UN CASO REAL
Documentado

La nota en el mojón de piedras: 129 hombres que caminaron al sur y nunca llegaron

2026-09-06 · · Barcos fantasma · 8 min de lectura

Los ultimos europeos que los vieron fueron balleneros. A finales de julio de 1845, en la bahia de Baffin, las tripulaciones del Prince of Wales y del Enterprise encontraron dos buques de la Marina Real amarrados a un iceberg, esperando a que el hielo se abriera para poder empujar hacia el oeste. Unos oficiales cruzaron en bote a visitarlos. Se hablo de las provisiones para tres anos que llevaban en las bodegas, de las maquinas instaladas bajo cubierta, de un comandante que esperaba estar de vuelta en casa mucho antes de que se acabara la comida. Despues el hielo se movio, los barcos se separaron y la expedicion salio del registro escrito.

El HMS Erebus y el HMS Terror habian zarpado de Greenhithe, en Kent, el 19 de mayo de 1845 para encontrar el Paso del Noroeste. Eran buques bombarderos, construidos pesados para absorber el retroceso de los morteros, y eso mismo los hacia prometedores frente al hielo. El Almirantazgo los reconstruyo para el Artico: planchas de hierro en la proa, helices que podian izarse fuera de peligro, calefaccion de vapor para los alojamientos, maquinas de locomotora adaptadas, bibliotecas de mas de mil volumenes y decenas de miles de latas de conserva. Sir John Franklin, de cincuenta y nueve anos y en su cuarto viaje al Artico, mandaba a 134 hombres. Cinco fueron dados de baja por enfermedad en la bahia de Disko, en Groenlandia, y enviados a casa. Quedaron 129.

No volvio ninguno.

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Durante tres anos no hubo nada, y nada todavia no era alarmante. Luego lo fue. Desde 1848 el Almirantazgo, el gobierno de los Estados Unidos y lady Jane Franklin enviaron decenas de barcos al Artico. Las busquedas cartografiaron enormes tramos de costa y casi no encontraron rastro de los hombres que buscaban. Fue la mayor operacion de rescate del siglo diecinueve y durante anos su unico resultado fue agua vacia.

En 1850 se hallo el primer campamento de invierno, en la isla Beechey: los contornos de unas construcciones, un monton de varios cientos de latas, un pequeno jardin de guijarros dispuesto por hombres con demasiado tiempo libre, y tres tumbas. El fogonero John Torrington murio el 1 de enero de 1846, a los veinte anos. John Hartnell murio tres dias despues. William Braine murio el 3 de abril. Las tablas daban nombres y fechas. Lo que el campamento no daba era una sola linea que dijera adonde pensaban ir los barcos.

Esa linea aparecio nueve anos mas tarde. En mayo de 1859 el teniente William Hobson, enviado por tierra desde el barco de Francis Leopold McClintock, abrio un mojon de piedras en la costa noroeste de la isla del Rey Guillermo y encontro un formulario corriente del Almirantazgo, impreso en seis idiomas, de los que se arrojaban al mar dentro de botellas. Llevaba dos mensajes escritos con once meses de diferencia. El primero, fechado el 28 de mayo de 1847 y firmado por el teniente Graham Gore, informaba de que los barcos invernaban en el hielo y terminaba con dos palabras: "Todo bien."

El segundo estaba apretado en los margenes alrededor del primero, fechado el 25 de abril de 1848 y firmado por el capitan Francis Crozier y el comandante James Fitzjames. Los barcos llevaban atrapados en el hielo desde el 12 de septiembre de 1846 y habian sido abandonados tres dias antes. Sir John Franklin habia muerto el 11 de junio de 1847. Los muertos sumaban ya nueve oficiales y quince marineros. Los 105 supervivientes habian desembarcado y saldrian "manana, dia 26, hacia el rio Back". Es el unico documento de la expedicion que se ha encontrado jamas.

Cinco anos antes de que apareciera ese papel, lo esencial ya se le habia contado a un hombre que no lo buscaba. El 21 de abril de 1854, cerca de la bahia de Pelly, el topografo de la Compania de la Bahia de Hudson John Rae se encontro con un inuit que le describio un grupo de unos cuarenta hombres blancos muertos de hambre cerca de la desembocadura del rio Back. Otros inuit lo confirmaron y anadieron un detalle que Rae no queria llevarse a casa: los ultimos se habian comido a sus muertos. Rae compro cucharas y tenedores de plata con los escudos de Franklin, Crozier y Fitzjames, e informo de todo al Almirantazgo. En Londres la reaccion fue atacar la fuente. Charles Dickens dedico dos ensayos en su revista a sostener que no podia creerse el testimonio de gente "codiciosa y cruel". Rae nunca recibio el reconocimiento que merecia.

Mientras tanto, los hombres de Hobson encontraron otra cosa en la costa oeste de la isla: un bote de barco montado sobre un trineo pesado, con dos esqueletos dentro. El bote apuntaba al norte, de vuelta hacia donde se habian abandonado los buques. Entre el equipo habia botas, panuelos de seda, jabon perfumado, esponjas, zapatillas, peines y un monton de libros. Habia te y chocolate. Comida casi no habia.

