Documentado

El mar que brilla: tras los mares de leche que la ciencia solo ha tocado una vez

2026-07-31 · Naturaleza inexplicable · 9 min de lectura

En la noche del 25 de enero de 1995, el mercante británico SS Lima navegaba por el mar de Arabia a unas 150 millas náuticas al este de la costa somalí cuando el océano empezó a brillar. No era el centelleo familiar de la estela de un barco en una noche oscura, ese titileo del plancton removido que rompe contra el casco. Una luz pálida, constante y blanquecina se extendía en todas direcciones hasta el horizonte, uniforme y pareja, de modo que el barco parecía navegar no sobre agua sino sobre un campo de nieve fresca, o a través de un banco de nube baja iluminado suavemente desde abajo. El resplandor se mantuvo más de seis horas. La tripulación lo anotó con cuidado, fijando su posición, y después describió un mar que brillaba con un suave fulgor lechoso bajo un cielo por lo demás negro. Habían navegado hacia uno de los espectáculos más raros y menos comprendidos del océano, un mar de leche.

Los marineros llevan muchísimo tiempo informando de estas aguas luminosas, al menos desde el siglo XVII. Cientos de relatos están dispersos por los diarios de a bordo y, durante unos ochenta años, por las páginas de una revista llamada The Marine Observer. El fenómeno llegó también a la literatura: Julio Verne hizo deslizar al Nautilus por un luminoso mar de leche en Veinte mil leguas de viaje submarino, apoyándose en los relatos reales de los navegantes. Durante siglos estos informes se archivaron como curiosidades, cuentos de marineros, de esos que arrancaban una ceja alzada al volver a puerto.

¿Quieres leer la historia completa?

Has usado tus lecturas gratuitas de este mes.

Desbloquea los 151 misterios documentados - en 6 idiomas, sin anuncios.

Acceso completo

Comparte este artículo:

Comentarios de lectores (0)
Solo los suscriptores activos con pago verificado pueden comentar. Acceso completo