El Gigante de Stuart: el hombre de 2,7 kilómetros que nadie admite haber dibujado
El piloto lo vio primero, que es el unico modo en que alguien podia verlo. El 26 de junio de 1998 un vuelo charter cruzaba las llanuras pedregosas del norte de Australia Meridional, del pueblo de Marree hacia los campos de opalo de Coober Pedy. Abajo el terreno es casi sin rasgos: piedra roja, matorral bajo, salinas secas, un paisaje que no ofrece al piloto nada que mirar durante una hora seguida. Entonces la meseta al oeste de Marree paso bajo el ala y habia un hombre tallado en ella, sosteniendo un palo o un bumeran sobre la cabeza y caminando hacia el norte.
Media 2,7 kilometros de alto. El contorno que lo formaba se extendia 28 kilometros y encerraba unos dos kilometros y medio cuadrados de desierto. Las lineas llegaban a 35 metros de ancho y estaban excavadas entre 20 y 30 centimetros, lo bastante para que la tierra mas clara del fondo resaltara desde el aire contra la piedra oscura. Desde el suelo no se veia nada. Una persona parada sobre una de las lineas solo veria un raspado ancho y poco profundo perdiendose hacia el horizonte.
A esa escala la figura esta entre las imagenes mas grandes jamas cortadas en la superficie de la tierra. Las figuras de animales mas conocidas de la llanura de Nazca, en Peru, miden unos pocos cientos de metros. El Gran Monticulo de la Serpiente de Ohio, que las cartas anonimas invocarian mas tarde, recorre unos cuatrocientos metros. El hombre de la meseta es casi siete veces eso solo de altura y, a diferencia de ambos, fue hecho en quince dias por alguien que manejaba una maquina. Aparece a media zancada, con un brazo levantado, y la mayoria de las descripciones leen el objeto de su mano como un palo de caza o un bumeran, aunque el trazo es tan escueto que incluso eso es interpretacion y no dato.
El lugar es Finniss Springs, a unos 60 kilometros al oeste de Marree y a unos 12 al noroeste del apeadero de Callanna. Una sola pista de tierra da acceso. No hay refugio, ni poblado, ni motivo alguno para estar alli.
Los satelites acotaron rapido la ventana. Imagenes de archivo del Landsat-5 de la NASA mostraban la meseta intacta el 27 de mayo de 1998 y la figura terminada el 12 de junio. Quien hizo el trabajo lo hizo en dieciseis dias, a cielo abierto, en invierno, con lo que los topografos que despues examinaron las lineas identificaron como maquinaria de movimiento de tierras guiada por posicionamiento por satelite. Hubo que llevar y sacar una motoniveladora o una excavadora. Hubo que transportar combustible. Alguien tuvo que manejar un plano lo bastante exacto para que una figura del tamano de una ciudad conservara sus proporciones a lo largo de casi tres kilometros de piedra.
Nadie informo de haber visto nada. La investigacion policial no hallo pruebas utiles en la unica pista, y ningun ganadero, peon de caminos, turista o propietario se presento para decir que habia visto maquinaria pesada rumbo a una meseta donde no habia nada que construir.
Despues empezaron los mensajes. En julio y agosto de 1998 llegaron faxes y comunicados anonimos a los medios y al hotel de Marree. Llamaban a la figura "el Gigante de Stuart", en referencia a John McDouall Stuart, el explorador escoces que cruzo el continente en la decada de 1860. Lo extrano era el lenguaje. Hablaban de "su Estado de SA", del "Arrecife de Barrera de Queensland", de aborigenes "de los territorios indigenas locales", y mencionaban el Gran Monticulo de la Serpiente en Ohio. Los australianos no escriben asi. Los estadounidenses que intentan describir Australia si.
El 16 de julio alguien encontro un pequeno frasco de vidrio en un hoyo recien cavado junto a la figura. Dentro habia una fotografia por satelite del dibujo y una nota con una pequena bandera estadounidense y una referencia a los davidianos, el grupo religioso cuyo asedio en Waco, Texas, habia terminado cinco anos antes. En enero de 1999 otro fax indico a las autoridades donde cavar para encontrar una placa enterrada unos cinco metros al sur de la nariz de la figura. La placa estaba alli. Llevaba una bandera estadounidense de tres por dos centimetros, la impresion de los aros olimpicos y una linea de texto: "En honor de la tierra que alguna vez conocieron. Sus logros en estas actividades son extraordinarios; una fuente constante de asombro y admiracion." Las palabras procedian de The Red Centre, un libro de 1946 del naturalista Hedley Finlayson, sobre la destreza cazadora de los hombres pitjantjatjara.
