Desaparecidos entre las llamas: los niños Sodder y el incendio que no dejó rastro
La casa de los Sodder, en las afueras de Fayetteville, Virginia Occidental, estaba llena de luz en la Nochebuena de 1945. George y Jennie Sodder eran inmigrantes italianos que habían levantado un respetado negocio de transporte de carbón en la zona minera del condado de Fayette. Tenían diez hijos, y nueve estaban en casa aquella noche. Los pequeños habían suplicado quedarse despiertos hasta tarde con los juguetes nuevos, y Jennie accedió, dejando las lámparas y las luces navideñas encendidas al irse a dormir.
Tres pequeñas rarezas habían rozado la casa en las semanas y horas previas. Poco después de medianoche, antes de acostarse, Jennie contestó el teléfono. Una voz de mujer desconocida preguntó por un nombre que ella no reconoció; de fondo se oían risas y el tintineo de copas, y cuando Jennie dijo que se habían equivocado de número, la mujer soltó una risa extraña y colgó. Semanas antes, un desconocido había ido a la casa a preguntar por trabajo de acarreo, luego rodeó la propiedad por detrás y comentó que las cajas de fusibles provocarían un incendio algún día, aunque la compañía eléctrica había revisado hacía poco la instalación y la había declarado en buen estado. Y uno de los hijos mayores había visto a un hombre aparcado junto a la carretera que observaba a los niños pequeños cuando volvían de la escuela.
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