448 páginas que nadie puede leer: el Códice Rohonc
El libro es lo bastante pequeño como para sostenerlo con una mano. Mide unos doce por diez centímetros, tiene 448 páginas de papel y cada página va apretada con nueve a catorce renglones de signos menudos trazados a mano. Nadie puede leer una palabra. El Códice Rohonc es uno de los documentos sin resolver más tercos de Europa y, tras casi doscientos años de estudio, las preguntas básicas siguen abiertas: qué lengua registra, qué sistema emplea su escritura y si significa algo en absoluto.
Su historia documentada empieza en 1838, cuando el conde Gusztav Batthyany donó la biblioteca familiar a la Academia Húngara de Ciencias. El códice llegó con la colección. Toma su nombre de Rohonc, la localidad del oeste de Hungría donde se guardaba la biblioteca, hoy Rechnitz, en el este de Austria. Un catálogo de la biblioteca Batthyany de 1743 registra un objeto descrito como oraciones húngaras en un volumen, y muchos investigadores sospechan que esa entrada se refiere al códice, lo que retrasaría su existencia documentada casi un siglo más. Nada anterior ha podido rastrearse.
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