En disputa

El doble destello: lo que el satelite Vela vio sobre el oceano austral

2026-08-27 · Señales y sonidos · 9 min de lectura

El satelite que lo vio ya era viejo. El Vela 6911 habia sido lanzado en mayo de 1969 a una orbita tan alta que podia vigilar casi medio planeta a la vez, y en el otono de 1979 llevaba mas de dos anos sobrepasada su vida util de diseno. Su trabajo era simple y enorme. Estaba alli para vigilar la Tierra y el espacio circundante en busca de la luz de una explosion nuclear, y para asegurar que nadie pudiera detonar una en la atmosfera sin que Estados Unidos lo supiera. A las 00:53 GMT del 22 de septiembre de 1979, sobre un tramo vacio del oceano austral entre Africa y la Antartida, registro exactamente eso.

Los instrumentos que hicieron el registro eran dos pequenos sensores de luz de silicio con un nombre extrano. Se llamaban bhangmetros, por una broma sobre el preparado indio de cannabis llamado bhang, bajo el argumento de que hacia falta estar bajo su efecto para creer que semejante aparato pudiera funcionar. Lo que median era la forma de la luz en el tiempo. Una bola de fuego nuclear tiene una firma que casi nada mas en la naturaleza produce: un primer pico feroz de alrededor de una milesima de segundo, luego una caida cuando el frente de choque en expansion se vuelve opaco y esconde la bola detras de si, y despues un segundo pulso, mas lento, mas brillante y mucho mas largo, cuando el frente se adelgaza y la bola vuelve a brillar a traves de el. Ese es el doble destello. En los dieciseis anos de servicio de los satelites Vela lo habian registrado cuarenta y una veces. Cada una de esas cuarenta y una habia sido una prueba nuclear.

La lectura numero cuarenta y dos apuntaba a un trozo de mar cerca de las islas Principe Eduardo y Marion, dos posesiones sudafricanas frias y batidas por el viento situadas alrededor de los 47 grados sur y 40 grados este, donde el oceano Indico se encuentra con el Atlantico. La potencia estimada era pequena, de dos a tres kilotones, una fraccion de la bomba lanzada sobre Hiroshima. Es la potencia que produce un Estado que prueba un dispositivo compacto, no uno que exhibe una capacidad ante el mundo.

La alerta llego a Washington en cuestion de horas. El presidente Jimmy Carter lo anoto en su diario ese mismo dia: "Habia indicios de una explosion nuclear en la region de Sudafrica: o Sudafrica, o Israel usando un barco en el mar, o nada." Las tres posibilidades que escribio en una sola linea aquella noche siguen siendo, en esencia, las tres posibilidades de hoy.

Lo que siguio fue una de las investigaciones tecnicas mas intensas que Estados Unidos haya montado jamas alrededor de un solo segundo de datos, y produjo un resultado que no satisfizo casi a nadie. Aviones de la Fuerza Aerea equipados para tomar muestras de aire volaron una y otra vez sobre el sur del Indico buscando productos de fision. No encontraron nada. La region es de las mas vacias y tormentosas del planeta, la zona de busqueda abarcaba millones de kilometros cuadrados y el tiempo era malo, pero la ausencia de restos siguio siendo el hecho mas danino para la hipotesis nuclear.

Entonces la corroboracion empezo a llegar desde direcciones que nadie habia previsto. El 8 de noviembre de 1979 John Deutch, entonces subsecretario de Energia, informo de que el Observatorio de Arecibo, en Puerto Rico, habia captado una perturbacion ionosferica viajera anomala la manana del 22 de septiembre, una onda que se desplazaba del sudeste al noroeste. Arecibo nunca habia registrado nada parecido. Perturbaciones de ese tipo se habian documentado tras las pruebas atmosfericas sovieticas en el Artico en 1961.

