El Pozo del Dinero: 230 años excavando en Oak Island
En el verano de 1795, un adolescente llamado Daniel McGinnis remó hasta una pequeña isla boscosa en la bahía de Mahone, frente a la costa de Nueva Escocia, en Canadá. En un claro encontró un viejo roble y, justo debajo de una de sus ramas, una depresión poco profunda con forma de platillo, como si alguna vez se hubiera bajado allí algo pesado y la tierra se hubiese asentado encima. Los relatos escritos décadas más tarde añaden un motón de aparejo de barco colgando de esa misma rama. McGinnis volvió con dos amigos, John Smith y Anthony Vaughan, y los tres empezaron a cavar.
A pocos pies de la superficie toparon con una capa de losas que no tenía por qué estar en ese suelo. Debajo, las paredes del pozo mostraban marcas de picos antiguos, y hacia los diez pies llegaron a una plataforma de troncos de roble encajada en la arcilla, con los extremos empotrados en los lados del hoyo. A los veinte pies había una segunda plataforma, y una tercera a los treinta. Los muchachos se detuvieron hacia los treinta pies, sin fuerzas ni luz. Fuera lo que fuese aquel pozo, alguien lo había cavado antes que ellos y lo había vuelto a rellenar.
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