UN CASO REAL
Documentado

København: el velero más grande del mundo desapareció con 60 jóvenes marinos a bordo

2026-10-30 · · Barcos fantasma · 8 min de lectura

Es la tarde del 22 de diciembre de 1928, en medio del océano Atlántico Sur.

Un carguero noruego cruza un tramo de mar vacío. Su radiotelegrafista capta la señal de un velero que navega en algún lugar cercano.

El mensaje es breve. Todo bien a bordo.

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Ese velero es el København, el barco de vela más grande del mundo. Lleva unas 60 personas. La mayoría son adolescentes que se forman para ser oficiales de la marina mercante. Llevan 8 días en el mar, rumbo a Australia, y se preparan para celebrar la Navidad en cubierta.

Esa misma noche, el radiotelegrafista noruego intenta llamar otra vez al barco. No hay respuesta.

Nadie volvió a saber nada del København.

Esta es la historia del København, un buque escuela danés que desapareció con todos sus ocupantes. Nunca se confirmó un naufragio. Nunca se identificó un cuerpo. Nunca se demostró que un bote salvavidas fuera suyo. Casi 100 años después, nadie sabe dónde se hundió, cuándo ni por qué.

Un gigante construido para enseñar

El barco se construyó en 1921 en un astillero de Escocia, para una gran naviera danesa que comerciaba con Asia.

Era enorme. Medía unos 130 metros de largo y tenía 5 mástiles, cada uno de unos 60 metros de altura desde la quilla. Con todas las velas desplegadas, cubría más de 4.600 metros cuadrados. Es más de media cancha de fútbol de lona.

La naviera lo usaba como escuela flotante. En cada viaje iban unos pocos marineros veteranos y varias decenas de cadetes, chicos que querían llegar a oficiales. Aprendían a trepar por la jarcia, manejar las velas, llevar el timón y calcular su posición por el sol y las estrellas.

Entre 1921 y 1928 hizo 9 grandes viajes. Dio 2 veces la vuelta al mundo y tocó casi todos los continentes.

El último viaje

El 21 de septiembre de 1928, el København zarpó de un pequeño puerto del norte de Dinamarca. Llevaba tiza y sacos de cemento a Argentina.

Llegó a Buenos Aires, la capital argentina, el 17 de noviembre. Se descargó la mercancía.

El plan era seguir hasta Australia y cargar allí algo para el viaje de vuelta. Pero en Buenos Aires la naviera no encontró ninguna carga para Australia.

Así que el barco salió vacío. Ese detalle importaría más tarde.

El 14 de diciembre de 1928, el København salió de Buenos Aires. Su ruta iba hacia el este, a través del Atlántico Sur, por el sur de África y luego por el océano Índico hasta Australia. El viaje debía durar unos 45 días.

El 22 de diciembre, al octavo día, llegó el contacto por radio con el carguero noruego. Todo bien, decía el mensaje.

Después, silencio.

Por qué al principio nadie se preocupó

Al principio, el silencio no alarmó a nadie.

El capitán era conocido por usar muy poco la radio.

El barco debía llegar a Australia hacia finales de enero de 1929. Pasó finales de enero. Luego casi todo febrero.

En febrero la naviera empezó a hacer preguntas a través de Lloyd's de Londres, el mercado de seguros que seguía a los barcos de todo el mundo. Nadie lo había visto.

A principios de abril la naviera dio la alarma oficial. La marina británica aceptó ayudar.

Para entonces el barco llevaba más de 3 meses en silencio.

La búsqueda

En abril de 1929 la naviera envió al sur uno de sus propios barcos de motor. La idea era revisar las islas solitarias a lo largo de la ruta, donde podrían haber llegado supervivientes.

Otro barco fue enviado a pequeñas islas muy al sur del océano Índico. Son lugares fríos y azotados por el viento, a miles de kilómetros de cualquier ciudad. Si un bote hubiera llegado allí, los chicos podrían seguir vivos, alimentándose de focas y aves marinas.

Más tarde se contrataron otros barcos, desde Australia y Sudáfrica. La búsqueda duró meses, en 2 océanos. Terminó oficialmente el 9 de septiembre de 1929.

No encontró nada. Ni una tabla, ni un bote, ni un salvavidas con el nombre del barco.

El 1 de enero de 1930, Lloyd's de Londres declaró oficialmente desaparecido al København.

Un barco junto a la isla

Hay un testimonio que todavía se discute.

Viene de Tristán de Acuña, una diminuta isla volcánica en medio del Atlántico Sur, a unos 2.800 kilómetros de Sudáfrica.

Cuando los buscadores llegaron a la isla, un clérigo inglés que vivía allí les contó lo que había visto el 21 de enero de 1929.

Dijo que apareció un gran barco de 5 mástiles, que venía del sur. Tenía el casco negro con una franja blanca. Los mástiles delanteros estaban rotos. Casi no llevaba velas. La popa iba muy hundida, como si le entrara agua.

