Mas alla del horizonte: el Waratah y las 211 personas que se fueron con el
Poco despues de las seis de la mañana del 27 de julio de 1909, el oficial de guardia del carguero Clan MacIntyre vio un buque grande que se acercaba deprisa por popa. El mar frente a la Costa Salvaje de Sudafrica estaba moderado aquella mañana, la luz invernal era gris y limpia, y el desconocido navegaba a unos trece nudos frente a los nueve del Clan MacIntyre. Lo alcanzo a pocas millas de la desembocadura del rio Mbashe y ambos intercambiaron señales a la vieja usanza, con banderas y con lampara. El recien llegado dio su nombre: Waratah, procedente de Durban, con rumbo a Ciudad del Cabo y despues a Londres. El Clan MacIntyre le deseo buena travesia. El Waratah respondio con la misma cortesia, se adelanto y en unas dos horas era una mancha en el horizonte, y despues no era nada en absoluto.
Fue la ultima vez que alguien lo vio. A bordo iban doscientas once personas.
El Waratah no era un barco viejo y gastado por el servicio. Habia sido botado en 1908 por Barclay Curle en el Clyde para la Blue Anchor Line, con algo mas de 500 pies de eslora y unas 9.339 toneladas brutas, construido para la larga ruta de emigrantes entre Gran Bretaña y Australia. Llevaba pasajeros con comodidad y una enorme cantidad de carga debajo de ellos, y la naviera lo anunciaba como lo mejor de la linea australiana. El viaje que termino frente al Mbashe era apenas el segundo.
Aun asi tenia fama, y la arrastraba desde el primer viaje. Pasajeros y oficiales por igual describian un barco que balanceaba con fuerza, que se escoraba y volvia despacio y de mala gana a la vertical, que parecia quedarse suspendido al final del balance un instante mas de lo debido. Quejas de ese tipo son comunes en el mar y suelen olvidarse. En este caso quedaron por escrito, y dieciocho meses despues se leyeron en voz alta en una sala de justicia de Londres.
El Waratah salio de Durban el 26 de julio de 1909 con 211 pasajeros y tripulantes, carbon en las carboneras y carga pesada en las bodegas, con primer destino Ciudad del Cabo. Un pasajero no zarpo con el. Claude Gustav Sawyer, ingeniero que habia cruzado muchos oceanos, paso la travesia desde Australia cada vez mas inquieto por el comportamiento del buque, y en Durban recogio su equipaje y bajo a tierra. Envio a su esposa un telegrama que se cita desde entonces: le parecia que el Waratah pesaba demasiado por arriba, y habia desembarcado en Durban.
Debia llegar a Ciudad del Cabo el 29 de julio. No llego. El 28 de julio un temporal severo recorrio la Costa Salvaje, lo bastante fuerte como para que otros buques de la zona anotaran condiciones extraordinarias, y la primera suposicion en tierra fue la corriente: averia de maquinas, un barco a la deriva sin propulsion, una semana de angustia y luego buenas noticias. Las buenas noticias nunca llegaron.
Lo que siguio fue una de las mayores busquedas de la epoca. Buques de guerra de la Royal Navy recorrieron la costa y salieron al oceano Indico. La Blue Anchor Line fleto al Sabine, que paso unos tres meses y del orden de 14.000 millas peinando el oceano austral hasta el hielo, sin encontrar nada. En 1910 los familiares de los desaparecidos financiaron un segundo buque, el Wakefield, que tampoco encontro nada. La tripulacion del vapor Insizwa dijo haber visto cuerpos en el agua frente a la costa; el informe nunca se corroboro, no se recupero ningun cuerpo y sigue siendo una nota discutida, no una prueba. En mas de un siglo, ningun resto, bote, salvavidas o resto humano ha sido identificado como procedente del Waratah.
Un detalle explica el silencio, aunque no la perdida. El Waratah no llevaba equipo de radio. En 1909 la telegrafia sin hilos aun era opcional, y el buque no la tenia, de modo que jamas existio la posibilidad de una llamada de socorro. Simplemente dejo de existir entre un horizonte y el siguiente.
