas de su rumbo. El capitán Gerald Douglas hizo pasar a sus hombres a bordo. De las 25 personas que habían zarpado en él, ninguna volvió a ser vista jamás.
El Joyita se había construido en 1931 en los Wilmington Boat Works de Los Ángeles como yate de lujo para el director de cine Roland West, que lo bautizó por su esposa, la actriz Jewel Carmen. Joyita significa en español "pequeña joya". Bajo sus cubiertas de cedro sobre roble corría un casco forrado de corcho. Durante la Segunda Guerra Mundial sirvió a la Armada de Estados Unidos como patrullero YP-108. En ese servicio encalló y fue reparado, y en la reparación su tubería original de cobre y latón se sustituyó por hierro galvanizado. En 1955 trabajaba entre las islas fletado por Thomas "Dusty" Miller, un capitán de origen británico que lo había tomado a su cargo y lo conocía a fondo.
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