Dijo que el mar estaba demasiado bravo para que los isleños bajaran sus botes. "No pudimos hacer nada más que mirarlo", contó. Estaba seguro de que el barco estaba en apuros. Lo vio derivar hacia los arrecifes del borde de la isla, y luego lo perdió de vista.

Las versiones de su relato no coinciden en los detalles. Una dice que el barco llegó a unos 400 metros de la costa. Otra, que se quedó a unos 5 kilómetros. Una dice que derivó hacia el oeste; otra, hacia el este.

Después, los isleños contaron que encontraron cajas y trozos de madera en los arrecifes. Pero nada de lo que llegó a la orilla pudo vincularse con el København.

**Aquí termina lo que está documentado. El mensaje de radio del 22 de diciembre es lo último que se sabe con certeza. Todo lo posterior, incluido el barco junto a la isla, son testimonios que nadie pudo confirmar.**

Los rumores que vinieron después

Durante años siguieron apareciendo historias nuevas.

Pescadores de Chile dijeron haber visto un barco fantasma de 5 mástiles. En 1930, marineros de un carguero argentino informaron de un barco de 5 mástiles en plena tormenta.

En 1934, un capitán finlandés aseguró haber visto en el mar, al sur de Australia, un resto con el nombre del barco, pero no pudo subirlo a bordo.

Ese mismo año, un gran periódico estadounidense publicó que en una isla remota del Atlántico Sur se había hallado una botella con el diario de uno de los cadetes. El diario decía que los icebergs habían destrozado el barco y que la tripulación había escapado en los botes.

Era falso. Más tarde se supo que lo había inventado un periodista danés, copiando pasajes de una novela española.

En 1935 se informó del hallazgo de 7 esqueletos y restos de un bote, medio enterrados en la arena en la costa del suroeste de África. Algunos periódicos los relacionaron con el København. Nadie lo demostró nunca.

Para las familias, cada historia nueva volvía a abrir la herida. En 1934, un periódico británico citó a padres de los cadetes perdidos. "Sabemos que nuestros chicos están muertos", dijeron, "pero es terrible no saber cómo, por qué y dónde ocurrió."

Los buceadores de la isla

Hacia 2011 y 2012, 2 buceadores que viven en Tristán de Acuña exploraron el fondo del mar frente a la costa de la isla. Encontraron los restos de un gran velero antiguo. Había 2 grandes anclas, un bauprés de hierro y un cabrestante, el tambor con el que los marineros recogían la cadena del ancla.

Parece una respuesta. Pero hasta hoy no hay prueba de que ese naufragio sea el København. Las aguas de la isla han hundido otros barcos a lo largo de los siglos.

Esto es lo que se sabe. El barco salió vacío de Buenos Aires el 14 de diciembre de 1928. 8 días después avisó de que todo iba bien. Luego desapareció con unas 60 personas. Todo lo demás, el barco visto desde la isla, los esqueletos en África, los restos en el fondo, sigue sin confirmarse.

Conclusiones y preguntas abiertas

Hay varias explicaciones. Ninguna está probada.

**Tal vez chocó contra un iceberg.** Es la explicación que más se repite en los relatos daneses y británicos. Su ruta iba muy al sur, por aguas donde flotan icebergs, y de noche o con niebla el vigía podía verlo demasiado tarde. El problema: un hundimiento así suele dejar algo flotando. La búsqueda no encontró nada.

**Tal vez volcó en una tormenta.** Navegaba vacío, sin carga en la bodega. Los grandes veleros necesitan peso abajo, carga o lastre, para mantenerse derechos. El problema: tenía tanques que podían llenarse de agua como lastre, y un capitán experimentado conocía el peligro de navegar vacío. No se conserva ningún registro de cuánto lastre llevaba en ese viaje.

**Tal vez era el barco visto en Tristán de Acuña.** La descripción encaja: 5 mástiles, casco negro, franja blanca. Si es así, sobrevivió a algún desastre, derivó un mes con los mástiles rotos y al final se hundió junto a la isla. El problema: el avistamiento fue 4 semanas después del último mensaje, las versiones se contradicen y nada de lo hallado en la isla se demostró suyo. El naufragio de los buceadores no está identificado.

**Tal vez parte de la tripulación llegó a tierra en un bote.** El problema: nadie demostró que el bote o los huesos de África tuvieran relación con el København. Y el diario que parecía apoyar esta idea resultó ser un fraude.

Incluso el número más básico está en duda. Las fuentes danesas hablan de 59 o 60 personas a bordo, 45 de ellas cadetes. Algunos relatos en inglés dan cifras mayores, hasta 75. La diferencia nunca se ha explicado.

Quedan preguntas. ¿Por qué no hubo llamada de socorro, si el barco tenía radio? ¿Se hundió la noche del 22 de diciembre, o un mes después junto a una isla solitaria? ¿Y el naufragio frente a Tristán de Acuña es su tumba, o la de otro barco?

Hasta que alguien pueda ponerle nombre a esos restos, el velero más grande de su época sigue desaparecido, junto con todas las personas que iban a bordo.

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