El Laboratorio de Investigacion Naval acudio a los hidrofonos. Estados Unidos mantenia redes de escucha submarina en el Atlantico, y sus analistas sacaron los registros de las estaciones del sistema de localizacion de impactos de misiles en la isla Ascension. Lo que hallaron, concluyeron, eran senales acusticas del tipo asociado a detonaciones nucleares en medio marino, procedentes de aguas someras entre las islas Principe Eduardo y Marion. A primera vista era una confirmacion independiente por un canal fisico completamente distinto: luz desde la orbita, sonido a traves del mar, ambos apuntando a los mismos pocos kilometros cuadrados de agua.

La Casa Blanca no se convencio. Frank Press, asesor cientifico de Carter, dispuso que la Oficina de Politica Cientifica y Tecnologica reuniera un panel de cientificos externos presidido por Jack Ruina, del MIT, ex director de la Agencia de Proyectos de Investigacion Avanzada del Departamento de Defensa. El panel informo a mediados de 1980. Encontro lo que llamo una desviacion significativa de la firma luminosa respecto al patron de una detonacion nuclear autentica: los dos bhangmetros del satelite, que deberian haber coincidido estrechamente, habian registrado intensidades que no encajaban entre si como el panel esperaba. Ofrecio una alternativa. Un pequeno meteoroide, sugirio, podria haber golpeado al envejecido satelite y desprendido una nube de fragmentos, y esos restos iluminados por el sol, al derivar por el campo de vision de los sensores, podrian haber trazado una doble joroba falsa. Su conclusion estaba cuidadosamente redactada y era discretamente demoledora: "sobre la base de nuestra experiencia en evaluaciones cientificas afines, es nuestro juicio colectivo que la senal del 22 de septiembre probablemente no procedia de una explosion nuclear."

El veredicto no cerro la discusion dentro del gobierno. La partio en dos. Una evaluacion de la CIA situaba la probabilidad de que el suceso hubiera sido una prueba nuclear en el noventa por ciento o mas. La Agencia de Inteligencia de Defensa, el Departamento de Defensa y el Departamento de Energia respaldaban en su mayoria la lectura nuclear. Los cientificos de Los Alamos que habian construido los sensores Vela insistian en que los instrumentos habian funcionado bien. El estudio hidroacustico del laboratorio naval, la pieza de evidencia fisica independiente mas detallada que produjo nadie, no fue examinada en serio por el panel de Ruina.

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Un hilo mas llego del otro extremo del mundo. Se detectaron niveles bajos de yodo-131, un producto de fision con una vida media de unos ocho dias, en ovejas de los estados australianos de Victoria y Tasmania en las semanas posteriores al suceso, a sotavento del lugar sospechoso. Las ovejas analizadas en Nueva Zelanda no mostraron rastro alguno. El hallazgo se discute desde entonces, porque el muestreo fue limitado y los niveles muy bajos, pero el patron encajaba con una lluvia radiactiva arrastrada hacia el este por los vientos dominantes.

Todo esto ocurrio en un momento politicamente imposible. El tratado de control de armamentos SALT II se habia firmado tres meses antes y esperaba la ratificacion del Senado. Carter habia construido su presidencia y su campana de reeleccion sobre la no proliferacion. Una conclusion inequivoca de que un socio cercano habia probado un arma nuclear en secreto habria estallado dentro de Washington. Leonard Weiss, entonces director del equipo del subcomite del Senado para energia y proliferacion nuclear, sostuvo durante anos que el panel de Ruina se habia convocado precisamente para producir una respuesta tranquilizadora, y que la inteligencia sobre el programa nuclear israeli se oculto a los cientificos que lo integraron. Victor Gilinsky, entonces miembro de la Comision Reguladora Nuclear, formulo la misma acusacion: que la politica habia dado forma a la ciencia. El propio Carter escribio en su diario el 27 de febrero de 1980 que un numero creciente de cientificos estadounidenses creia que los israelies habian realizado una prueba en el oceano frente al sur de Africa. Ninguno de los dos gobiernos ha confirmado jamas nada semejante.

