Documentado

La tumba de Taongi: nueve anos, dos mil millas y una cruz de madera de deriva

2026-08-31 · Barcos fantasma · 7 min de lectura

La mañana del 11 de febrero de 1979 el agua de la bahia de Hana estaba tan quieta que quienes vieron salir a la Sarah Joe dirian despues que el mar parecia un lago. Era domingo en el lado de barlovento de Maui. El cielo sobre el canal de Alenuihaha estaba limpio, los vientos alisios dormian, y cinco hombres cargaron una lancha de cinco metros con aparejos y una nevera y pusieron proa hacia los caladeros. Esperaban volver para la cena.

La Sarah Joe era una lancha abierta y pequena con un motor de ochenta y cinco caballos. No llevaba balsa salvavidas, ni radiobaliza de emergencia, ni radio de largo alcance. En Hana, en 1979, eso era lo normal. Se salia unas horas con buen tiempo y se volvia, y asi habia sido desde que alguien recordaba.

Los cinco eran Ralph Malaiakini, veintisiete anos, de Hana, con un hermano gemelo llamado Robert. Scott Moorman, tambien de veintisiete, criado en Massachusetts y llegado a Maui persiguiendo el Hawai que habia visto en la television. Benjamin Kalama, treinta y ocho. Patrick Woessner, veintiseis. Peter Hanchett, treinta y uno. Entre todos conocian el agua frente a Hana tan bien como cualquiera.

El canal de Alenuihaha, que separa Maui de la isla de Hawai, es uno de los tramos de mar mas duros del mundo. Los alisios chocan contra el Haleakala por un lado y contra el Mauna Kea por el otro y aceleran en el paso como el aire en una tobera. En un mal dia el canal levanta olas cortas, empinadas y rompientes casi sin aviso. El 11 de febrero fue un mal dia. A la una de la tarde el viento habia alcanzado fuerza de temporal. Al anochecer pasaba una turbonada, con olas que los rescatistas estimaron despues en doce metros.

La Guardia Costera fue avisada esa misma tarde. Lo que siguio fue una de las mayores busquedas de la historia moderna de las islas: patrulleras y aviones de la Guardia Costera, aparatos militares, barcos privados y cientos de voluntarios de Hana y de fuera. La busqueda cubrio unas cincuenta y seis mil millas cuadradas de oceano. Los voluntarios recorrieron a pie las costas de las islas vecinas buscando cualquier cosa que hubiera llegado a tierra. Uno de los que salio con su propia embarcacion conto que la mar levantaba el casco hasta ponerlo casi vertical.

Al cabo de unos cinco dias se suspendio. No se habia encontrado nada. Ni casco, ni nevera, ni chaleco, ni bidon de combustible, ni mancha de aceite. Cinco hombres y una lancha de cinco metros entraron en el canal y el oceano se cerro sobre ellos sin dejar recibo.

En Hana, que es pequena y remota y donde las familias estan atadas por sangre y matrimonio, la ausencia se instalo y se quedo. No hubo cuerpos, de modo que tampoco hubo un funeral que se sintiera como tal. Los ninos crecieron preguntando que pasaria si su padre volviera.

Nueve anos y siete meses despues, en septiembre de 1988, un investigador llamado John Naughton piso una playa a dos mil millas de alli.

Naughton trabajaba para el Servicio Nacional de Pesquerias Marinas de Estados Unidos y hacia inventarios de fauna en el norte de las islas Marshall. Ademas habia participado, en 1979, en la busqueda de la Sarah Joe. El islote en el que desembarco aquel dia era Sibylla, uno de los cayos del atolon de Taongi, el atolon mas septentrional de las Marshall y uno de los lugares mas vacios del Pacifico. Taongi esta deshabitado. No tiene agua dulce y casi no tiene sombra. Los barcos no paran alli.

En la playa habia una lancha destrozada. Pequena, abierta, castigada, y todavia llevaba en el casco los numeros de matricula de Hawai. Naughton los leyo y comprendio lo que estaba mirando antes de terminar. La matricula y el numero de motor coincidian con la Sarah Joe. Habia quedado a 2.054 millas de la rampa de la bahia de Hana.

Ahi deberia haber acabado la historia. Una lancha anegada por un temporal, vaciada de su tripulacion, arrastrada al oeste durante anos por la corriente hasta encallar en un arrecife, es triste pero no extrano. La historia no acabo ahi por lo que habia a pocos pasos del pecio.

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Alguien habia cavado una tumba. Era poco profunda y estaba cubierta de piedras, y sobre ella se alzaba una cruz hecha con trozos de madera de deriva. Bajo las piedras habia huesos humanos, entre ellos una mandibula. Los llevaron a Hawai y los cotejaron con fichas dentales. Eran de Scott Moorman.

