Documentado

El mar que brilla: tras los mares de leche que la ciencia solo ha tocado una vez

2026-07-12 · Naturaleza inexplicable · 9 min de lectura

En la noche del 25 de enero de 1995, el mercante britanico SS Lima navegaba por el mar de Arabia a unas 150 millas nauticas al este de la costa somali cuando el oceano empezo a brillar. No centelleaba como centellea la estela de un barco en una noche oscura, ese titileo familiar del plancton removido que rompe contra el casco. Era otra cosa, y todo marinero que lo vio supo enseguida que era otra cosa. Una luz palida, constante y blanquecina se extendia en todas direcciones hasta el horizonte, uniforme y pareja, de modo que el barco parecia navegar no sobre agua sino sobre un campo de nieve fresca, o a traves de un banco de nube baja iluminado suavemente desde abajo. El resplandor se mantuvo mas de seis horas. La tripulacion lo anoto con cuidado, fijando su posicion, y despues describio un mar que brillaba con un suave fulgor lechoso bajo un cielo por lo demas negro como la pez. Habian navegado hacia uno de los espectaculos mas raros y menos comprendidos del oceano, un mar de leche.

Los marineros llevan muchisimo tiempo informando de estas aguas luminosas, al menos desde el siglo XVII, en cientos de relatos dispersos por los diarios de a bordo y, durante unos ochenta anos, por las paginas de una revista llamada The Marine Observer. El fenomeno llego incluso a la literatura: Julio Verne hizo deslizar al Nautilus por un luminoso "mar de leche" en Veinte mil leguas de viaje submarino, apoyandose en los relatos reales de los navegantes. Durante siglos estos informes se trataron como curiosidades, cuentos de marineros, de esos que arrancaban una ceja alzada al volver a puerto. El resplandor era vasto, a menudo descrito como algo que se extendia mas lejos de lo que el ojo podia seguir, y, algo crucial, era sereno. La bioluminiscencia marina corriente destella solo cuando se la perturba, una chispa arrancada por una ola que pasa o por un remo. Un mar de leche no destella. Simplemente arde, silencioso y continuo, a veces noche tras noche.

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