Fuego que brota del río: el enigma sin resolver de las bolas de fuego del Naga
En la última noche de la Cuaresma budista, normalmente a finales de octubre, cientos de miles de personas se alinean en las orillas del río Mekong, en la provincia tailandesa de Nong Khai, y contemplan el agua oscura. Entonces comienza: pequeñas esferas de luz rojiza emergen en silencio del río, ascienden decenas o incluso cientos de metros en el cielo nocturno y desaparecen, sin humo, sin sonido, sin restos que caigan.
Los lugareños las llaman bang fai phaya nak: las bolas de fuego del Naga, la serpiente gigante que, según la tradición, habita en el Mekong. En la tradición budista local, las luces son el saludo de la serpiente a Buda cuando regresa a la Tierra al terminar el retiro de la Cuaresma. Los avistamientos reportados van desde un puñado hasta miles en una sola noche, y su tamaño varía de chispas diminutas a esferas brillantes comparadas con balones de baloncesto. El distrito de Phon Phisai es el mirador más famoso, con avistamientos que se remontan generaciones.
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