Los príncipes de la Torre: 2 hermanos que entraron en una fortaleza de Londres en 1483 y nunca salieron
En el verano de 1483, la gente de Londres podía ver a veces a 2 niños jugando en los jardines de la Torre, la gran fortaleza real junto al río.
El mayor tenía 12 años. Era el rey de Inglaterra.
El menor era su hermano, de 9 años.
Con el paso de las semanas se los veía cada vez menos. Primero, solo tras las ventanas. Luego, tras los barrotes. Después, ya no.
Nadie volvió a verlos. Se los recuerda como los príncipes de la Torre.
Este es el misterio en una frase: 2 niños de la familia real desaparecieron dentro del edificio más vigilado de Inglaterra, nadie demostró nunca qué les pasó, y los 2 pequeños esqueletos que quizá sean suyos nunca se han examinado con ciencia moderna.
Cómo un niño llegó a rey
En abril de 1483 el rey de Inglaterra murió de repente, tras una enfermedad de unas 3 semanas. Su hijo mayor tenía 12 años.
Un niño no puede gobernar solo. El rey muerto había nombrado a su hermano menor, el tío de los niños, protector del reino hasta que el pequeño creciera. Ese tío se llamaba Ricardo.
A finales de abril, el niño rey viajaba a Londres para su coronación. Su tío salió al encuentro de la comitiva. A la mañana siguiente hizo arrestar a la escolta del niño. Entre los detenidos estaban el tío materno del niño y su medio hermano. Ambos fueron ejecutados en junio.
El niño llegó a Londres bajo el control de su tío.
Lo alojaron en la Torre. En aquella época era lo normal. La Torre era también un palacio real, donde los reyes solían residir antes de la coronación.
La madre de los niños entendió lo que estaba pasando. Huyó con su hijo menor y sus hijas al refugio de la abadía de Westminster, la gran iglesia de Londres, donde por costumbre nadie podía apresarlos.
El 16 de junio, con soldados rodeando la abadía, aceptó dejar ir al pequeño. Lo llevaron a la Torre, con su hermano.
La corona cambia de manos
3 días después, la coronación se aplazó.
El 22 de junio, un predicador anunció en un sermón público en Londres que los niños no eran legítimos. Se afirmaba que su padre había estado comprometido con otra mujer antes de casarse con su madre, de modo que su matrimonio, y sus hijos, no contaban.
El 26 de junio el tío ocupó el trono. El 6 de julio fue coronado como el rey Ricardo III.
Las últimas veces que se los vio
El mejor testigo que tenemos es un visitante italiano que estuvo en Londres aquel verano y se marchó antes de que terminara julio. Puso por escrito lo que vio y oyó ese mismo año.
Contó que trasladaron a los niños a las estancias interiores de la Torre y que se los veía cada vez menos. También anotó algo escalofriante. El médico del mayor decía que el niño se confesaba y hacía penitencia todos los días, porque creía que la muerte estaba cerca.
A finales de julio hubo un intento fallido de sacarlos de allí.
En otoño, los rumores por toda Inglaterra decían que estaban muertos. En octubre estalló una rebelión. Al principio los rebeldes querían devolver el trono al niño rey. Luego, de pronto, cambiaron de objetivo y apoyaron a otro aspirante: un noble exiliado llamado Enrique Tudor. Muchos historiadores ven en ello una señal de que los rebeldes creían que los niños ya estaban muertos.
En enero de 1484, un alto funcionario del rey de Francia dijo ante una asamblea pública que los niños habían sido asesinados.
Su tío nunca respondió mostrándolos con vida.
**Aquí se acaba el rastro documentado. Después del verano de 1483 no hay ningún registro fiable de ninguno de los 2, ni vivo ni muerto.**
Una batalla, un nuevo rey y jóvenes que decían ser el príncipe
En agosto de 1485 el tío murió en batalla, y Enrique Tudor se convirtió en el rey Enrique VII. Se casó con la hermana mayor de los niños.
Después llegaron los impostores. En la década de 1490 apareció en Europa un joven que decía ser el príncipe menor y haber escapado. La tía de los niños, hermana de su padre, lo recibió como a su sobrino. En 1497 fue capturado. Confesó que no era el príncipe, sino hijo de un simple vecino de Flandes, en la actual Bélgica, y fue ejecutado 2 años después.
La historia que se convirtió en versión oficial
En 1502 fue ejecutado, por otro delito, un caballero que había servido al tío.
Unos 11 años más tarde, un famoso escritor y hombre de Estado inglés escribió una historia de aquellos años. Afirmó que ese caballero había confesado antes de morir haber asesinado a los niños por orden del tío. Según ese relato, 2 hombres asfixiaron a los niños con almohadas de noche y los enterraron al pie de una escalera, bajo un montón de piedras. Después, escribió, un sacerdote trasladó los cuerpos a un lugar secreto.
Ese relato se convirtió en la versión famosa, y un siglo después llegó a los escenarios en la obra inglesa más conocida sobre el tío.