La reaccion sobre el terreno no fue asombro. La figura habia sido cortada en tierras bajo una reclamacion activa de titulo nativo, por alguien sin permiso de nadie. Un grupo dieri denuncio publicamente el dano y la explotacion y pidio que se borrara la imagen y se procesara a su autor. Abogados de otros reclamantes senalaron que la zona contenia sitios de interes arqueologico. La ministra de medio ambiente del estado lo llamo vandalismo ambiental. Un alto cargo de asuntos aborigenes lo llamo grafiti. A finales de julio de 1998 el gobierno de Australia Meridional cerro el sitio. En 2012 el Tribunal Federal reconocio el titulo nativo sobre esas tierras al pueblo arabana.
Durante un tiempo parecio que el desierto zanjaria la discusion por su cuenta. Las lineas se suavizaron, se rellenaron y se fueron borrando ano tras ano. En agosto de 2016, con el consentimiento de la corporacion aborigen arabana, un grupo de empresarios locales que valoraban la figura como atractivo turistico llevo una motoniveladora comercial, cargo las coordenadas originales en la navegacion por satelite y dedico cinco dias a redibujar el contorno exactamente donde estaba. El Marree Man que hoy se ve es la restauracion de una forma cuyo autor sigue siendo desconocido.
En junio de 2018, veinte anos despues del hallazgo, el empresario y aviador Dick Smith anuncio que su propio equipo habia pasado dos anos investigando el origen de la figura sin llegar a ninguna parte. Ofrecio una recompensa de cinco mil dolares australianos por informacion que identificara a los creadores. El gobierno de Australia Meridional subrayo que no habria proceso penal. Nadie ha reclamado la recompensa.
Conclusiones y preguntas abiertas
La teoria mas persistente apunta a un artista. Bardius Goldberg, que vivia en Alice Springs y trabajaba a gran escala sobre el paisaje, fue senalado por conocidos que dijeron que el habia hablado de haber hecho la figura. Nunca lo confirmo en publico y murio en 2002, a los sesenta y uno. Un amigo conto despues que Goldberg entendia la tecnologia satelital, tenia acceso a maquinaria de movimiento de tierras y que las sospechas cayeron sobre el desde el principio sin que nadie pudiera probar nada, y anadio que si alguien era capaz de aquello, era el. La fuerza de este relato es que procede de gente que lo conocia y que encaja con su modo de trabajar. Su debilidad es que descansa por entero en recuerdos. Nunca se ha presentado maquinaria, contrato, factura de combustible ni fotografia, y nada explica por que un artista del centro de Australia sembraria su propia obra de banderas estadounidenses.
La segunda teoria toma esas banderas al pie de la letra. El campo de pruebas de Woomera y las instalaciones de defensa asociadas estan en la misma parte del estado, y personal estadounidense trabajaba en la region. Segun esta lectura, el geoglifo lo hicieron personas vinculadas a esas instalaciones, lo que explicaria la ortografia estadounidense, la referencia a un monumento de Ohio y los aros olimpicos mirando hacia Sidney 2000. La debilidad es evidente y ya se senalo entonces: una bandera estadounidense en un frasco enterrado es exactamente lo que plantaria alguien que no fuera estadounidense. La distraccion no cuesta nada, y ningun organismo ha reconocido jamas participacion alguna.
Una tercera posibilidad es la menos romantica y la mas dificil de descartar. El trabajo requeria una maquina, combustible, dias de luz y un plano de topografo, lo que casi con seguridad significa que mas de una persona lo supo, y posiblemente un motivo comercial en una comarca que desde entonces ha descubierto que la figura da dinero en turismo. Lo que juega en contra es el tiempo. Han pasado casi tres decadas. Hay una recompensa sobre la mesa y una declaracion oficial de que nadie sera acusado. Los grupos que guardan un secreto tan bueno rara vez callan en esas condiciones.
Varias preguntas siguen enteramente abiertas. Como pudo trabajar maquinaria durante dias en una meseta expuesta servida por una sola pista sin que nadie la viera nunca se ha explicado. Por que el autor se tomo la molestia de enviar faxes anonimos, enterrar un frasco y colocar una placa conmemorativa, todo lo cual invita a mirar, y luego jamas reclamo la obra, es aun mas raro. Y hay una pregunta que los primeros reportajes en general saltaron: la figura de un cazador aborigen fue cortada en tierras de titulo nativo por alguien que no pregunto a nadie, y a los propietarios tradicionales les quedo discutir si borrarla o convivir con ella. Esa parte del caso no es un misterio. Simplemente sigue sin resolverse.