Las decadas siguientes han desplazado el peso de la opinion experta sin aportar pruebas. En 1993 el presidente F. W. de Klerk revelo que Sudafrica habia construido seis dispositivos nucleares y los habia desmantelado, y declaro que su pais nunca habia realizado una prueba. En abril de 1997 el diario israeli Haaretz cito al viceministro de Exteriores sudafricano Aziz Pahad confirmando que el destello de 1979 habia sido una prueba sudafricana; en menos de un dia su oficina afirmo que solo repetia un rumor antiguo y que queria decir que convenia investigarlo. En 2003 Stansfield Turner, director de la CIA en 1979, dijo que la deteccion de Vela habia sido de un fenomeno hecho por el hombre. En 2016 los investigadores del Archivo de Seguridad Nacional William Burr y Avner Cohen publicaron un estudio documental que concluia que el balance de la evidencia favorecia una prueba de armas. Un articulo de 2017 en la revista Science and Global Security sostuvo que la explicacion del meteoroide era mucho menos probable de lo que el panel de Ruina habia supuesto. Un articulo de 2018 en la misma revista, de Lars-Erik De Geer y Christopher Wright, repaso la evidencia radionucleidica e hidroacustica y argumento en detalle a favor de una prueba nuclear. En 2022 un reanalisis de datos del satelite Nimbus-7 de la NASA describio un rastro en la capa de ozono compatible con una onda de choque llegada 16 minutos y 44 segundos despues del destello.

Estados Unidos nunca ha revisado su posicion oficial. Partes del expediente siguen clasificadas hoy.

Conclusiones y preguntas abiertas

La explicacion de la prueba nuclear se apoya en la convergencia. Su fuerza es que luz, sonido y quiza tambien lluvia radiactiva apuntan a la misma agua a la misma hora, y que los sensores Vela nunca habian producido un doble destello falso en cuarenta y una detecciones previas. Su debilidad son los restos ausentes: semanas de vuelos de muestreo no devolvieron nada, y una detonacion de baja potencia cerca de la superficie deberia haber dejado algo que encontrar.

La hipotesis del meteoroide que propuso el panel de Ruina tiene la virtud de explicar la anomalia de la curva de luz sin exigir una prueba secreta de nadie. Su debilidad es aritmetica. La probabilidad de que una particula golpee ese satelite en concreto y desprenda exactamente los fragmentos iluminados necesarios para imitar la unica firma que el instrumento fue disenado para reconocer es muy pequena, y el analisis de 2017 la situo aun mas abajo. Ademas no explica nada de lo ocurrido en la ionosfera sobre Puerto Rico ni en el agua frente a Ascension.

Una tercera posibilidad es la menos discutida y la mas dificil de descartar: que un satelite envejecido simplemente fallara, y que Arecibo, los hidrofonos y las ovejas australianas sean sucesos inconexos que despues ensamblaron en un patron quienes buscaban uno. Tampoco esto lo ha demostrado nadie.

La atribucion es una cuestion distinta de la deteccion. Una teoria, defendida por Weiss y otros, sostiene que la prueba fue israeli, quiza realizada desde un buque en el mar. Otra sostiene que fue sudafricana, o una empresa conjunta. Las revelaciones sudafricanas posteriores al apartheid afirman que el pais nunca hizo pruebas. Israel nunca ha confirmado ni desmentido siquiera que posea armas nucleares. Ningun gobierno ha presentado un documento que asuma la responsabilidad, y los archivos estadounidenses que podrian zanjar la cuestion siguen, en parte, retenidos.

Lo que no se discute es que un instrumento construido para un proposito hizo exactamente aquello para lo que fue construido, y que el pais que lo construyo lleva mas de cuatro decadas sin ponerse de acuerdo sobre lo que vio.

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