Documentado

Ocho camas, un hacha: los asesinatos de Villisca que Iowa nunca resolvió

2025-12-02 · Muertes inexplicables · 2 min de lectura

En la mañana del 10 de junio de 1912, una vecina del tranquilo pueblo ferroviario de Villisca, Iowa, notó que la casa de los Moore estaba extrañamente silenciosa. Nadie había empezado las tareas matutinas, las cortinas estaban cerradas y nadie respondía a la puerta. Cuando el hermano de Josiah Moore finalmente entró, descubrió una escena que sigue figurando entre los crímenes sin resolver más infames de la historia de Estados Unidos: ocho personas muertas a golpes en sus camas.

Las víctimas eran Josiah Moore, de 43 años, un próspero empresario local, su esposa Sarah, de 39, sus cuatro hijos —Herman, de 11, Katherine, de 10, Boyd, de 7, y Paul, de 5— y dos jóvenes invitadas, las hermanas Lena e Ina Stillinger, que habían sido invitadas a pasar la noche. Los ocho recibieron golpes de hacha en la cabeza, aparentemente mientras dormían. El arma, que pertenecía al propio Josiah, quedó en la escena. Los detalles eran inquietantes: los espejos de la casa habían sido cubiertos con tela, y los investigadores creían que el asesino se había escondido en el ático, esperando a que la familia se durmiera. Antes de que pudiera comenzar cualquier trabajo forense serio, los vecinos curiosos recorrieron libremente la casa, pisoteando las pocas pruebas que había.

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