Documentado

D.B. Cooper: el secuestrador que saltó a la noche y nunca aterrizó

2026-07-04 · Desaparecidos sin rastro · 2 min de lectura

La tarde del 24 de noviembre de 1971, víspera de Acción de Gracias, un hombre callado con traje oscuro y corbata negra compró un billete a nombre de Dan Cooper y abordó el vuelo 305 de Northwest Orient de Portland, Oregón, a Seattle. Poco después del despegue entregó una nota a una auxiliar de vuelo. Decía, en esencia, que su maletín contenía una bomba. Cuando ella se sentó a su lado, él abrió el maletín lo justo para mostrar cables, barras rojas y una batería.

Sus exigencias eran precisas: 200.000 dólares en billetes de veinte y cuatro paracaídas, entregados en Seattle. Mientras el avión daba vueltas en el aire, las autoridades reunieron el dinero y fotografiaron los billetes para registrar sus números de serie. En tierra, Cooper liberó a los 36 pasajeros a cambio del rescate, retuvo a varios miembros de la tripulación y ordenó reabastecer el Boeing 727 para volar rumbo a Ciudad de México: bajo y despacio, con el tren de aterrizaje desplegado, los flaps a quince grados y la escalerilla trasera sin asegurar.

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