El barco fantasma que navegaba solo: ¿qué pasó a bordo del Mary Celeste?
El 4 de diciembre de 1872, a mitad de camino entre las Azores y la costa de Portugal, la tripulación del bergantín canadiense Dei Gratia avistó un barco que se movía de forma extraña, dando guiñadas con las velas a medio desplegar. Cuando el primer oficial Oliver Deveau subió a bordo, encontró lo que los marinos temen más que cualquier tormenta: un buque en condiciones de navegar sin nadie al timón — y sin nadie en ninguna otra parte.
Era el Mary Celeste, un bergantín estadounidense que había zarpado de Nueva York el 7 de noviembre rumbo a Génova con unas 1.700 barricas de alcohol industrial. A bordo iban el capitán Benjamin Briggs —un patrón devoto, experimentado y muy respetado—, su esposa Sarah, su hija Sophia, de dos años, y una tripulación escogida de siete hombres. Los diez habían desaparecido.
Regístrate y obtén tu primer mes totalmente gratis — acceso ilimitado a todo el archivo, sin anuncios para suscriptores. Cancela cuando quieras.
Suscríbete — primer mes gratis