La Blue Anchor Line no sobrevivio al desastre. Sus buques se vendieron a la P&O, y en diciembre de 1910 se abrio en Caxton Hall, Londres, la investigacion del Board of Trade. Duro semanas. Los arquitectos navales discutieron sobre su altura metacentrica, sobre como se habian estibado el carbon y la carga, sobre que le ocurre a la estabilidad de un buque cuando las carboneras se vacian en una travesia larga. Pasajeros del primer viaje describieron los balances. Claude Sawyer declaro sobre el movimiento del buque y tambien conto al tribunal que durante la travesia lo habian perturbado sueños vividos e inquietantes, que dio como una de las razones para desembarcar en Durban. El tribunal tomo en serio su testimonio sobre el comportamiento del barco, y su relato de los sueños por lo que era: un testigo explicando su propio estado de animo. Al final la investigacion concluyo que el Waratah se habia perdido, probablemente al volcar en un temporal de violencia excepcional, y que las pruebas disponibles no bastaban para decir por que.
El capitulo moderno pertenece en gran medida a un solo hombre. Emlyn Brown, explorador marino sudafricano, dedico veintidos años a buscar el pecio, a veces con el apoyo del escritor estadounidense Clive Cussler y su agencia de exploracion submarina. En 1999 los periodicos trajeron la noticia que la historia llevaba noventa años esperando: un objetivo de sonar a unos diez kilometros de la costa del Cabo Oriental cuyo contorno coincidia con el transatlantico desaparecido. Los buzos llegaron a el en 2001. Era el Nailsea Meadow, un buque britanico hundido en la Segunda Guerra Mundial, tendido casi exactamente donde deberia haber estado el Waratah. En 2004 Brown anuncio que abandonaba. Habia agotado, dijo, todas sus opciones y ya no sabia donde mirar.
Conclusiones y preguntas abiertas
La explicacion mas aceptada es una ola gigante. El tramo de costa donde desaparecio el Waratah es uno de los pocos lugares del planeta donde esas olas no son folclore: alli donde la rapida corriente de Agulhas baja hacia el sur y un fuerte temporal del suroeste empuja hacia el norte en su contra, la energia de las olas se comprime en paredes de agua empinadas con un seno profundo delante. Un trabajo del profesor Mallory, de la Universidad de Ciudad del Cabo, a principios de los años setenta documento olas de hasta unos veinte metros en ese corredor, y grandes buques modernos han sufrido daños alli. La fuerza de la teoria es que el mecanismo es real, local y estaba operando en un temporal exactamente esa noche. Su debilidad es que los buques golpeados por olas gigantes suelen dejar algo atras, y el Waratah no dejo nada.
La segunda teoria es aquella a la que la investigacion dedico mas tiempo: que sencillamente pesaba demasiado por arriba. Pasajeros independientes entre si describieron los balances y las escoras, y su centro de gravedad habria subido de forma constante a medida que el carbon se consumia en una travesia larga. La fuerza de este argumento es que no depende en absoluto de un suceso extraordinario, solo de un mar duro encontrandose con un buque al limite. Su debilidad es que nunca se hizo una experiencia de estabilidad que fijara su estabilidad real, de modo que toda cifra discutida en Caxton Hall era una estimacion levantada sobre otras estimaciones, y el buque ya habia completado un viaje entero a Australia y de vuelta sin desgracias.
Una sugerencia emparentada es un corrimiento de carga pesada. Si material denso se movio en una bodega mientras el buque balanceaba en el temporal, pudo volcar en minutos. Esto encaja con la ausencia total de señal o de botes arriados. Tampoco puede comprobarse, porque los manifiestos se discuten y el buque nunca ha aparecido.
Se ha propuesto un incendio o una explosion en las carboneras para explicar lo repentino de la perdida. Los incendios de carbon eran un peligro real de la epoca. Pero suelen arder lentamente durante dias y dan tiempo a la tripulacion, y de nuevo no hubo restos flotantes del tipo que produce una perdida asi.
Lo que sigue sin explicacion no es en realidad el hundimiento. Los barcos se hunden. Lo que sigue sin explicacion es lo completo del asunto. En 1909, un buque de ese tamaño que se va a pique deberia haber dejado un campo de restos de madera, salvavidas de corcho, herrajes de cubierta y botes, y los buques de busqueda estaban en la costa a los pocos dias. Nunca se recupero nada y nada se ha identificado desde entonces, pese a campañas de sonar que han encontrado otros pecios en las mismas aguas. Hasta que alguien ponga una camara sobre su casco, el Waratah sigue siendo lo que era la mañana del 27 de julio de 1909: un barco que respondio con cortesia, se adelanto y se fue mas alla del horizonte.