Perdido en el mar, hallado en la arena: el bombardero que pasó de largo la costa
En febrero de 1959, un pequeño equipo de prospectores de petróleo británicos atravesaba uno de los lugares más vacíos de la Tierra: el desierto profundo del este de Libia, en el norte de África.
Delante de ellos, sobre una llanura de grava al borde de un mar de dunas, había un avión grande.
Era un bombardero estadounidense de la Segunda Guerra Mundial, partido en 2 trozos pero por lo demás casi entero. Las ametralladoras todavía funcionaban. La radio todavía funcionaba. Había un termo con té, y el té todavía se podía beber.
Dentro no había nadie, ni rastro de ningún paracaídas.
La costa más cercana estaba a cientos de kilómetros. El avión llevaba 16 años desaparecido, y hasta ese momento nadie sabía que estuviera en el desierto.
En resumen: un bombardero con 9 hombres a bordo desapareció en abril de 1943 al volver de un ataque. Todos dieron por hecho que había caído al mar Mediterráneo. En cambio, apareció en pleno Sahara. La pregunta era qué había sido de los 9 hombres.
La primera misión
La historia empieza el 4 de abril de 1943. El bombardero era un B-24, un gran avión estadounidense de 4 motores. Era completamente nuevo, igual que su tripulación. Era su primera misión de combate. En el morro, la tripulación había pintado un nombre: Lady Be Good.
Su aeródromo estaba en el desierto cerca de Bengasi, una ciudad de la costa de Libia. Desde allí se enviaron 25 bombarderos hacia el norte, por encima del mar, para atacar el puerto de Nápoles, en el sur de Italia.
El Lady Be Good despegó a las 2:15 de la tarde, en el último grupo.
Una tormenta de arena barrió el aeródromo. Algunos bombarderos no pudieron mantener la formación. Varios se dieron la vuelta. Al final, solo 4 aviones llegaron a Nápoles.
Llegaron a las 7:50 de la tarde, a unos 7.600 metros de altura. La ciudad estaba cubierta de nubes. No pudieron ver el objetivo.
2 de los 4 atacaron otros objetivos al volver. El Lady Be Good y otro avión soltaron las bombas en el mar para ahorrar combustible y pusieron rumbo a casa.
Una voz por radio
A las 12:12 de la madrugada, en la base oyeron por radio al piloto del Lady Be Good.
Dijo que su radiogoniómetro no funcionaba. Es el instrumento que indica hacia dónde está la radiobaliza de la base. Pidió a la base que le dijera hacia dónde volar.
La base le envió un rumbo. En tierra, los oficiales lanzaron bengalas al cielo para que el avión perdido encontrara el aeródromo.
Nadie en tierra volvió a oír al Lady Be Good.
El bombardero no aterrizó nunca. La tripulación fue declarada desaparecida. Según los registros, el avión simplemente se había perdido en algún punto sobre el mar.
**Durante 16 años, eso fue todo lo que se supo.**
Lo que mostraron los restos
Cuando los prospectores avisaron del hallazgo, equipos estadounidenses de una base aérea en Libia fueron hasta los restos. Empezaron en mayo de 1959.
El bombardero no había caído al mar. En la oscuridad había pasado por encima de la costa, por encima de su propia base, y había seguido volando hacia el sur, hacia el desierto, unas 2 horas más.
La causa más probable es un punto débil de los radiogoniómetros de la época. Tenían una sola antena y no siempre distinguían si el avión se acercaba a la base o ya la había dejado atrás. Una lectura tomada al revés mandaría el avión en la dirección opuesta: la base parecería estar delante cuando en realidad ya estaba detrás.
Debajo solo había oscuridad. Parece que la tripulación creía que seguía sobre el mar.
Los investigadores calcularon que hacia las 2 de la madrugada se acababa el combustible y los 9 hombres saltaron en paracaídas. El avión vacío siguió volando solo otros 26 km, luego se deslizó sobre la grava y se partió.
Pero ¿dónde estaban los hombres?
Los equipos de búsqueda peinaron unos 1.165 kilómetros cuadrados de grava alrededor de los restos. No encontraron nada.
Y entonces, el 16 de junio de 1959, encontraron un par de botas de vuelo, unos 30 km al norte del avión.
Después aparecieron más cosas, colocadas en línea: trozos de paracaídas recortados en forma de flecha, más botas, chalecos salvavidas. Los hombres habían ido dejando un rastro para que los rescatadores lo siguieran. Las flechas apuntaban al norte.
Los buscadores siguieron el rastro durante 82 km. Luego se perdió entre las dunas.
El 2 de septiembre de 1959 se suspendió la búsqueda.
El diario
En febrero de 1960, un año después del hallazgo del avión, otro equipo de exploración petrolera dio con restos humanos, medio enterrados en la arena, muy al norte del avión. Las fuentes no coinciden en si los encontró primero el equipo petrolero o un equipo del ejército estadounidense.
Eran 5 hombres. Estaban tendidos muy cerca unos de otros.
Uno de ellos era el copiloto. Había llevado un pequeño diario, y el diario seguía con él.