En los anos ochenta el antropologo canadiense Owen Beattie exhumo a los tres hombres de la isla Beechey. El permafrost los habia conservado tan bien que la cara de Torrington seguia siendo reconocible. Las muestras oseas de restos de la tripulacion dieron plomo a 226 partes por millon, frente a 26 o 36 en esqueletos inuit de la misma region. Beattie senalo las latas, cuyas costuras se sellaban con soldadura de plomo que goteaba hacia dentro, y sostuvo que el envenenamiento por plomo habia danado la salud y el juicio de la expedicion.

En 1992 unos arqueologos volvieron al lugar del bote y lo excavaron como es debido. Recuperaron cerca de cuatrocientos huesos y fragmentos. Muchos llevaban cortes finos compatibles con la retirada de carne, y algunos tenian el pulido que aparece cuando se hierven huesos en una olla para extraer el tuetano. El relato inuit que Dickens habia descartado en 1854 era exacto en su detalle mas duro.

Los inuit tambien tenian razon sobre los barcos. Sus descripciones de un buque hundido en aguas profundas y de otro varado circularon durante siglo y medio, recogidas por Charles Francis Hall y Frederick Schwatka, y reunidas en nuestro tiempo por el historiador de Gjoa Haven Louie Kamookak. El 7 de septiembre de 2014 un equipo de Parks Canada localizo el Erebus a once metros de profundidad en la bahia de Wilmot y Crampton. Dos anos despues, el 12 de septiembre de 2016, una tripulacion de la Arctic Research Foundation encontro el Terror casi intacto a veinticuatro metros en la bahia Terror. Estaban alli gracias a Sammy Kogvik, guardabosques canadiense de Gjoa Haven, que menciono que anos antes, cazando, habia visto un mastil de madera asomando por el hielo marino. Lo fotografio, perdio la camara y casi no se lo conto a nadie.

A los hombres se los recupera de uno en uno. En 2021 el ADN de un hueso y un diente coincidio con un descendiente vivo e identifico al oficial John Gregory, maquinista del Erebus, el primer miembro de la expedicion nombrado por la genetica. En 2024 el mismo laboratorio identifico al comandante James Fitzjames, que habia firmado la nota del mojon, a partir de una muela hallada en la isla del Rey Guillermo. Su mandibula presenta marcas de corte.

Conclusiones y preguntas abiertas

La pregunta central nunca fue de que murieron los hombres. El hambre, el escorbuto, el frio y la enfermedad bastan y sobran. La pregunta es por que 105 personas se alejaron de dos buques de guerra en abril, con el hielo todavia solido y los barcos todavia enteros, y marcharon al sur hacia un territorio que no podia alimentarlas.

Una respuesta antigua, defendida por Beattie y sus colegas, es que ya no pensaban con claridad. El envenenamiento por plomo produce fatiga, debilidad y confusion, y la propia nota contiene un desliz extrano: Fitzjames escribio que los barcos habian invernado en la isla Beechey en 1846 y 1847, cuando las tumbas de alli prueban que fue el invierno de 1845 a 1846. La fuerza de la teoria es el plomo medido en los huesos. Su debilidad es que trabajos posteriores la han erosionado. Un estudio isotopico de 2013 no hallo diferencia entre el plomo depositado en hueso viejo y en hueso nuevo, que no es lo que cabria esperar de una exposicion repentina a bordo, y un analisis de 2016 apunto mas bien a una deficiencia grave de zinc por una dieta sin carne fresca. El plomo estaba en todo lo que tocaba un marinero victoriano, de las canerias a la pintura, y una lectura alta puede decir mas del siglo que del viaje.

La segunda pregunta es como llegaron los barcos adonde hoy reposan. La nota dice que fueron abandonados muy al norte de la isla del Rey Guillermo. El Terror aparecio en la bahia Terror y el Erebus todavia mas al sur, en aguas someras donde los inuit siempre situaron un barco varado. Una teoria sostiene que parte de la tripulacion volvio, ocupo de nuevo al menos un buque y lo llevo hacia el sur, lo que encajaria con los relatos inuit de un barco con hombres a bordo y de un cadaver hallado dentro. La explicacion rival es mas simple: el hielo a la deriva puede arrastrar un casco abandonado muy lejos en dos veranos. Los buzos de Parks Canada aun no lo han resuelto y el interior de ambos pecios solo esta explorado en parte.

Lo que sigue faltando son los papeles. Dos barcos llevaban diarios y libros de registro, y no se ha recuperado ninguno. A Charles Francis Hall le hablo un inuit llamado Su-pung-er de una camara de piedra en la isla del Rey Guillermo con documentos y quiza un enterramiento; nunca se ha localizado, y la tumba de Franklin sigue sin aparecer. David Woodman ha defendido, a partir de testimonios inuit recogidos cerca del lago Baker, que unos pocos hombres, tal vez incluido Crozier, sobrevivieron anos despues de 1848. Los testimonios existen. No pueden atribuirse a un testigo con nombre, que es exactamente el criterio que el siglo diecinueve se nego a aplicar a las pruebas inuit y que el siglo veintiuno aplica a todo.

El resto esta fijado. Ciento veintinueve hombres zarparon, no volvio ninguno, y las dos mejores fuentes sobre su destino resultaron ser una hoja de papel del Almirantazgo y la memoria de la gente que vivia donde ellos murieron.

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