Documentado

El disco de Festos: un mensaje impreso 3.000 años antes de tiempo

2026-07-04 · Cifrados sin resolver · 8 min de lectura

El 3 de julio de 1908, entre las ruinas de un palacio de la Edad del Bronce en la costa sur de Creta, un joven arqueólogo italiano llamado Luigi Pernier metió la mano en una pequeña cámara de adobe y extrajo un objeto que nunca ha sido explicado. Era un disco de arcilla cocida, más o menos del tamaño de un platillo, y había yacido en aquel almacén subterráneo del palacio de Festos, junto a una tablilla escrita en la escritura minoica conocida como Lineal A, durante algo así como tres mil quinientos años. Ambas caras estaban repletas de diminutas imágenes: una cabeza con penacho de plumas, un hombre caminando, un pez, una rama, un escudo, dispuestas en una espiral que se enroscaba hacia el centro. Pernier nunca había visto nada semejante y, como se demostraría, tampoco nadie más. Más de un siglo después, el disco de Festos sigue siendo uno de los enigmas sin resolver más célebres de la arqueología.

El disco mide unos dieciséis centímetros de diámetro y lleva, entre sus dos caras, 241 impresiones tomadas de un juego de apenas 45 signos distintos. El detalle que lo eleva por encima de lo corriente es el modo en que se hicieron esas impresiones. Los signos no se rayaron ni se dibujaron a mano. Cada uno se presionó en la arcilla blanda con un pequeño sello tallado, un punzón por signo, antes de cocer el disco. Quien lo hizo no escribía en el sentido habitual, sino que imprimía, componiendo un texto con un juego reutilizable de tipos.

¿Quieres leer la historia completa?

Has usado tus lecturas gratuitas de este mes.

Desbloquea los 151 misterios documentados - en 6 idiomas, sin anuncios.

Acceso completo

Comparte este artículo:

Comentarios de lectores (0)
Solo los suscriptores activos con pago verificado pueden comentar. Acceso completo