El Gaseador Loco de Mattoon: el fantasma que envenenó un pueblo... o no
En los últimos días de agosto de 1944, mientras la Segunda Guerra Mundial seguía rugiendo al otro lado del océano, el tranquilo pueblo ferroviario de Mattoon, Illinois, se convirtió en escenario de uno de los pánicos más extraños del frente doméstico estadounidense. La noche del 1 de septiembre, una joven madre llamada Aline Kearney denunció un olor dulzón y empalagoso que entraba por la ventana abierta de su dormitorio, seguido de un entumecimiento progresivo en las piernas y la garganta. El periódico local publicó la historia bajo un titular sensacionalista sobre un "merodeador anestésico" suelto, y así nació una leyenda.
Durante las dos semanas siguientes, unas dos docenas de vecinos denunciaron ataques similares. El patrón era asombrosamente consistente: un extraño olor dulce junto a la ventana, náuseas repentinas, mareos y breves episodios de debilidad o parálisis parcial que se desvanecían en menos de una hora. Algunos testigos describieron una figura alta y delgada, vestida de oscuro, huyendo en la noche. Familias aterrorizadas velaban con escopetas, y patrullas armadas de ciudadanos recorrían las calles buscando al gaseador.
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