El diario contó lo que nadie sabía.
Después del salto, 8 de los 9 se encontraron en la oscuridad. El noveno, el bombardero encargado de soltar las bombas, nunca se reunió con ellos.
Los 8 no sabían que estaban en pleno desierto. Creían que la costa estaba cerca. Así que echaron a andar hacia el norte.
Casi no tenían comida, y había una sola cantimplora de agua para los 8.
De día, la temperatura en esa llanura puede llegar a 54 grados. De noche baja casi a cero. Los médicos del ejército calculaban que un hombre sin agua podía caminar unos 40 km por el desierto antes de morir, y que viviría unos 2 días.
Estos hombres caminaron juntos 125 km en 5 días.
Después, la mayoría ya no podía seguir. El diario describe cómo la arena que soplaba les iba dañando los ojos y cómo el cuerpo se debilitaba cada día.
El quinto día, los 3 que aún estaban más fuertes se adelantaron para buscar ayuda. Los otros 5 se quedaron esperando.
La última anotación del diario es del 12 de abril de 1943, 8 días después de la misión. Dice: "No help yet, very cold nite", es decir, "todavía no hay ayuda, noche muy fría".
Los que se adelantaron
En mayo de 1960, el ejército volvió con una búsqueda mayor. Tenía un solo objetivo: encontrar a los 3 que se habían adelantado.
El 12 de mayo encontraron a uno de ellos, unos 60 km dentro del mar de arena. Desde el lugar donde saltó la tripulación, había caminado unos 186 km.
El 17 de mayo encontraron al segundo, 42 km más allá, casi totalmente cubierto de arena. También llevaba un pequeño diario.
Las fuentes dan distancias distintas. Una dice que el segundo estaba a más de 320 km de los restos del avión.
En agosto de 1960, un equipo petrolero encontró al bombardero, el hombre que nunca se había reunido con los demás. Estaba a unos 19 km del avión, todavía con el arnés del paracaídas puesto. El paracaídas no se había abierto bien y había muerto al golpear el suelo. Su cantimplora estaba casi llena.
**Son 8 de los 9. El tercero de los que se adelantaron nunca ha aparecido.**
Lo que vino después
Algunas piezas de los restos se retiraron y se montaron en otros aviones. Algunos de esos aviones tuvieron después accidentes, y surgieron historias sobre una maldición. Esas historias son leyenda, no pruebas.
En 1994, lo que quedaba del bombardero se trasladó a una base militar libia cerca de la costa. Todavía se conserva en Libia.
En 2001, un hombre que en 1953 había servido en una patrulla del ejército británico en el desierto libio contó un recuerdo. Su patrulla había encontrado restos humanos en la misma zona donde más tarde aparecerían los 2 que se habían adelantado. Hicieron fotos, enterraron los restos y siguieron su camino.
Más tarde, unos expertos estudiaron esas fotos. Pensaron que los restos podían ser del hombre desaparecido. Pero la tumba nunca se marcó, y los restos no se han vuelto a encontrar.
Así que la historia documentada está completa, salvo 2 cosas: por qué exactamente la tripulación se pasó su base, y dónde yace el último hombre.
Conclusiones y preguntas abiertas
Los restos y los diarios resolvieron el misterio principal. Lo que sigue abierto es menor, pero nunca se ha resuelto.
**Una lectura de radio tomada al revés.** Las pruebas: los radiogoniómetros de la época no siempre distinguían si un avión se acercaba a la base o ya la había pasado. Una lectura invertida pondría la base delante del avión cuando ya estaba detrás, y explicaría por qué la tripulación siguió volando al sur. El problema: el piloto había dicho que el radiogoniómetro del propio avión no funcionaba. Ningún registro conservado muestra qué rumbo usó exactamente la tripulación ni cómo, y nadie sobrevivió para explicarlo.
**Una tripulación sin experiencia, de noche.** Las pruebas: era su primera misión, de noche, tras un largo vuelo sobre el mar, con el suelo oculto en la oscuridad. Una tripulación nueva podía no darse cuenta de que ya había cruzado la costa. El problema: la base lanzó bengalas para guiarlos. Nadie sabe si la tripulación las vio, ni por qué no dio la vuelta.
**El último hombre fue hallado en 1953.** Las pruebas: un antiguo soldado describió restos encontrados justo en la zona adecuada, y los expertos que estudiaron las fotos creyeron que podían encajar. El problema: depende de la memoria de un solo hombre, casi 50 años después, y de fotos de restos sin identificar. La tumba nunca se ha localizado.
**El último hombre sigue bajo las dunas.** Las pruebas: era uno de los 3 más fuertes y puede que caminara más que los otros dos. El mar de arena se mueve y lo cubre todo. Los otros 2 aparecieron casi enterrados. El problema: en más de 60 años no se ha encontrado nada.
Lo que queda abierto es sencillo. Sabemos cómo murieron 8 hombres. Sabemos que caminaron más de lo que nadie creía posible, hacia el norte, hacia una costa a la que nunca llegaron. Lo que no sabemos es dónde dejó de caminar el último de ellos.