Junto a la tumba, medio enterrado, habia algo mas que nadie ha explicado nunca de forma satisfactoria: lo que parecia un bloc de papel en blanco, con las hojas intercaladas con laminas finas de papel de aluminio.

No habia una segunda tumba. No aparecieron restos de Benjamin Kalama, Patrick Woessner, Peter Hanchett ni Ralph Malaiakini, ni en Taongi ni en ninguna otra parte. No habia refugio, ni circulo de fuego, ni senal de que alguien hubiera acampado y esperado. Habia una lancha destrozada, un hombre enterrado, una cruz y un fajo de papel y aluminio.

En 1990 Robert Malaiakini viajo el mismo a Taongi, junto con Hari Kojima, antiguo presentador de un programa de pesca de la television hawaiana, y un detective privado llamado Steve Goodenow. Registraron el atolon. Volvieron a casa sin nada que cerrara el caso.

Conclusiones y preguntas abiertas

El viaje de la lancha es la parte menos misteriosa del caso. La corriente superficial dominante en esa parte del Pacifico va hacia el oeste, y un casco abandonado es exactamente el tipo de objeto que deriva miles de millas durante anos. Taongi queda, a grandes rasgos, corriente abajo de Maui. A nadie le ha costado aceptar que la Sarah Joe pudiera llegar sola. La dificultad empieza con la tumba.

Una tumba implica una persona. Alguien encontro el cuerpo de Scott Moorman en un atolon deshabitado, lo llevo por encima de la linea de marea, cavo en la arena de coral, lo cubrio con piedras e hizo una cruz con madera de deriva. Eso no es obra del azar. Es un entierro, hecho con cierto cuidado, por una persona o unas personas que despues no dijeron nada a nadie durante anos.

La teoria que mas apoyo ha reunido la propuso el investigador Steve Goodenow: tripulaciones pesqueras extranjeras que faenaban ilegalmente en aguas de las Marshall encontraron el pecio y el cuerpo, lo enterraron y callaron, porque denunciarlo habria significado admitir donde estaban. Su fuerza es que explica de golpe las dos mitades del enigma, el entierro y el silencio. Tambien alcanza al objeto mas raro del lugar, porque hojas de papel intercaladas con lamina metalica se parecen mucho al papel ceremonial que se quema o se deposita para los muertos en la costumbre funeraria china. Su debilidad es que toda la cadena es inferencia. Ninguna tripulacion se ha presentado nunca, ningun barco ha sido identificado, y leer el papel y el aluminio como dinero ritual es una interpretacion de investigadores, no un hallazgo confirmado por quienes examinaron los objetos entonces.

Una segunda teoria sostiene que a Moorman lo enterro mas tarde la tripulacion de un velero o un buque cientifico de paso, que dio por hecho que las autoridades ya lo sabian. Tiene la misma debilidad, en forma mas aguda. Las embarcaciones pequenas recalan a veces en atolones remotos, pero un marino que entierra a un desconocido bajo una cruz y luego no se lo menciona jamas a un capitan de puerto, a un consulado o a un periodico se comporta de manera muy extrana.

Una tercera posibilidad, la que han tenido que soportar las familias, es que alguno de los otros cuatro sobreviviera a la travesia junto a Moorman, lo enterrara en la playa y muriera despues en el atolon o en el agua que lo rodea. Nada en el lugar lo respalda y nada lo descarta. En contra pesa la ausencia de campamento, de fuego, de unos segundos restos y de cualquier intento de pedir ayuda.

Atravesando todo esto hay una afirmacion que, de ser cierta, dana todas las versiones. Varios relatos, algunos de familiares de la tripulacion, sostienen que un equipo de reconocimiento visito Taongi unos anos antes que Naughton y no informo de nada inusual. Una lancha destrozada en una playa y una tumba con cruz no son faciles de pasar por alto. Si aquel informe anterior es exacto y completo, la Sarah Joe llego a Taongi mucho despues de desaparecer, y a Moorman lo enterraron todavia mas tarde. Conviene decir con claridad que el asunto nunca se ha resuelto. El registro del reconocimiento no se ha publicado ni examinado en publico, Taongi es un anillo de islotes bajos y un grupo que desembarca un dia no los recorre todos, y la historia puede ser sencillamente falsa. Se recoge aqui porque el caso no se puede resumir con honestidad sin ella, no porque este verificada.

Queda una lista corta de cosas que nadie puede responder. Donde estuvo la Sarah Joe durante los anos en que estuvo desaparecida. Quien cavo la tumba y por que esa persona nunca hablo. Que hacian alli el papel y el aluminio. Y adonde fueron, en dos mil millas de oceano abierto, los otros cuatro hombres de la bahia de Hana. Los huesos volvieron a casa y fueron enterrados de nuevo en Maui. Los otros cuatro siguen fuera.

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