Documentado

El cifrado Dorabella: 87 garabatos que un gran compositor nunca explicó

2025-11-08 · Cifrados sin resolver · 2 min de lectura

El 14 de julio de 1897, el compositor Edward Elgar envió una nota de agradecimiento a la familia del reverendo Alfred Penny, en cuya rectoría de Wolverhampton acababan de hospedarse él y su esposa. Adjunto iba algo extraño: una pequeña tarjeta dirigida a la hija del reverendo, Dora, cubierta con tres líneas de símbolos ondulados, parecidos a ganchos. Parecía un mensaje. Si lo es, ninguna persona en la Tierra lo ha leído jamás.

La nota, conocida hoy como el cifrado Dorabella, contiene 87 caracteres extraídos de un aparente alfabeto de 24 símbolos. Cada símbolo se compone de uno, dos o tres pequeños arcos semicirculares, girados en una de ocho orientaciones. La escritura es fluida y segura, como si Elgar la hubiera trazado sin esfuerzo, lo que solo profundiza el enigma de qué era, exactamente, lo que trazaba.

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