Pero nunca se ha encontrado ninguna confesión escrita. El escritor tenía 5 años en 1483, y escribía bajo la siguiente familia real, la que sustituyó al tío.
Los huesos bajo la escalera
En julio de 1674, unos obreros desmontaban una vieja escalera junto a la torre más antigua de la fortaleza. A unos 3 metros bajo tierra encontraron una caja de madera. Dentro había los esqueletos de 2 niños.
El rey de entonces ordenó colocar los huesos en una urna de mármol blanco en la abadía de Westminster. Una inscripción en latín afirma, como un hecho, que son los 2 príncipes, asesinados por su tío.
Si el sacerdote trasladó los cuerpos, como dice la historia famosa, los huesos de la escalera no deberían ser los suyos.
El único examen
La urna se abrió una sola vez, en julio de 1933. El archivero de la abadía, un anatomista y un experto dental examinaron los huesos.
Concluyeron que eran 2 niños, uno de unos 12 a 13 años y otro de unos 9 a 11. Creyeron que estaban emparentados, porque a ambos les faltaban dientes en las mandíbulas. El anatomista señaló además una mancha roja en uno de los cráneos y sugirió que se debía a la asfixia.
Faltaban muchos huesos. Entre ellos aparecieron 3 clavos oxidados.
Expertos posteriores criticaron el trabajo. Los examinadores partieron de la idea de que eran los príncipes. No intentaron determinar si eran niños o niñas. Y en 1933 no había forma de fechar huesos. En principio, podrían ser de otro siglo.
La urna se volvió a sellar ese mismo día. No se ha abierto desde entonces.
Los otros 2 ataúdes
En 1789, unos obreros que reparaban la capilla real del castillo de Windsor, a unos 35 km al oeste de Londres, abrieron por accidente la tumba del padre y la madre de los niños. En una cripta contigua vieron 2 ataúdes de niños, sin nombre. La tumba se cerró de nuevo sin examinarlos.
A finales de la década de 1990 se rechazó una petición para mirar dentro con una pequeña cámara.
Conclusiones y preguntas abiertas
Hay 4 explicaciones principales. Todas tienen indicios. Ninguna tiene pruebas.
**Su tío los mandó matar en 1483.** Es la opinión de la mayoría de los historiadores. Tenía el motivo: mientras los niños vivieran, serían un punto de reunión contra él, como demostró el intento de rescate de julio. Controlaba la Torre. Los rumores de su muerte se extendieron a los pocos meses de su coronación. Y cuando lo acusaron en público, nunca los mostró vivos, algo que habría acabado con los rumores de inmediato. El problema: no hay ninguna prueba directa. Ni orden, ni cuerpo identificado, ni confesión conservada. El relato detallado del asesinato se escribió décadas después, bajo la familia que le quitó la corona.
**Lo hizo un poderoso aliado del tío, quizá sin órdenes.** El partidario más cercano del tío aquel verano era un duque que se volvió contra él en la rebelión de octubre y fue ejecutado. Un documento portugués y un registro inglés posterior señalan a ese duque como responsable. El problema: los niños estaban vigilados dentro de la Torre. Llegar hasta ellos habría requerido la ayuda del tío. Y tras la traición del duque, el tío tenía todos los motivos para culparlo en público. Nunca lo hizo.
**Enrique Tudor los mandó matar después de 1485.** Se casó con su hermana, y unos hermanos vivos habrían tenido más derecho al trono que él. Tampoco investigó nunca qué había sido de ellos. El problema: estuvo exiliado fuera del país desde antes de 1483 hasta la batalla de 1485. Los rumores de su muerte ya circulaban en 1483, mucho antes de que tuviera poder alguno. Y ninguno de sus muchos enemigos lo acusó nunca de ello.
**Uno de ellos, o los 2, sobrevivieron.** Desde hace años, una investigadora británica, la misma que dirigió la búsqueda que encontró en 2012 la tumba perdida del tío, dirige un proyecto que busca rastros de los niños en archivos europeos. En 2023 publicó documentos que, según ella, muestran a los 2 vivos años después, entre ellos un registro contable de 1487 que menciona una invasión en nombre de un hijo del padre de los niños. El problema: otros historiadores dicen que esos documentos son propaganda escrita por los partidarios de los niños, y que ninguno demuestra quiénes eran realmente aquellos jóvenes. En 2024, un destacado historiador británico publicó una refutación detallada en una revista académica y concluyó que la teoría de la supervivencia sigue sin demostrarse.
Lo que sigue abierto:
¿Son los huesos de la urna de verdad los 2 príncipes? La datación moderna y el ADN podrían responderlo. El esqueleto del tío se encontró en 2012 y se identificó por ADN al año siguiente, así que ya existe una referencia familiar.
¿Quiénes son los 2 niños de los ataúdes sin nombre de Windsor?
¿Y se permitirá a alguien mirar? Abrir una tumba real requiere el acuerdo de la Iglesia y de la Corona. Hasta ahora, la urna sigue cerrada.
Puede que la respuesta ya esté guardada en una caja de mármol en Londres. Lleva más de 90 años sin abrirse.