Documentado

Rongorongo: la escritura que murió con sus lectores

2026-01-18 · Cifrados sin resolver · 2 min de lectura

Cuando los misioneros europeos se establecieron en Rapa Nui —la Isla de Pascua— en 1864, uno de ellos notó algo extraordinario. En choza tras choza, los isleños guardaban tablillas planas de madera cubiertas de hileras de signos diminutos y minuciosamente tallados: hombres-pájaro, peces, plantas, extrañas figuras geométricas. Eugène Eyraud, un hermano lego francés, informó de que estas tablillas se encontraban en casi todas las casas. En pocos años, casi todas habían desaparecido.

El momento no pudo ser más cruel. En 1862 y 1863, esclavistas peruanos secuestraron a unos 1.500 isleños, entre ellos jefes, sacerdotes y buena parte de la élite letrada. La viruela y otras epidemias regresaron con los pocos supervivientes, y la población se desplomó. Cuando el obispo Tepano Jaussen, de Tahití, empezó a reunir las tablillas en 1868, quienes de verdad sabían leerlas ya habían muerto, y los isleños que quedaban trataban la escritura como algo sagrado, pero mudo.

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